Freitag, 10. Juli 2009

EL ÚLTIMO MOHICANO

Por: Rómulo Cuello Segura.



Hoy los “demócratas” del continente se rasgan las vestiduras y claman a los cuatro vientos: “cuando un líder ha sido elegido según procesos legales, constitucionales, su autoridad y su mandato a la cabeza del país deben ser protegidos". Pero no dijeron algo cuando el coronel Gutiérrez -el 20 de Abril del 2005- fue derrocado en Ecuador por grupos extremistas, niños bien de la izquierda pateando a la derecha, o con las dos piernas, que hoy están en el poder y que se los denomina “grupo rosado”.

Nuestro gobernante no dijo entonces –como hoy- que morir defendiendo el orden constituido será lo mejor que él puede hacer con su vida. Ni Chávez amenazó a los grupos que “violaron la democracia” (entre ellos Rafael Correa, el mismo que pasó de simple asesor económico de una oscura dependencia sin importancia como es la vicepresidencia a súper ministro de economía durante el gobierno del incoloro Alfredo Palacio) con enviar su ejército a restituir al también militar (o gorila) Gutiérrez en su sillón presidencial, luego de destituir una corte de justicia mala por otra peor. Evo Morales posee un record guiness de atentar “contra la constitución” como dirigente del movimiento campesino en Bolivia. ¿No siente vergüenza Daniel Ortega al hablar de democracia? Y no hablemos del gobierno de Cuba. He aquí el doble discurso. La doble moral de nuestros gobiernos socialistas.

Mis padres siempre me enseñaron que no hay que ser “metidos” en problemas ajenos; primero porque no entendemos a cabalidad de qué mismo se trata, y luego porque tampoco nos gustaría que alguien se meta en nuestros asuntos. Que el supremo de la ONU declare estar muy entristecido por la muerte de dos personas en Honduras, no me hace olvidar que la guerra de EE.UU. contra el pueblo iraquí (que la misma ONU autorizó.) ya causó más de 700.000 muertos, sin contar los heridos, los inválidos, los niños sin padres, la destrucción del país, que las mismas transnacionales se encargarán de volver a construir.

Que los alumnos de Chávez actúen como si fueran los últimos mohicanos no quiere decir que el rumbo de la historia es la correcta. Eso lo dirá el tiempo, y visión del tiempo es lo que ellos menos tienen. Si están juntos significa que algo huele mal, seguro que si. El olor de la carroña, la complicidad de la cacería en las sombras los une, igual que a las hienas en la maleza. Yo me preocuparía más si dirigentes de la talla de Lula da Silva, y hasta Obama, arriesgan sus vidas para defender la democracia en Honduras, porque entonces sí sería una gran pérdida para el mundo, y hasta me atrevería plegar a la causa de ellos; mas lo que vemos hoy en los medios es DEAGOGIA AL 100%, menos interesante que los funerales de Michael Jackson, o las victorias de Federer: un libreto copiado sin escrúpulos desde Caracas, que los “muchachos” repiten como una caja de resonancia. El proyecto expansionista de Chavéz está en marcha y nada lo detiene. Son tiempos de idiotismo informativo. Los miembros del ALBA nada dicen de los 140 igures asesinados en China, otro gobierno socialista, ni del régimen iraní, que detiene a sus opositores en forma selectiva, y apoyan a gritos la vuelta de Zelaya al poder porque –tarde o temprano- cuando ellos regresen a sus países pueden encontrarse en la misma situación: que no los dejen aterrizar.

Que Insulsa esté metido allí, no es raro, al fin de cuentas él está en todas partes. Es como la vieja monarquía inglesa en el trono, que con su forma de vida llena las páginas de los periódicos de la crónica roja y la farándula. Un convidado de piedra. Jefe de una organización que no tiene peso alguno en sus miembros y que ninguno respeta sus resoluciones. ¿Causó algún efecto en el pueblo de Cuba el medio siglo de sanciones? Chávez llamó “pendejo” a Insulsa, y hasta propuso el cierre de la OEA, y éste sonríe y se abraza con Chávez; mientras a Honduras vuelve la danza de los millones: mercenarios venezolanos, nicaragüenses, "brigadistas" ecuatorianos y bolivianos y hasta las fuerzas armadas de Nicaragua amenazan con invadir sólo porque la nación no acepta las imposiciones del ALBA. Chávez quiere salir triunfante de esta contienda política a nivel regional a cualquier precio.

Viva Honduras, que saldrá victoriosa de esta prueba.

Freitag, 26. Juni 2009

MICHAEL JACKSON



No es su muerte, es una parte mía que muere con él. Cómo olvidar su voz llena de demonios y zombies que volvían del otro mundo a recoger los pasos que habían olvidado cuando vivos: el canto y el baile.


Cuando llega la hora no hay doctor que detenga la muerte. Aquel genio con cara de niño y cuerpo de hermafrodita fue acusado de pedofilia, de odiar su raza, de enriquecerse a cualquier precio...tantos comentarios quedan atrás. No va más, le dijo la muerte, que estaba esperando a que los médicos fueran por su lounch y ¡tzas! echó su zarpazo.


Al verlo solo e indefenso, "Ven" le dijo la muerte, y él se fue sin esperar a nadie. Hoy me di cuenta que mi infancia acabó hace mucho tiempo. Vaya mi homenaje a quien me acompañó con sus bailes y canciones casi toda mi edad y de quien admiré, más allá de sus poses o escándalos: su modo de amar y de vivir hasta las últimas consecuencias. Ha muerto el rey, viva el rey.

Mittwoch, 24. Juni 2009

Lección


Tomado del libro VIAJES, Quito 2007,
de Rafael Marcelo Arteaga






Soy feliz porque volvió
la primavera
y me halló de nuevo aquí;
voy a los matorrales
y en la paja me revuelco,
igual que un perro sin dueño,
o la sombra de Whitman.
Miro al sol en las montañas,
a los niños cruzando el lago;
me agito con los ojos
de mi amante,
intensos,
a veces turbios como el río,
donde me ahogo
sin prestar resistencia.

Hoy aprendí que el mundo
no acaba sin mí,
que un insecto debe
hacer bien lo que sabe:
beber sangre y huir,
sin pagar
a cambio con su vida.

Montag, 15. Juni 2009

tiempo de partir

Con caricaturas de Bonil



“El hombre se vuelve valiente cuando está con mujer nueva y cuando tiene dinero”, reza un adagio popular en Brasil y demasiado cierto en nuestras tierras tropicales. El precio del barril de petróleo está de nuevo al alza, aunque no en los niveles del 2007, pero más cerca de los pronósticos de muchos “brujos económicos” y ello permite a nuestros “revolucionarios” tener una burbuja de aire para respirar -aunque de modo artificial, por lo menos este año. Y luego…luego ya veremos qué se hace. Es tiempo de ser valientes otra vez, de profanar las tumbas y frente a sus esqueletos recordarnos cada instante lo mal que nos fue cuando ellos estuvieron en el poder y de lo bien que nos va con las mentes lúcidas de ahora. Es tiempo de los insultos, la persecución a través de los organismos del estado contra quienes no están de acuerdo con los proyectos del gobierno.

Si es por democracia, Ecuador es campeón: ¡Fuimos siete veces a las urnas en dos años y medio! Si es por constituciones, tenemos 22 frente a 1 de Estados Unidos. Si es por presidentes llevamos ventaja: en ocho años tuvimos diez, frente a uno de Colombia o dos de Francia. Hasta un triunvirato, por más señas. Si es por morosos, no pagamos, simplemente porque creemos que los prestamistas se aprovecharon de nosotros…pero luego de malgastarnos los créditos. Si es por convenios de comercio, nos aislamos no más, mientras nuestros vecinos buscan nuevos mercados donde vender sus productos. Creemos, no, creemos no. Creen que prohibiendo o alzando los aranceles a las importaciones Ecuador ganará cuanto su industria y sector productivo no es capaz de generar y en vez de ello, basta un paseo por la ciudad para ver con asombro que las mercaderías de prohibida importación abundan en los almacenes, solo que a precios más altos, que paga el consumidor, gracias al contrabando, que se multiplicó por diez, pese a los esfuerzos de las autoridades; en tanto la industria local no se recupera y no tiene visos de hacerlo en los próximos meses, mientras no se aclaren las reglas de juego de parte del gobierno, reglas que deben estar acordes con los tiempos en que vivimos y no guiadas por un recetario ideológico que ha fracasado en otras regiones.


Un país que no produce pasa a ser dependiente de importaciones, no hay otra lógica en economía. Aquí estamos ocupados en "refundar Ecuador", mientras las naciones vecinas se recuperan de la crisis mundial y apuntan sus industrias a conquistar nuevos mercados. No hacía falta otra constitución. Bastaba con respetar y cumplir con la que descartamos en las urnas. Hay una nueva ley de tránsito y para desgracia nuestra los accidentes se han incrementado a nivel nacional de modo alarmante. ¿La ley es mala, entonces? Los niveles de vida alcanzados por otros países fueron con trabajo y mucha disciplina. Aquí se reparte miseria en vez de generar riqueza e intentan convencernos que uno debe comer su sopa y basta, porque del resto se ocupan "los elegidos". Uno no puede encender la radio o el televisor porque sus espacios están llenos con propaganda oficial. Desde hace meses se recuerda a los habitantes la adquisición de 35.000 chalecos anti balas para la policía nacional. Las voces de ingenuas ancianas sirven para recordarnos que los servicios en los hospitales estatales ahora son gratuitos. Los canales estatales son dueños de los derechos de televisión para transmitir los partidos de las eliminatorias de futbol Sudáfrica 2010 y cada minuto nos restriegan en la cara 68.000 niños de la calle fueron incorporados a la educación, 850.000 niños reciben alimentación, libros, uniformes escolares gratis de parte del estado, que el sistema vial es de primer orden, que la agricultura empieza a despegar, que la gripe porcina está bajo control, que la industria local está en los mejores niveles como nunca antes. Insoportable, simplemente, porque la realidad aquí es diferente.

Por citar algunos ejemplos: es cierto que por la atención en los hospitales no se cobra, pero se tiene que hacer inmensas colas con uno a dos días de anticipación. No hay medicina gratuita como se pregona en la propaganda oficial: al usuario le entregan la receta, éste va a la farmacia del hospital y allí le dicen que justo ayer se acabó la medicina, o le dan dos tabletas ese rato, cuando la dosis es para ocho o quince días, y el resto debe ir a comprar en las farmacias de afuera, por lo general pertenecientes a un médico o pariente de alguien que trabaja adentro. Pero más preocupante es que los primeros beneficiados de las buenas intenciones del gobierno es justo la gente de estratos altos, la que siempre tiene sus padrinos en los hospitales y no deben hacer cola ni madrugar para recibir un turno; además, las medicinas de las bodegas si hay para ellos, porque la salud ya es de todos, no solo de los pobres.


Otro caso: el gobierno -durante campaña electoral- declaró al país libre de analfabetismo y se armó tremendo jolgorio en cada ciudad donde él llegó, pero una vez pasada la calentura de las elecciones nos enteramos que solo en la provincia del Guayas hay un 9% de población que no sabe leer ni escribir, mientras en Imbabura es el 11%. Ello, por cierto, no es sólo culpa del actual gobierno, mas éste no debería empeñarse en dibujarnos un país que existe solo en sus discursos, mientras sus acciones y palabras apuntan en dirección contraria. Ayer fue otro día de elecciones y ojalá haya sido el último durante los próximos cuatro años.

Es tiempo de dejar de ser valientes pensando que el precio del petróleo va a subir de nuevo, y dedicarnos a trabajar. El pretexto burdo de suspender a un canal de televisión porque transmitió las corridas de toros, o por haber informado "con mala intención" sobre la existencia de un centro paralelo de cómputo durante el conteo de votos en las elecciones del pasado 26 de abril, solo empaña aún mas el panorama nacional. Más allá de afirmar si hubo o no fraude electoral, tal como hoy se escucha de Irán, o se dijo de Venezuela o Nicaragua (vaya coincidencia) contaré lo que yo viví aquel domingo en que se eligió presidente.

Aclaro, no es mi afan crear más polémica. Mi hermano, conserje de una escuela en Otavalo, y recinto electoral durante las votaciones, me pidió ayudarle a vigilar para que nada se pierda. La jornada transcurrió sin novedades, hasta que llegó la hora de abrir las urnas electorales, contar, escanear y luego enviarlas -con las respectivas firmas de responsabilidad- a los centros de cómputo en Ibarra. Yo me dediqué a controlar aula por aula a fin de que todo esté en su lugar, mas cuando oí discutir a los responsables del conteo de votos, me acerqué de inmediato a la aula improvisada para abrir las urnas y pude comprobar lo que ocurrió: en la mesa 4 de dicha escuela estaban inscritos para votar 355 personas, y resultaron 732 votantes, y casual o no, todos los votos fueron para Rafael Correa y Mario Conejo, candidato a la reelección de alcalde de Otavalo. Luego abrieron la urna de la mesa 8, y allí estaban registradas 482 personas para sufragar, pero asomaron 807 votos y otra vez por ambos candidatos en mención.

¡Ese si que fue un buen número de magia! Los vocales dijeron que no se preocupen, que se entregue no más las urnas a los militares para que éstos las lleven al tribunal electoral de Ibarra. Hasta las 20:00 hrs. el candidato Gustavo Pareja llevaba alguna ventaja al señor Conejo, pero a las 21 horas éste último salió a festejar el triunfo. Luego vinieron las acusaciones de fraude del resto de candidatos a nivel nacional; en otras ciudades -inclusive- los habitantes quemaron las urnas electorales y ello condujo a nuevas elecciones. Insisto, yo sólo escribo lo que vi en la escuela donde trabaja mi hermano. Ignoro lo demás. Por fortuna ya tenemos el certificado de votación. Sin él nada somos. Mi ticket de regreso a Asia está listo. Aquí se me descargan demasiado rápido las baterías.

Es tiempo de volver a Bangkok.

Freitag, 5. Juni 2009

LA CRISIS (Y LOS POETAS)

Reencuentro con Rómulo Cuello

Por Rafael M. Arteaga



-Desde que tengo uso de razón siempre he escuchado esta palabra.  Crisis económica, crisis de gobernabilidad, crisis de educación… crisis y crisis. Somos las palabras que usamos cada instante. Y así actuamos. Se dice que Ecuador está sobre una montaña de oro. Nosotros vemos la montaña, pero no aprovechamos su riqueza ¡porque pensamos que somos ricos! -Así hablaba Rómulo Cuello, cuando fuimos a visitarle una tarde en el hospital.
-Se escucha en los comentarios de la gente-, se atrevió a decir Jorge, -que cada cien años nace un revolucionario.
-¡Esperemos hasta entonces! -Gritó con enfado el maestro. -Porque aquí, en Ecuador, no he visto aún tal espécimen-. Luego, casi contando las gotas del suero que entraba en su cuerpo, averiguó: -Denme el nombre de un “revolucionario” en nuestro país-. Nosotros cruzamos las miradas y guardamos silencio. Fue lo mejor que pudimos hacer.
-Ecuador está preparado en su mente para el gobierno que hoy tiene. No más. Chávez cree que sin él Venezuela se hunde y por ello se aferra al timón del Titanic; aunque en la realidad o en el cine el barco se hunde de todos modos. Daniel Ortega, en cambio, lleva 30 años en /y/ tras el gobierno de su país y ¿dónde está Nicaragua hoy? Imponer una ideología es cuestión de adoctrinamiento. Cuando los europeos llegaron a Aba Yala (tal es la denominación de los antiguos pobladores a América) impusieron la religión del miedo –esa cuestión de pecado= castigo e infierno- para mantener sumisos a los aborígenes. Hoy es la crisis económica, la gripe porcina. Hace dos años fue la gripe aviar. En Estados Unidos –desde Ronald Reagan- es el terrorismo, y aquella palabra de tanto repetirla se volvió un deber moral y cívico con el que todos sus ciudadanos deben estar de acuerdo.
-La crisis no está afuera. Está en nosotros. Y para llegar a tener una actitud –más crítica y, al mismo tiempo, solidaria con el mundo- se requiere de un largo y disciplinado proceso interior, apoyado –por supuesto- en una educación diferente a la de nuestros días. A las élites políticas y clases acomodadas no les interesa cambiar el estado actual de cosas, porque miseria e ignorancia son los componentes básicos para asegurarse ellos y sus cachorros cien años más de privilegios.
-¿Saben nuestros “revolucionarios” el significado de la palabra política en su idioma original? ¿Leyeron alguna vez La República? Qué novela o libro de poemas acaban de leer y eufóricos, con un golpe en la mesa gritaron: ¡Viva la literatura! ¿Se esfuerzan cada día por ser mejores padres? ¿Enjuagan sus bocas antes de bendecir a sus niños camino a la escuela? “Soy padre, luego arconte”, decía Pericles, el gran diseñador y constructor de la Atenas clásica, hace 2.500 años. Y no se equivocaba. En estos detalles comienza el camino de un buen gobernante. Sólo quien ama y respeta a su familia será capaz de servir de corazón a su pueblo. Esta es la definición de la palabra política. No es el insulto, las amenazas, los monólogos de cada sábado, tal esos capítulos aburridos de telenovela mejicana. No son las luces sobre el escenario, las cámaras lo que hacen grande a un hombre; es el respeto a los que no piensan como él. Son sus palabras, sus obras -que tienen ritmo interior propio-: nacen y adquieren su verdadera dimensión con el tiempo.
-Pericles estuvo a la altura de los desafíos de su tiempo, de su patria llamada Atenas. Y de él aprendimos que un gobernante es la gente que lo rodea, las palabras que usa con frecuencia, las acciones que ejecuta. Pericles tuvo como profesor de arte a Fidias, su amigo personal y arquitecto del Partenón. Fue un admirador del teatro y en silencio –sin esclavos- acudió a las representaciones de Esquilo. En la cabeza de Sófocles puso la corona del preciado laurel, declarándolo vencedor de los festivales de la tragedia. A Eurípides lo nombró preceptor de sus hijos. No confiaba en los discursos de Sócrates, ni en la juventud que se reunía con él junto al ágora, pero tampoco los hostigó con insultos o con amenazas de sus guardias. Tucídides y Heródoto fueron sus historiadores.
En nuestro país, en cambio, no hay duda que el actual gobernante pertenece al club de los poetas muertos. Y ¡rodeado el señor Correa de tales especímenes, cómo podemos hablar de esperanza!
-Ey, Rómulo-, le interrumpimos, -¡para qué metes a los intelectuales en esta sopa! Suficiente castigo tienen con su domador en la jaula del zoológico-. Pero él no se dio por aludido y siguió vociferando hasta que su madre, asustada, entró en la habitación. Se acercó a la cama y al ver que las gotas del suero caían a prisa, como las palabras de su hijo, decidió suspender la visita.
A Jorge y a mí nos causó alegría ver a Rómulo de nuevo. El viejo lobo de mar estaba de vuelta.




Freitag, 22. Mai 2009

GRIPE PORCINA EN ECUADOR


Porky and his friends

La vida nunca ha sido fácil. Desde inicios de la humanidad hubo peste, malaria, lepra, la terrible sífilis que trajeron los conquistadores a América. Hoy sabemos que la gripe vino en sus barcos y causó la desaparición de poblaciones completas de aborígenes, más que las armas, la codicia y crueldad de los europeos. Fiebre bubónica, cólera, tifoidea, guerras, personajes grises en el poder… numerosa es la lista de males que han azotado a los seres humanos a lo largo de su historia.

Aún recuerdo mis días en Lima, donde enfermé de cólera y tuve que ser llevado de emergencia al hospital por los dueños del hotelito en que me refugiaba por aquellos años durante el primer gobierno de Fujimori. No olvido mi condición aquella noche. Sentado en el baño y vomitando cada instante. Yo no sé dónde me atrapó el virus pero fui uno de los primeros extranjeros en ser puesto en cuarentena. Eran épocas en que ese torpe sentimiento contra los peruanos era insoportable. Pronto me di cuenta que eso de las guerras y las crisis eran cortinas de humo que los gobiernos las provocaban muy a su gusto para salir de los aprietos durante sus mandatos. Los dueños del hotel bien me habrían podido echar como a un perro sarnoso en la calle de atrás del antiguo Polvos Azules, pero no fue así; arriesgando sus vidas, me pusieron en un tricimoto y fueron conmigo al hospital. Allí me recibieron los doctores, me preguntaron el nombre, la edad y…mi origen. Tuve miedo de decirlo, no vergüenza. La educación de mi época estuvo muy marcada por ese espíritu bobo de xenofobia. Durante mis años de instrucción militar, inclusive, el motivo de mi existencia bajo la sombra de los cuarteles era acabar con el enemigo del sur… Un día decidí dejar de ser instructor, cambié de profesión, de ciudad, hasta de nombre y lo que resta de ello no es justo nostalgia, sino satisfacción.

Con miedo dije que era de Ecuador. Los doctores me respondieron algo que hasta hoy no olvido: nosotros no estamos en guerra con ustedes. Nos interesa saber tu nombre por simple protocolo. Respiré más tranquilo y el resto no recuerdo bien. Aterrado con la idea de ser un número más en las estadísticas de muertos a causa de esa enfermedad, miraba los sueros ingresar a través de la aguja en mi cuerpo. Al siguiente día fueron a visitarme los dueños del hotel. Mi ángel no me había abandonado, y no lo hizo hasta hoy.

El pequeño culpable

De acuerdo a los informes de la organización mundial para la salud, entre 1992 y 1994, 12.520 personas murieron en Perú a causa de cólera. Y desde allí hasta el 2007 son 13.260. En Ecuador fueron 7.350 desde inicios del presente siglo, y en su mayoría niños menores de 12 años. Pero hay tantas enfermedades y cada una tiene sus cifras: tuberculosis, cáncer, VIH,los accidentes de tránsito, el tabaquismo…En Estados Unidos mueren 30.000 al año a causa de las gripes y sus derivaciones como neumonías, bronquitis, sinusitis. En Ecuador son 2.560. La muerte siempre está al día con el mundo. También recuerdo mi primer viaje a China, hace dos años, y las preocupaciones de mi familia y amigos por la gripe aviar. O el terremoto que hace un año destruyó la provincia central de Sichuan, mientras yo estuve en un barco en el West Lake, in Nangzhou. Allí deduje que debemos aprender a convivir con todo lo que nos rodea, incluso con las enfermedades. Y así instruyo a mis hijos.

No debemos dejarnos llevar por el pánico, pero debemos tomar las debidas precauciones. He oído a los especialistas sobre la nueva peste mundial, que ésta no es más peligrosa que las demás gripes, que hay medicamentos para combatirla pero hay que tratarla a tiempo, como toda enfermedad. Es un consuelo y ojalá ciertas farmacéuticas dejen de hacer grandes negocios en tiempos de turbulencia económica y social, la misma que es muy bien utilizada por muchos gobiernos para sus fines políticos.

Sonntag, 17. Mai 2009

Slumdog Millionaire's actor is homeless


From Danny Boyle, director of Trainspotting and 28 Days Later, comes the story of Jamal Malik, an 18 year-old orphan from the slums of Mumbai, who is about to experience the biggest day of his life. With the whole nation watching, he is just one question away from winning a staggering 20 million rupees on India's "Who Wants To Be A Millionaire?"

Million people are looking for a day of luck. Holywood is a fantasy machine and I like to go to the cinema every weekend. Once ex- president Rodrigo Borja said: everybody wants to win the lottery, but few of them dare to buy a ticket. I never knew some winner, but those who with effort and discipline conquered the world. Misery of the others, violence between poorest always will be a reason to get a great film. It is as to say: look, it happens there, not here, because here you are safe and sure, so do not protest and accept all that you have it now.

"The 10-year-old child star of "Slumdog Millionaire" was awakened Thursday by a policeman wielding a bamboo stick and ordered out of his home. Minutes later it was bulldozed along with dozens of other shanties. (May 14)"

"THE ACTORS OF SLUMDOG MILLIONAIRE, FOR EXAMPLE "SALIM" WHO THE STORY WAS ABOUT, WAS NOT PAID PROPERLY FOR THE ACADEMY AWARD FILM. HE WAS LIVING BACK IN THE SHANTI TOWN BACK IN MUMBAI NEAR THE OPEN SEWER AFTER THE FILM, AND NOW THE COUNCIL HAS DEMOLISHED HIS HOUSE. SALIM, WHO WON ACADEMY AWARDS FOR HOLLYWOOD IS HOMELESS FOR REAL!"




So I can say, it was by far the most intense trailer I've seen...but what about the actors? And again: they all were super!!!! I watch it over and over and over again! And I feel very inspiring I must do something for the world, the question is what?

The world is always waiting for more action. A good cinema´s fan pays his ticket and his consciousness is calm. Is it really important for us, if Salim, the film´s boy, was selected in slums of Mumbai, a 22 millons city, and once he received the appreciated trophy, returned to live with his family in the suburbs? Intense, cruel is the film, same as the life. A deep dream of wolves.

Sonntag, 3. Mai 2009

VENDEDORES DE CULEBRAS


Con un pasado estudiantil en centros de educación privados, con internet en casa, empleo seguro y la barriga llena es romántico hablar de solidaridad. No es lo mismo estar con los más débiles, como Gandhi, aliarse con ellos y combatir juntos contra sus enemigos: la ignorancia y la injusticia, que vociferar desde lo alto vivir para la revolución, porque ello es asumir una actitud de ricos y de pedantería ante quienes vendieron sus sueños en tiempos de miseria. Aún es temprano para sentir en el ambiente ecuatoriano los nuevos vientos de transformación social. Ganar cinco elecciones consecutivas en dos años no es garantía de algo. Tuvimos siete presidentes en la última década, 21 constituciones en siglo y medio de vida republicana; en nuestras tierras tropicales todo es exuberante -hasta el extremo, mas ello no significa que hemos avanzado a sitio alguno en medio de la corriente.

A ciertas emisoras aliadas con el gobierno llaman los “revolucionarios” para decir: “estoy contento, eufórico. ¡Ganamos, sí, ganamos!” La pregunta es ¿qué ganaron? Es simple: ganaron su status, mientras en la calle aumentan los desocupados tras un empleo que les permita llevar el alimento a sus hijos. La estrategia de Rafael Correa es acorralarnos al fondo de un callejón sin salida, donde hay excesivo fuego cruzado: inseguridad, una justicia torpe y parcializada, desconfianza en instituciones públicas, escándalos de corrupción dentro y fuera del ejecutivo, huellas del narcotráfico, creciente desempleo y una horda de fatídicos personajes bajo el circo de la política que él mismo se encarga de mantenerlos vigentes para diferenciar entre el “pasado oscuro de la noche liberal y esta hermosa revolución”; de tal modo que, al llegar a las mesas electorales, ante el espantoso horizonte que él nos dibuja si votamos de nuevo por el coronel Gutiérrez, por el magnate Alvarito Noboa, o la “majadera” Martha Roldós, él asoma como la única opción válida, capaz de cumplir sus promesas de trabajar poco y volvernos millonarios en corto tiempo.

Los negocios del estado es un asunto de familia y de alterabilidad, la democracia es para las masas. Algunos protagonistas del actual gobierno me hablan de justicia social, de pasión por la patria, pero lucran y engordan sus traseros con el juego infame de la política, con el doble discurso, sin conocer el trabajo honrado, el trabajo que endura las manos, quema la piel, pero que llena de satisfacción nuestras vidas al ver la obra terminada. Para quienes no forman parte del clan es imposible acceder allí, porque la administración del país a través de los ministerios, las subsecretarías, las gerencias de las empresas estatales más solventes es para los miembros de ese círculo familiar e íntimo; las migajas del poder son para la plebe, como premio a la obediencia y apoyo a la construcción de la nueva patria, la patria de ellos.


Si hablan de solidaridad, ¿por qué no disminuyen sus sueldos los asambleístas grises del congresillo? Ellos pegaron sus gritos al cielo cuando los ex diputados en enero del 2007 subieron de 3.200 dólares a 3.800 el salario mensual; mas hoy que ocupan sus curules, no están satisfechos con 4.800 -por asistir medio tiempo a los debates, mientras el básico de un obrero que no depende del estado es de 218 dólares. ¿Dónde compran los revolucionarios sus ropas? ¿Por qué no visten sus hijos los uniformes escolares que regala el gobierno? ¿A qué escuelas asisten los cachorros de nuestros revolucionarios? ¿Por qué los 36 ministros, gerentes, jefes y subjefes de las innumerables dependencias estatales van de un lado a otro en lujosos autos blindados, acompañados, tal jeques, de guardias de seguridad, cocineros, asesores; mientras los que les dieron el voto andan a pie, calzan zapatos chinos, compran jeans marca delmer (cado) y visten camisetas con el rostro sonriente de nuestro gobernante?

Hay un sector de nuevos ricos que hace negocios con el estado. Hay empresas fantasmas que se adjudican generosos contratos para la importación de harinas, de focos ahorradores de energía, de medicamentos, de urea, de armamento para la policía, de maquinaria para la construcción de carreteras, de centros educativos…la prohibición de importaciones favoreció justo a los grandes empresarios aliados del régimen, porque al imponerse las restricciones ellos ya tenían sus mercancías en bodegas o estaban en los barcos en alta mar. La tasa de interés del 11% al crédito que otorgan los bancos está dedicada a los peces gordos que facturan para el servicio de rentas más de 100.000 dólares al año, en tanto que para los peces flacos es el 23 %. Los altos impuestos a la joyería, perfumes, bisutería causaron el incremento del contrabando desde Perú y Colombia, más la destrucción de los importadores locales. En cuanto a la confección y el calzado, la industria local tampoco fue favorecida, por carecer de desarrollo tecnológico para producir a nivel industrial, mano de obra calificada y más todavía, al depender de insumos extranjeros, como hilos, elásticos, telas, agujas, maquinaría, cueros, tintas, broches…los empresarios de este sector tampoco se arriesgan a invertir porque no ven claro el panorama político que dirige nuestro mandatario; lo que ha provocado el cierre de fábricas, negocios grandes y pequeños, el despido de personal, aumentando con ello los niveles de desocupación en el país. Estos son algunos aspectos apenas que a los revolucionarios se les pasa por alto. Hasta aquí los movimientos del ejecutivo están orientados a favorecer justo a los sectores más fuertes, mientras los demás se encuentran ocupados en fortalecer la democracia. ¿Solidaridad con los más pobres? Empecemos con el ejemplo.

Sonntag, 26. April 2009

PARA OPINAR HAY QUE GANAR ELECCIONES*

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-Nunca lo fue-, intervino él, -y tampoco el MPD, el partido Socialista y sus numerosas tendencias, Pachakutik o los movimientos sociales, porque éstos estuvieron siempre con el gobierno de turno, igual que sanguijuelas: prendidas de la piel y succionando la sangre de ese animal que camina lento y tiene caparazón grueso, como es el estado. Ayudaron a la derecha a botar a un gobernante de su sillón y luego se repartieron el poder. Siempre iban separados, riñendo entre ellos por las migajas que les tocaban, pero migajas al fin y con ellas fueron tejiendo su camino a la cumbre; buscaban una mula para cruzar el desierto y así seguir existiendo en el tablero político, tal parásitos asquerosos a la vista, y la encontraron en Gutiérrez, con quien fueron gobierno por seis meses, aunque éste los echo después a patadas de Carondelet. Dos años más tarde se encontraron con Rafael Correa, a quien –al principio- no apoyaron su candidatura, mas al ver el optimismo que él despertaba en la población, sellaron un pacto de sangre para la segunda vuelta electoral y ganaron otra vez la presidencia. Allí aprendieron que juntos eran fuertes y que desde simples vocalías en instituciones claves ellos eran capaces de preparar el camino para tomarse todas las instituciones del país. En marzo del 2007, cuatro miembros del tribunal electoral destituyeron a medio congreso, bajo el argumento de impedir la realización de la asamblea constituyente. En un organismo conformado por siete vocales, fueron mayoría un socialista, otro de Pachakutik, otro del MPD y uno del partido de Abdalá Bucarán. Los diputados impusieron recursos de amparo ente los jueces, pero éstos eran destituidos de inmediato, en caso de atreverse a analizar siquiera la demanda, por el mismo tribunal electoral, bajo el argumento de que éste era la máxima y única instancia en tiempo de elecciones. Acudieron al tribunal constitucional, pero allí estaba una mayoría afín al poder ejecutivo. Y el resto es un capítulo oscuro de atropellos a los derechos civiles, a las instituciones del estado, un regreso a prácticas, mañas y trincas políticas que creíamos sepultadas con el siglo anterior, bajo el logo: la revolución avanza y nada la detiene. La pregunta es: ¿avanza a dónde?

-Si el estado es generoso con los políticos-, insistí con mi cuento chino, - dividirse es una excelente estrategia para confundir a los votantes, haciéndoles creer que, frente a los aburridos políticos de cada día, las nuevas listas son una alternativa. En el fondo la idea es cruzar solos el río para unirse en la otra orilla y allí, de acuerdo al número de votos que lograron en las elecciones, repartirse de nuevo las instituciones del estado, ahora con una constitución remendada a su medida. Nadie duda que Rafael Correa gane la presidencia en la primera vuelta con más del 50% de votos válidos. Dinero es lo menos que falta para el circo. Nadie sabe cuánto gastó el gobierno hasta hoy durante los dos años y medio de campaña. Hay un avión nuevo de 32.5 millones a su disposición, el mismo que sólo en mantenimiento se malgasta 32.000 dólares mensuales, se lo use o no, y cuando emprende vuelo los egresos se multiplican por 5. Los gobiernos de países europeos, en cambio, usan las líneas comerciales. Y no va una caravana de 80, 120 personas, como jeques de países petroleros, cuyos aviones están llenos de esposas, hijos, nanas, eunucos, profesores privados, cocineros, mascotas y hasta caballos de raza, sino un grupo reducido del gobierno, encabezado por su presidente, dos o tres ministros, igual número de traductores, asesores y cuerpo de seguridad. ¡El venerable rey de Tailandia no tiene avión privado! Y cuando viaja lo hace en Thaiairlines, una empresa estatal de mucho prestigio en el mundo. Igual el primer ministro; mas en estas tierras tropicales el presidente posee un helicóptero exclusivo para sus tramos cortos al interior del país y el avión nuevo para movilizarse a ciudades que requieren de 20 a 30 minutos de viaje; por ello, en estos tiempos de campaña, es decir, desde que llegó a Carondelet, lo vemos en la pantalla desayunando arroz con guatita en los suburbios de Guayaquil, a las 10 de la mañana desfila por el centro de la ciudad al frente de la caravana de su partido. Almuerza en Cuenca, apoya a sus candidatos en Azogues y en la noche asiste al pregón de las fiestas de Ibarra. Magia o simple transubstanciación de nuestro gobernante.
-Una agenda apretada, lo sé-, intervino Jorge, -demasiado aburrida y onerosa para los reporteros de los medios que debemos desplazarnos tras él a fin de cubrir la información.

-Es imposible estar en varios lugares en un mismo día si no poseen la logística del gobierno. ¿Cómo lo hacen ustedes?-Pregunté lleno de curiosidad.

-Los medios afines al poder siempre tienen un asiento en el avión presidencial, un auto para los desplazamientos en tierra, una habitación de hotel en el pueblito donde nos sorprende la noche, un plato de sopa caliente, una bebida, aparte de las tomas exclusivas por los camarógrafos, las entrevistas y hasta ciertos documentos de primera mano, como premio a su lealtad, que es igual a complicidad y silencio. Yo también he disfrutado, en ciertos momentos, de tal generosidad durante mis viajes de trabajo.

-¿Tú?-Le miré fijamente, intentando de acercarme a él a través de la cámara. –Es bueno ser generoso con dineros ajenos. ¡A ver si gastan de sus bolsillos!

-Qué quieres, -replicó sin enfado-. Con el tiempo aprendes que los necesitas para llenar las páginas en sus diversas secciones, sino los medios serían aburridos. Un escándalo se cubre con otro más espectacular, a veces descuidado por ellos, y otras con intención. La estrategia de ciertos gobernantes de corte populista es mantener la ciudadanía a la expectativa con nuevos insultos, amenazas, denuncias. No lo sueltan de un tirón, sino poco a poco, calculando los tiempos, las circunstancias, los niveles de popularidad. El objetivo es volver indiferente a la población -hasta el fastidio, a fin de ellos, tras la pista de los payasos, las fieras, los contorsionistas y trapecistas, poder trabajar en paz por sus objetivos.

-Y tú ¿dónde estás? –Le desafié a contestarme sin pensar mucho. ¿Eres de los trapecistas o del público hastiado con tanto circo?

-Mi actividad es informar.

-¡Qué aburrido es entonces!

-Tanto como mi profesión. Pero me ordenan hacerlo, me pagan por ello. Si la mayoría de población es feliz con las actitudes y acciones de nuestro gobernante, entonces, está bien. No en vano lidera las encuestas de popularidad. Su sentencia, ante las denuncias de la Sociedad Interamericana de Prensa, de que para opinar hay que ganar elecciones primero, calza bien en este contexto. Democracia es la decisión de la mayoría, ¿o no? A la gente no le importa si su gobernante maneja un doble discurso, si tiene o tuvo conexiones con la narco guerrilla, si los precios de los alimentos han subido, si llega o no inversión foránea, si se cierran plazas de trabajo, si toma los dineros del IESS, si abandona o no la dolarización. La gente lo eligió para que haga lo que está haciendo, justo eso. Él es el maestro de ceremonias, el que presenta al domador de fieras en la pista, pone la luz, el sonido, maneja su voz de acuerdo a la intensidad de la función. A veces él mismo es trapecista, bailarín, vendedor de palomitas de maíz. Pasa las antorchas encendidas al escupidor del fuego, se sienta en el lecho de clavos del misterioso contorsionista, alcanza las botellas al comedor de vidrios, los utensilios del que hunde las espadas en su boca o echa a empellones del escenario a los payasitos cuando éstos le arruinan o le roban el show. Nada escapa a su mirada. El escenario es su salsa. El micrófono, la cámara, sus mejores armas. Posee una energía envidiable y un resistente que le permite comer cuanto le brindan en el camino. Ganará las elecciones de mañana. Aunque te duela. Así lo decide la mayoría.

-De ningún modo-, repliqué al instante ante su jab en el mentón. –Muchos se lamentan ahora porque ven afectados sus bolsillos, es cierto. Pero yo no dependo de gobierno alguno para sobrevivir, sino de mi trabajo. Algunos de nuestros amigos intelectuales se han pasado a filas gobiernistas. Bien por ellos, que estaban muriendo de hambre. En ello se resumen sus años de rebeldía. Tomaron la limosna y se quedaron quietos. Sordos, mudos y, lo peor, sintiéndose realizados. Allí tendrán empleo seguro, casa, viajes, a cambio de sumisión y silencio. Mientras él esté en su sillón, nada les faltará, ni agua para calmar la sed, ni pasto fresco, porque su pastor velará por ellos. Al otro candidato a alcalde, a Gustavo Pareja, una simple llamada de Carondelet le bastó para desertar del PRIAN y pasar a filas gobiernistas. ¿Qué se acordó? Nunca lo sabremos a ciencia cierta. Son como esas noches de amor de la casada infiel que, antes de abandonar el hotel, obliga a su amante ocasional a guardar silencio de lo sucedido en las cuatros paredes. Un familiar cercano al candidato me explicó así: “El gobierno recibió informes de encuestas realizadas a nivel Otavalo sobre la intención de voto para la alcaldía, en las que mi (digamos, abuelo) estaba a la cabeza, seguido de Mario Conejo. Un día llamó al celular un asesor de la presidencia para sugerirle de manera amable separarse de Alvarito Noboa, no ir por la alcaldía con la ID, (como era su intensión) y fundar un nuevo movimiento (al que luego se denominó poder ciudadano) con los desertores de ambos partidos tradicionales, pero bajo el auspicio del gobierno central, a cambio de no fiscalizar sus doce años al frente de la prefectura. Mi (abuelo) no tuvo alternativa. Yo pensé, ¡qué pilas sus asesores! Con esta maniobra le serrucharon el piso al Prian, a la ID y gane quien gane las elecciones, la alcaldía será un trofeo más para el gobierno de la revolución ciudadana.

Por lo menos el señor Pareja tuvo la dignidad de renunciar a su cargo antes de ir por la alcaldía. No así los asambleístas del congresillo, el mismo presidente de la república y tantos funcionarios públicos que, con dineros del estado, pagaron sus campañas. No en vano la mayoría gobiernista redactó y aprobó la nueva constitución remendada de acuerdo a sus intereses. Con ella, hoy no es necesario renunciar a sus cargos, tampoco pedir licencia. Ganan sus sueldos completos aunque estén de candidatos y no cumplan sus funciones. El estado ya gastó 200 millones de dólares en el proceso de redacción y aprobación de la nueva carta magna, en tanto que para estas elecciones se destinó 50 millones más. El país está lleno de banderas, afiches con las fotos de los candidatos, los medios repiten cada segundo las interminables cuñas electorales.

En cuanto a los ocho años en la alcaldía del señor Conejo, diré, sin duda, que la ciudad ha cambiado mucho durante su administración. Aquel espíritu idílico de sus calles empedradas -donde parecía no haber tiempo-, sus casas con paredes gruesas de tierra, habitadas por hombres de trenza y alpargatas, dieron paso a las construcciones de hierro y cemento, propia de nuestra época, convirtiendo a ésta en una ciudad más, y sembrando en nosotros la nostalgia por aquello que no tendremos jamás. Que las obras municipales avanzaron, es innegable; fueron ocho años para adornar parques, adoquinar las calles principales, renovar el sistema de agua potable y alcantarillado, aunque la gran transformación urbana de Otavalo se debe también al esfuerzo particular de sus ciudadanos, mas ello no significa que el desarrollo haya sido igual para el resto de sectores alejados del centro. ¡Los votos que quitan o ponen un rey en su trono están justo en los grandes conglomerados! Y allí es donde se debe trabajar, o por lo menos en sitios donde es más visible la obra pública; en tanto que al resto se le da migajas apenas y ya está contento. Las falencias del estado son más evidentes en un pueblo pequeño. Mario Conejo llegó a la alcaldía, no por méritos propios, ni con una extensa labor dedicada al servicio de la colectividad, sino gracias a los errores de sus antecesores en el consejo municipal. Es común oír en los comentarios de la ciudadanía: “él por lo menos no roba como los anteriores, por lo menos hay veredas con baldosa, por lo menos hay un parque bonito...” En buena hora por él. La administración de recursos públicos requiere de mucha prudencia, visión de futuro y, sobre todo, de equidad con todos los sectores, por insignificantes que asomen en el mapa electoral. Igual podemos decir de Ibarra, Atuntaqui o Cotacachi, en cuanto a eficiencia municipal; pero pensemos también un minuto: son 530.000 barriles de petróleo que el estado vende cada día desde el 2002, más ingresos de aranceles, impuestos del SRI, cargas tributarias… Son sumas incalculables que ingresan a las arcas fiscales y que se entregan, en porcentajes, a los municipios. Con tanto flujo monetario en sus cuentas, sería imperdonable que las obras no asomen en las ciudades, aunque se descuida los sectores rurales. Y es insoportable que cada segundo sus autoridades nos restrieguen en la cara lo que han hecho -usando nuestros dineros y abusando de nuestra paciencia.

Al fin llegamos al coliseo, la noche del 13 de marzo, en Otavalo. El señor Correa subió si presentación alguna al escenario, tomó el micrófono y allí empezó su show. Habló de lo bueno de su gobierno. Fustigó a los banqueros, a la prensa y al final presentó uno por uno a “mis ministros”. Como si fuera una de sus cadenas radiales de los sábados, narró lo que había hecho durante el día, lo que comió y lo que iban a hacer al siguiente. Por la mañana: paseo en bicicleta desde Otavalo a Cotacachi. Allí iba a desayunar, a encontrarse con los ciudadanos…luego, en medio de su euforia, dijo: “éste es un gobierno del pueblo y a él debe responder por sus actos. He traído a todos mis ministros (los fue presentando uno tras uno, a cada cual por sus nombres y hasta a algunos por sus cualidades físicas) y ellos estarán mañana sábado en la escuela 10 de agosto, a partir de las 10 de la mañana. Vengan y pregunten lo que ustedes quieran. No tenemos nada que ocultar, y más bien estamos aquí para responder por lo que hacemos. Ya lo saben, (se dirigió a los ministros), mañana deben estar en las aulas recibiendo al soberano.” (Aplausos). Luego vino el resto de la ceremonia. Las danzas, los obsequios.

Yo no pude resistir más y salí en busca de un hotel, pero todos estaban ocupados con los nobles visitantes. Quise guardar mi auto. Ningún garaje tenía un lugarcito para mi cacharro. Los restaurantes estaban sin comida. Los nobles visitantes habían devorado todo. Enojado decidí manejar media hora a refugiarme en casa de mi madre. Conté el número de autos del estado al servicio de la campaña electoral: 92 hermosos autos nuevos de marca, en los que viajaban asesores, guardias, mascotas, y hasta familiares de los ministros. Fueron tres días de trabajo en la bella provincia de Imbabura.

El 13 de abril, mientras yo descansaba en casa de mi suegra, después del almuerzo, escuché un ruido de sirenas. Yo me desperté asustado. De pronto escuché la voz de ella ordenándome: “Hijo, dame comprando el gas.” Abrí la ventana y para mi sorpresa vi al señor Correa avanzando por las calles de mi pueblo subido en una camioneta y con megáfono en mano llamando a la población a votar por la lista 35. A la tarde fui a Ibarra a comprar repuestos para mi escarabajo, mas en medio viaje, debí detenerme a un lado de la carretera hasta que pase la caravana presidencial. El presidente iba en (nuestra) limosina de paso al aeropuerto. Por la noche me enteré en los noticieros que desfilaba en Machala. Así termina mi historia de encuentros con él en Imbabura. De vuelta a casa me acordé de una frase célebre del ministro Patiño, que también estaba aquella vez junto al señor presidente: “Vendedores de culebras”.
Hey, Jorge, ¿estás ahí? Ni modo, estamos en contacto, entonces. Yo por mi parte iré al concierto de Fausto Miño, que cantará al pueblo otavaleño en el cierre de campaña de Mario Conejo. En la tarde una de sus brigadistas y amiga mía, me obsequió una funda de galletas con el nombre del candidato. Yo sonreí.

-¿Esto vale mi voto? –le pregunté.

-No-, respondió ella: -vale el concierto-.

-Vamos entonces a disfrutarlo-. Era una invitación a venir conmigo, pero ella estaba trabajando. -Si el estado es generoso no hay por qué ser resabiados. ¿Cuánto cuesta un concierto de Fausto Miño? ¿Cuánto se pagó a los otros artistas? A la siguiente noche, Gustavo Pareja dobló la oferta. Si es por alegría, no falta en el país. Bueno, por lo menos hay trabajo para los artistas, los medios, las imprentas, los confeccionistas de camisetas…mañana, ya veremos mañana. Esta fue la historia de dos candidatos en Otavalo. 5947 dignidades se eligen a nivel nacional. Habemus Presidente.

Donnerstag, 23. April 2009

PARA OPINAR HAY QUE GANAR ELECCIONES*

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Desde la mañana la gente de apoyo aquí anunciaba el arribo de su líder. En las calles centrales -Sucre y Bolívar- lucían las banderas verdes de la lista 35. Innumerables vehículos –cubiertos con fotografías de los candidatos locales- se movilizaban llamando con insistencia a la población para recibir al presidente. Rafael Correa tuvo una reunión previa en los salones del municipio con el alcalde de aquí, con los candidatos de la provincia, y de allí salió rodeado de su gente para bajar a pie dirección al coliseo, sitio donde se llevaría a cabo la concentración. Algunos personajes junto a él me eran por demás conocidos. Uno estuvo conmigo en el edificio de Ciespal, el 21 de abril del 2005, cuando un grupo de ciudadanos secuestramos durante cinco horas a Alfredo Palacio, recién nombrado –de modo ilegal, por un congreso sin autoridad moral siquiera- presidente del país. Cómo olvidar el rostro de quien esa misma noche, en compañía de otros forajidos, (hoy revolucionarios), atentó contra la vida de mi familia en el auto, a la entrada de Carondelet. También caminaban a su lado dos activistas que hace tiempo impidieron con violencia reunirse a los congresistas, luego de ser destituidos por el tribunal electoral bajo la acusación de entorpecer la realización de la Asamblea Constituyente. Otros rondaban en Montecristi tras los asambleístas del bloque oficial –a manera de asesores, guardaespaldas, mensajeros que portaban el infaltable ceviche y caldo de manguera; en suma, gente de confianza, a la que permite acercarse y velar por su integridad -aún sobre la guardia policial y del ejército- durante sus desplazamientos, y a quienes encarga el trabajo sucio -que no deja huellas de su eficacia y en nada se diferencian de Toral Zalamea, el líder de los bastiones populares de Guayaquil que acompañaba al difunto Febres Cordero, mientras fue presidente del Ecuador, o al Pepudo Alejo, la sombra del loco que ama(ba), o los ex militares que limpiaban las calles con detergente cuando Lucio Gutiérrez salía a trotar por el centro histórico de Quito.

-Él debe tener su personal de confianza-. Escribió Jorge a prisa, sin dejar de mirar la cámara.

-Por supuesto- asentí yo, -pero ¿cuántos deben ser? El estado se volvió una agencia de empleo, donde los militantes del gobierno de turno -de acuerdo a su nivel de sumisión, unos y otros, de acuerdo al aporte económico- siempre obtienen recompensa.

-No has escrito nada original-, me sorprendió él con su observación. –Fue siempre así y el mundo, la vida sigue igual. Eh, tú estás siempre en contra de lo que huela o tenga huellas de nuestro presidente. Tú me has dicho que se debe aprender a manejar los tiempos, que la vida no es sólo movimiento, sino también pausas. Es muy temprano para ver la verdadera dimensión de su obra. No estoy de acuerdo con sus ataques verbales a quienes cumplimos con nuestro deber de informar, tampoco con las cadenas en los medios, o los abusos de poder con la gente humilde, como mandar a la cárcel a un padre de familia que le dice entre señas: “pase rápido con su limosina, señor presidente, a fin de yo cruzar la calle.” Son innumerables los desaciertos, mas ellos corresponden también al ejercicio de gobernar.

-¿Tiene él la facultad de ordenar-, interrumpí yo su alocución –que dos campesinos vayan a la cárcel, por el hecho de que, asustados y con sus cuerpos llenos de espinas, reclamen a quien confiaron su voto en las elecciones tanta ostentación y ruido de la caravana presidencial?

-Supongo que no. Ello corresponde a un juez luego de determinar el grado de infracción. Los campesinos, interrogados sobre el motivo de su detención, confesaron a los guardias haber gritado al presidente: “¡no seas vago, sal de ese auto y camina con nosotros!” El asunto pudo ser intrascendente para quien ostenta la máxima representación del país, y hasta dudo que tales palabras hayan llegado a sus oídos siquiera; pero no fue así: se humilló a dos personas humildes, incapaces de comprender la magnitud lo ocurrido y de defenderse ante un ciudadano -con el oficio temporal de presidente de un país- represivo y arrogante con los más débiles. En otros lugares, donde se respeta las leyes y sus habitantes toman muy en cuenta las actitudes, las palabras de sus autoridades, la acción -que aquí pasó inadvertida (por temor o falta de novelería para incluirla en las páginas de los periódicos) le habría significado al gobernante un severo llamado de atención de la opinión pública, sin desmedro de las acciones legales que los aludidos pueden entablar en las cortes de justicia; allá sí, independientes para actuar.

Con otros colegas de labor fuimos a visitar a los aldeanos en prisión, nos solidarizamos con ellos, les dimos bebidas y algo de comer. Al responder sobre lo ocurrido, nos dimos cuenta que aún privados de libertad, ellos no habían perdido el sentido del humor o aquella ingenuidad en sus diálogos (muy bien aprovechada por los candidatos hasta llegar al poder): entre bromas y a la vez asustados, se reían de lo bufo de tal situación; igual los policías que cuidaban aquella pocilga maloliente y calurosa en medio de la selva. En el hotel redacté los sucesos del viaje presidencial en aquella ciudad, lo envié por email y, antes de retirarme a descansar, se me ocurrió escribir también un informe sobre los campesinos. Cuando iba a cerrar mi portátil recibí la respuesta de redacción: “es un tema que, por repetido, ya no despierta interés en los lectores”. La verdad fue que el periódico no buscaba más enfrentamientos con el presidente y menos por causa de un tema sin color -por frecuente en nuestros últimos gobiernos. Igual ocurrió con el resto de medios.

Jorge me pidió aquella noche no tocar más este asunto; no por miedo, pues él confiaba (y confía) en nuestro pacto de ocultar su nombre a fin de no poner en riesgo la estabilidad de su trabajo, sino por recurrente y, por tanto, fastidioso en nuestros diálogos. Tratar temas delicados en la red implica riesgos en estos días, cuando se interviene con facilidad las líneas telefónicas, los correos electrónicos son saboteados y anulados (tal mi caso), hay cámaras ocultas, “brigadistas” en las calles realizando simples encuestas, censos. No en vano nuestra nación, con elevados ingresos económicos del petróleo, las remesas de los migrantes, los altos impuestos a las importaciones y a las actividades productivas internas, pero con niveles de vida, desarrollo industrial e inversiones externas comparables a Haití o Nicaragua, posee tecnología de punta en sistemas de intervención a las comunicaciones, adquirida en el 2007, al servicio de las fuerzas de seguridad nacional y del gobierno. La misma policía admitió en público rastrear las llamadas telefónicas del país, pero aseguró a la ciudadanía que tales conversaciones podrán ser utilizadas sólo en asuntos de seguridad interna, narcotráfico y previo al pedido de un juez.
Es tabú opinar sobre temas como la creación del banco del afiliado, los dineros que el gobierno “tomó prestado” del Instituto del Seguro Social; no se debe pedir cuentas al régimen de gastos en propaganda electoral, o en sus desplazamientos dentro y fuera del país. Ver y analizar los problemas desde otra óptica que no sea la oficial, es motivo de insultos y de burlas en público, de anónimas amenazas tras un teléfono, de “accidentes” de automóvil en la vía, de persecución a través de las instituciones del estado, como el servicio de rentas, tal es el caso –como otros- del editorialista Emilio Palacio. Si el cuestionador es de baja estatura el señor Correa dice: no está a mi altura, no me llega al pecho para hablar de tales asuntos. Si es calvo: le falta ideas como pelos. Si es mujer: la gordita horrorosa, majadera. “El hijo de la verga”, o uno con tinte racista: “cara de Rumiñawi”. Son tantos los agravios a sus ciudadanos, los que quizá, en busca de nuevos horizontes para el país, le confiaron también el voto en las elecciones del 2006. Un funcionario elegido en las urnas debe comportarse a la altura de su cargo, por irrelevante que sea su función. El fracaso de un gobernante es el fracaso de una generación y un castigo para el futuro de nuestros hijos; es una oportunidad perdida que, como el tiempo o el agua del río, no se puede recuperar. El progreso de una nación no es como el cartero, que llama varias veces a la puerta, sino una y cada cien años.

-¡Ah, qué fastidio!- intervino Jorge. -Esto ya he leído en otra parte. No más boberías, y cuéntame lo que sucedió en tu aldea.

-Vamos-. Añadí yo, y comencé a digitar.

La caminata inició, por fortuna -para mí- cuesta abajo, hasta el sitio de concentración, tomados del brazo con el alcalde candidato (otro más), a quien no le bastó 8 años en su puesto, sino que en un alarde de egoísmo por estar ahí se alió con las filas del oficialismo. Su currículum vitae en el campo político no varía mucho en relación con el de la mayoría de personajes que subieron a última hora en los vagones de la lista 35: un tren destartalado que cruza –impetuoso- los páramos, las selvas e ingresa a las ciudades con mucho ruido, humo negro, con el motor lleno de remiendos y el maquinista ciego, tal los ferrocarriles del estado. Mario Conejo llegó por primera vez a la alcaldía con Amauta Jatari, un movimiento que fue borrado del mapa electoral hace siete años al no obtener un mínimo de votos para seguir activo. En su segunda candidatura fue auspiciado por Pachakutik, mas al ocupar su puesto hizo a un lado a tal agrupación política; episodio que motivó el rechazo definitivo del mismo. Las causas para tomar dicha medida, lo entendí yo en su momento, fueron prácticas: El presidente Gutiérrez echó de palacio –casi a patadas- a las tiendas políticas y grupos radicales de izquierda que auspiciaron su candidatura –grave error que después le costó su cargo- y con quienes llegó a Carondelet, para acercarse a la derecha del país (la gran perdedora en las elecciones de entonces). Entre ellos estaba el partido del arco iris y la wipala. La táctica del coronel, en cuanto a la entrega de dineros del estado a los diferentes organismos seccionales, tal los municipios, no ha cambiado en nuestros tiempos: si estás con mi gobierno, prometo dar a la ciudad los cheques de modo puntual, a fin de que tú puedas cumplir con los ofrecimientos de campaña, así ganamos juntos; o te jodes, simplemente.

En el 2008, de cara a la elección de asambleístas, como una prueba de su popularidad y aceptación entre los ciudadanos del cantón Otavalo, fundó su propia organización, denominada minga (trabajemos juntos, en quichua), pero obtuvo un revés en las urnas, que arruinó en exceso sus futuras pretensiones políticas, por lo menos aquí, la ciudad que le confió dos veces el mandato y, frente a ello, debió dar un giro completo de sus maniobras políticas, si lo que buscaba era seguir activo en esta jungla política. Echó por la borda su agrupación y, cobijado bajo la bandera verde limón del partido de gobierno, con la euforia que éste aún despierta en la población, se presenta de nuevo a elecciones a fin de obtener un tercer periodo en el sillón de la alcaldía. Hacer lo contrario, -terciar en los comicios del 26 de abril sin el respaldo de algún movimiento- puede significar su sepultura definitiva en el campo político; aunque el triunfo bajo la sombra de Correa de ningún modo está asegurado, por cuanto existe otro candidato en carrera, auspiciado también por el partido oficial. Se trata de Gustavo Pareja, otro tiranosaurios rex del parque jurasico en los Andes, con doce años en la prefectura de nuestra provincia, perteneciente a las filas del PRIAN, de Alvarito Noboa y hoy, para estas elecciones, con la lista 32.

Quien ignora lo que ocurre tras las cortinas del tablado político, podrá decir: es un movimiento con rostros nuevos…

-Son tiempos de revolución-. Intervino solemne Jorge en el chat.

-No hay duda-. Respondí yo. –¿Qué otro oficio les daría tanto dinero en salarios, como aquí, una región sin dios ni ley, donde un simple prefecto gana más de 9.000 dólares cada mes, inclusive más que el mismo presidente de la república, mientras el 55% de la población económicamente activa recibe 218?

-¡Vamos en las próximas elecciones por un cargo público!- Propuso mi amigo periodista al instante.

-Y sin contar los gastos de movilización, representación, viáticos, aguinaldos navideños, los autos de lujo con chofer, la potestad de entregar contratos de obras a empresas fantasmas (de amigos, que se forman en la noche con capitales irrisorios para asumir obras millonarias al siguiente día)…

-Sí que eres aburrido con esos discursos-, interrumpió de nuevo nuestro diálogo.

-De acuerdo-, insistí yo –en las próximas elecciones iremos por una candidatura. Yo también tengo derecho a vivir bien del estado, ¿no lo crees así?

-¿Podrías ser un gusano que se arrastra sobre su saliva para avanzar, tal una desagradable babosa?
-Muchos lo hacen y son felices.
-Y tus principios…
-¿Cuáles?
-Tienes familia y pienso que debes dar ejemplo…
-Si estás en casa de carbonero, no puedes vestir ropa blanca.
-¡Anda a trabajar!- Gritó Jorge, irritado con nuestros sueños de cenicienta. –Produce, Rafael, haz algo de provecho con tu vida. Que al levantar tu copa de vino, al sentir la brisa marina acariciando tu rostro o al comprar los condones e iniciar tus faenas memorables, como me has contado en los emails, con esas muchachas de piel delicada como la flor de loto, nada te reproche tu voz interior y sientas que ese instante de vida lo mereces por tu esfuerzo, por lo que eres y que a nadie debes algo o te deben.

-¿Y eso?- Repliqué yo. –Nunca vino a mí la tentación de entrar en ese circo de tres pistas. Con los payasos y domadores de fieras que asoman en el tinglado de hoy tengo bastante; así que seguiré con mi historia de bobos.

En Imbabura, como en muchas provincias, los partidos tradicionales, grandes y pequeños, consientes del desgaste político y el desprestigio social que sufrieron luego de estar tres décadas, de modo alternado, en el gobierno y de ser, por consiguiente, responsables de la situación actual del país, decidieron cambiar de siglas a sus movimientos y hasta de números. Y ¿desde cuándo el partido naranja, el mismo que estuvo aliado con la derecha del país, como es el PSC, es un movimiento de izquierda?