Donnerstag, 22. Oktober 2026

OCCIDENTE EN LLAMAS

CRÓNICA DE UN SUICIDIO ANUNCIADO

Texto de Rafael M. Arteaga

Líneas de Fuego - Editorial


Figura 1: La Mona Lisa de Paris  — Occidente en llamas


Mira bien la imagen. La Mona Lisa —el símbolo de la belleza y de la cultura occidental— con el rostro desencajado por el terror, parada en medio de una calle de París en llamas. Detrás, la Torre Eiffel, las barricadas con neumáticos ardiendo. No es la cartelera para un estreno de Netflix. Es la metáfora perfecta de lo que nos venden como progreso, como cambio de esquema social y generacional.

Esa imagen se repite en Italia, en Londres, en Lisboa, pasa a Bélgica como pólvora encendida y, de modo similar, a Bogotá, Quito, Buenos Aires, Lima... justo en los países donde la izquierda ha perdido las elecciones. No es casualidad. Es un manual que los zurdos tienen muy claro.

Infiltrados en las aulas desde finales del siglo XX, fueron por los niños, por los jóvenes. ¡Estos son su mayor trofeo ahora! Luego asaltaron los celulares de las masas, para quienes el nivel de educación se traduce en la cantidad de seguidores en redes y en quién da más a cambio del voto. Su objetivo nunca fue aportar. Aristóteles, Galileo, Newton, Einstein, Hawking, los científicos y filósofos de cada país —en nuestro caso, Eugenio Espejo, Mejía Lequerica—, todo lo que significa Occidente debe ser demolido desde dentro. ¡Y lo están consiguiendo!


Troya nos advirtió hace tres mil años. En el Canto 8 de la Odisea, Demódoco, “a quien la musa amó y le quitó la vista”, canta la historia del caballo frente a Ulises en la corte de los feacios. ¡Ulises llora al escucharla! La ciudad no cayó porque sus gruesas compuertas de madera fueran débiles. La entregaron desde adentro sus propios ciudadanos que, seducidos ante el obsequio, derribaron sus murallas para tirar el coloso de madera —con los aqueos de Odiseo en su vientre— hasta el templo de Atenea.



Figura 2: —Los troyanos arrastran el regalo hasta el templo de Atenea


EL CABALLO DE LA IZQUIERDA RADICAL


Viene pintado con causas nobles: las reivindicaciones sociales, la libertad de género, el reconocimiento de los grupos minoritarios, la lucha por el medio ambiente, por el agua, la libre identificación de sexo, el feminismo, el fin del patriarcado... ¿Quién diría no a eso?


Pero dentro del caballo vienen los guerreros de la Agenda 2030, el wokismo, borrar a Dios de las escuelas, ridiculizar a la familia y al acto sublime de ser padres. Vienen las fronteras abiertas.


Los jóvenes son la tropa perfecta, mezclados con migrantes que no quieren integrarse, con mercenarios de facciones guerrilleras, con los carteles de la droga disfrazados de estudiantes, de sencillos manifestantes sin empleo.


LOS GUERREROS SALTAN DEL CABALLO


En la mañana desayunan bien, luego regalan unos cuantos likes, escriben comentarios en redes y ya están listos para el asalto. ¡Lo más triste es que esos guerreros son nuestros hijos! Una generación que no levantó un edificio, que no asfaltó una calle, no construyó una fábrica ni tendió cables de electricidad, pero vive, sin darse cuenta, en la mejor época de bonanza de la historia.


Ignora que en la Edad Media la esperanza de vida de un campesino alcanzaba los 35 años al nacer —algunos estudios la sitúan en los 28— con la mitad de los hijos muertos antes de cumplir los 15—. Hasta principios de 1900 seguíamos estancados en el promedio de 30 a 45 años. Hoy, gracias a la medicina y al capitalismo occidental que tanto desprecian, superamos los 75.


Somos una generación estéril en su memoria, que ya no teme morir de hambre, de peste —la guerra le parece lejana— y pide a gritos volver a ello.

 


Figura 3: "Temed a los griegos aun con sus regalos"—. Virgilio, Eneida, II, 49


Bajo la consigna ¡VIVIENDA PARA TODOS!, ¡PALESTINA LIBRE! empiezan a saquear la ciudad. Pero no les interesa Palestina. No saben ni ubicarla en un mapa. No les importan los cristianos perseguidos, ni los niños muertos en guerras que no son tendencia. Es el tsunami ideológico, la ola que baja de TikTok directamente a su cerebro lleno de consignas prefabricadas, de odio a su cultura y a todo aquel que no piensa igual. No es solidaridad. Es la etapa final de los ratones blancos en el experimento Universo 25, de John B. Calhoun.


El mundo occidental no se está cayendo solo. Lo están derribando a martillazos desde adentro, desde sus cimientos, en nombre de una agenda globalista que nos quiere pobres, culpables, divididos y dependientes.


EL CABALLO DE LA ALIANZA


—Radicales del mundo, ¡uníos!— 


La contradicción más perversa que la izquierda nos ha impuesto para cumplir sus metas es su alianza con el islam, que no viene huyendo de la sharia: viene a implantarla. Anclado en una lectura férrea del Corán del siglo VII, donde la mujer no tiene derechos frente al hombre, se justifica el matrimonio infantil con niñas, la homosexualidad se castiga con la cárcel o la muerte —como el beso de un hombre a su esposa en un espacio abierto—. 

Defienden el velo como símbolo de empoderamiento, lo justifican en nombre del multiculturalismo, sin oír el grito que ya retumba en sus puertas: ¡Muerte a los infieles! 


Rusia, China, Irán se frotan las manos y esperan. No necesitan lanzar un solo misil.


Esta es la verdad incómoda que nadie en Bruselas se atreve a decir; tampoco en las aulas universitarias, en un café con acaloradas discusiones sobre autores y libros de izquierda. 


Virgilio, siglos después de Homero, nos dejó la versión inmortal en boca de Eneas: Timeo Danaos et dona ferentes —Temed a los griegos aun trayendo regalos—.


Lo vimos en los videos del 18 de octubre en París: la fiel defensora de la izquierda gritaba en la puerta  —¡Soy de los vuestros, no toquen mi tienda, por favor!— pero a los vándalos les dio igual. Le escupieron el rostro y saquearon. La mujer de la rue de Beaurepaire que se hizo viral llorando frente a sus ventanales destrozados ya aprendió la lección.


En la obra de Homero, Ulises se tapa el rostro con su manto púrpura y llora en silencio porque fue su trampa, su astucia la que mató a tantos amigos y enemigos. Alcínoo lo nota y pide a Demódoco que se detenga.


¡El ciego estaba cantando nuestra historia!

Montag, 31. März 2025

Montag, 23. Oktober 2023

CAMINATA

Texto de Rafael M. Arteaga

Tomado de la Antología EL PECHO ANTE LA BALA, 

Sello Editorial "Fundación Cultural Edgar Palacios"


 


 - « ¡ Vamos!», me invita la noche, 

al verme sin compañía, 

«a llenar mis alforjas con niños y muertos 

antes que el sol aparezca».

Y juntos caminamos por callejones

nacidos a la sombra de las máquinas,

poblados de ancianas prostitutas,

de seres oscuros en la edad

de convertirse en héroes;

sin lamentos contra nadie, sin memoria

en el asfalto de las grandes avenidas:

la cara que todo pueblo reprime

y oculta a los ojos del viajero.

 

En las paradas del metro hay jóvenes

atléticos sin saber qué hacer

con un arma en sus manos.

Y cuando se abren las puertas de los vagones

baja y sube tanta soledad.

Hay túneles llenos de silencio. 

donde dejamos la piel.

 

 ****

 

- «El tiempo», me dice ella,  

«enredó en estas paredes la punta de su madeja

y no puedes extenderlo más

porque has tocado el fondo de tus sueños».

 

- «Me iré aquí», respondo de inmediato,

sin bajar la mirada de sus ojos,

como hierros incandescentes.

- «Otro pueblo buscaré, otras calles 

luego de cada revés, porque nunca,

nunca será demasiado el precio a pagar  

por un día más en la tierra».

 

La noche guarda silencio.

 

*****

 

A nuestro paso, una mujer vestida de luto 

está a punto de dar a luz,

un hombre asoma - de pronto - en el zaguán

y palidece al vernos frente a él,

mientras la voz de una niña, al fondo,

grita el nombre de tu padre.

Y el que pasa horas en vigilia

con el dilema del ser o no ser,

golpea las tablas de su cama, grita, difama,

muerde su almohada bajo las sábanas,

mientras los muertos, en sus cajas, 

ríen de su suerte con las mandíbulas abiertas.

 

*****

 

- «¿Qué es el futuro cuando estoy ausente?» 

Pregunto  a mi compañera.

- «Nada», responde de inmediato,

«si no has aprendido algo de los viajes.

Él no recordará tu nombre ni siquiera

cuando tus huesos torcidos,

lo mismo que un auto viejo

cerca a los hornos de fundición,

acepten que lo mejor de sus días

fue aquí».

 

Y mientras me hundo en sus palabras, 

añade: 

- « El placer del vino, 

los idiomas que aprendiste,

es la valija de mano que irá contigo,

las cartas de ausencias y de amores,

los nombres de amigos que quedan en el viaje».

 

- «Huyes del ayer,

de su  insoportable nostalgia  

y esta ciudad, con todos sus muertos,

te recibe como a un huésped, 

sin pedir nada a cambio».

 

- «Si buscas ternura, extranjero,

ve a sus calles y deja que el semen

comprimido desde la infancia

acorte la eternidad de tus palabras».

 

Y en estas casas, cuyas flores

tocadas por el tiempo, caen al suelo

para dar paso a otras,

arderá la leyenda del instante

en que viví y amé

tal y como debió amarse la vida.