Dienstag, 28. August 2007

10/80 VENENO PARA POETAS

II


SELECCIÓN DE TEXTOS*


ALFONSO CHAVEZ JARAVILLA LA UNIÓN 1956




CELADOR

Amo al volcán
por su afición a incendio,
y al agua
serpenteada golondrina
que
acaricia la gruta de mi paz.
Así el volcán en guerra
o
el agua,
roncadora cristalina,
dormida leona en lago,

van como el día:
crepusculando
cuanto esté de fiesta,
tiñéndome de auroras
los lamentos.
Estoy en guerra
con mi antigua paz,
estoy en paz
con mi presente guerra
y quiero ser
un guerrero vigilante
de la paz nueva,
paz reconquistada.
regalado.


INQUILINA NOCHE,
(FRAGMENTOS)

La nochura
Ha venido a gitanearme,
A recorrer chasquidos
hueco adentro
Del pecho,
Me trajo tristes trazos,
ausencias acuosas,
Luego pendió
de un cielo forjado
De aguijones o cerdas
y se perdió
Habiéndome dejado
Un día diablo total
Gemelo mío.
Vino

El Vino
Sin que el Pan
Panee:
Llego torrente
A cancionar
Mis trotes.
Paladar
Apaleado
Fresquecido
Vino, vino
Mi Vino:
¡Bienvenido Vino!!.

Bala
Mi concubina
Por mi vida:
No encuentra un tal vez esperanzado
Agarra sus dos trenzas
Y piensa -cabizbaja-
Quien sabe que el recuerdo
Arrase mi morada
O se more en mi raso
Aquel cuerdo;
Tantea la cebada
Sus ojos vuelan
Huracán arriba
Derribando ventiscos pedantescos,
Pedacitos de brizna:
Se tropiezan con una luz
Que le apalea:
NUNCAAAaaaa.....

A pie
Juntillas Voy
y valgo
Por la muerte
Que me acosa;
Cada esquina Nos cuesta
Tempestades.
Adentro Galladas de Viringos
Son porque han nacido:
Solamente Torean
y Tienen un cedazo
Donde ciernen: Palabras-pensamiento
O
Exigencia frontal para Humanarse;
Quedan humeando, Ofreciendo su
piel o baratija

Al postor o pastor
Que
Prestidigita;
Después Dirán a un coro,
De mí: Murió
De nacimiento


ALFREDO PÉREZ BERMÚDEZGUAYAQUIL 1956

EN EL 2.039

Ya no pienso más en usted
señora M.
pero quisiera escribirle
un poema a lo Apollinaire
aunque usted no es Madeleine
o cosa por el estilo,
sino la hembra que en 1983
me abrió sus piernas
a nombre de ya no amar a su esposo.
Recuerdo que nos presentaron las
/circunstancias
cuando en diciembre del 82

fui desempleado.
No tomé el bus para el Perú, no crucé
Bolivia, ni llegue en tren a Minas Gerais
donde el doctor Grueso,
me quedé en casa,

esperando
que usted golpeara la puerta.
Que más pude pedir.

Hablamos del coñac
entibiado en el carbón encendido
de una improvisada parrilla,

de sus ojos y del color de sus labios
a lo Margaret-Astor. No sé cuantas
horas pasaron, lo cierto
es que una noche
la vi en mi cama, como cuando uno
se encuentra un billete de a mil
con el que va tras una cerveza.
Le ayudé con el brassiere y no supe más,

-ya dios había escuchado alaridos
bajo su calzoncito rojo

hasta ahora, octubre,
a 180
años de los gritos de independencia.
No se moleste, ya hice las cuentas,
pero
guarde el poema señora,
no vaya a ser que me haga famoso
como Rimbaud o Verlaine,
quedando tan sólo para usted el Opium
que robé del almacén vegetariano
a donde fuimos por un jabón para evitar la
caída del pelo
y otras cremas para el cutis
Vea usted,

digo que ya no pienso más en usted,
pero cuando cumpla noventa años
se preguntará...

¿cómo un viejo de ochenta
puede seguir escribiéndote versos?.

Su marido no estará para saberlo
será
en enero del 2039


DIOS PROTEGE
A LOS QUE EMPINAN EL CODO

Pero ¿qué día es éste
que lo aborta todo?
¡Oh yo! !bendito yo! dice
mientras intenta unas campanitas
para ubicarse en las orejas almendras
un platito volador
otro del menú adornando la merienda
camisa con Zeta Mar a la espalda
gafitas negras
habano
y un pedito al disimulo
¡soy un gay! ¡soy un gay!

grita alegre
dando saltitos de cuerpo entero
frente al espejo
-hay tormenta de venenos-
pero... nooo mijito
te equivocaste de calendario
veras lokito... estar vivo…
no es un privilegio
paso la schick por el rostro
maúllo
¡ah orangután
que han degollado en la nuit
siete veces!
doy por terminado el espectáculo
/imaginario
antes... orino
el ardor
cala con sus propios vatios
¡oh qué magnífico es el universo!

el líquido gira de este a oeste
remolino
se pierde en el orifico de lavabo
¡salud Lucio!
o Arcano o como quiera la víctima
guacharnako
gil petaca invisible del gran parker
alita con gabán destartalado
ya en el swing
mezclando vida
oye... ¡cuidado!…
¡el cielo se desploma!
alita pongo los brazos
cubriéndome la cabeza
brazos y cabeza entre rodillas
rodillas en la calzada
afiebrado

sudoroso gimo
la arquitectura indemne
lanza una desbordante carcajada
¡Ja, Ja, Ja!!!
un garfio me incorpora
doy gracias al pirata benevolente
mirándolo a medio codo
cojo con un solo ojo
a la distancia
un cigarro con sombrero
a la pedrada
lo alcanzo...
¿va para Las Flores?
pregunto
mientras un montón de ridículos
y pueriles niños
gesticulan obscenidades
blasfeman
se matan

unos perros se disputan la carne cruda
de la plaza
en el mismo homicidio
Tito Cortés
te vas en pos de otro querer
según tu parecer
buscando una riqueza que no
te pude dar...
¡ooole!

me hago a un lado
tropiezo con una tangente del asfalto
insignificante nudo de la cuerda floja
rozo el sombrero
con un milímetro de uña
lo boto
da en sombras
¡imbécil!
el pucho lo recoge

¡perdón señor!
¿dónde queda Las Flores?
el pitillo desaparece
dejando una estela
horizontal
un hálito maleable
dúctil
parecido a la muerte
o ella misma
la puerta cerrada
su corona dice Las Flores
¡ah! Las Flores que antes de tocar
se abre
la enorme ave me engulle
como a un gusano
en la oscuridad del vientre...
sucesión de sonidos instrumentos
voces

dientes fluorescentes
fluorescentes gafas
al fondo las luces
apuntan al lugar destinado
a la eterna adoración de los malos
me adhiero a los muros
los palpo … despacio
sudo
alguien me agarra del brazo
voy a dar un grito
aaaggg...
lo doy ahogado
es una vagina
que a mis pies vomita un antediluviano
¡oh sacrílega!
adoradora del cebú
serpiente kundalani que amamanta
sus hijos por el culo
no hay perdón ni cripta

a la que se te encadene
aborto del infierno
repugnante mancha
en el corazón del mundo
una corona de espinas presiona
mi cabeza
¡que hacen estos clavos en mis pies
y en ambas manos!
¡oh Dios! un batracio me succiona el pene
¡así!... ¡así!...
yo crucificado
voy a caer en el espasmo
cc
aa
pi
ig
to
u
l
o

insomne
enajenado
me incorporo de sobresalto
!santo cielo!
... hurgo mi cuerpo
los huesos... desesperado
¡oh que agradable!
¡estoy vivo!
¡estoy vivo! entre transeúntes
entre el ruido
la polución maravillosa
de los destartalados carros
Abro las persianas...
las de mis ojos
el sol
es mi última cerveza
compruebo que Dios
protege a los que empinan el codo

pero dentro
en el cuarto
mi corazón es una víscera
que pronto tirarán a los chanchos.
EDUARDO MORÁN NÚÑEZ
GUAYAQUIL, 1957

CARTA A PAPA

Viejo:
Tu hijo varón se ha casado.
Pero, por favor,
no saltes,
ni me eches de la casa,
ni me digas irresponsable hijo de perra.
Si. Ya se:

mi edad,
mi carrera,
mi futuro.
Sin embargo,
ya lo ves.

Te contaré que mi mujer
No usa sostén,
y se pone mis camisas.
Tiene la mirada de los niños
escarbando algo que sirva
para aplacar el gruñido del hambre
dentro de los tachos de basura
y un cierto parecido
a esta vieja herida
que tú me regalaste.
Viejo:
La mujer de tu hijo
se llama Tristeza.


CARTA A DIOS

Padre nuestro
que andas entre nubes,
si no tengo ni un centavo
para ir este domingo
al partido de Barcelona y Emelec,
ni una casa con garaje,
ni amigos con dinero,
ni nada,

será porque tú no lo quieres
pero me voy al diablo cuando puedo,
como si tú no existieras.
Vengo a buscarte pelea, ¿sabes?

Y si te enfureces
conviérteme
en sapo o en lo que quieras.

No hay problema.
Padre nuestro que estás en los cielos
decididamente
no eres más que un farsante.
Nosotros aquí,
de plantón todavía esperándote
y de ti ni los truenos.

UN RECUERDO QUE SE MEZCLA
EXTRAÑAMENTE CON EL JAZZ

Hasta la vista,
tenue recuerdo
que te mezclas extrañamente con el jazz.
¡Hola! ¿Cómo te va,
tenue recuerdo
que te mezclas extrañamente con el jazz?
Tus lobos acechan
desde los ojos del perro.
Tus lobos acechan
desde esa frágil silueta que se estremece.
Tus lobos

con sus hocicos pálidos de luna.
¿Cómo te va,
tenue recuerdo
que te mezclas extrañamente con el jazz?
Nombre de los labios
que se curvan en sonrisa.

Pasión de los ojos
cerrados a toda moralidad.
Melancolía
de la carne desnuda que ya no se toca.
Tenue recuerdo
que te mezclas extrañamente con el jazz.


ECLIPSE

Con infernal estrépito
reverberaba el meridiano
y, de golpe, nos nació una noche.
Justo en el extremo opuesto
a los buenos sentimientos.
Reptando por los pasillos.
Trepando escaleras.
Desacostumbrada sombra sin cuerpo.
Era una noche.
Nada más y nada menos.
Noche que duraría
menos de lo que tardamos en decirlo

pero,
la sentimos como una pistola sobre la sien.
¿Por cuál choque alucinatorio sin más
trámite vendría
Que tan cerca palpamos su lobreguez,
que no pudimos mirarla
de manera distinta a la que vemos,
que no la esperábamos,
que no la presentimos,
que no hicimos el intento de ocultarla
bajo las tablas del piso,
en las ranuras del techo
o entre el plumón de las almohadas.
Daría igual domingo a las ocho
o lunes a las diecinueve.
Lo mismo martes que miércoles,
como es lo uno o es lo otro.
Mientras quedábamos
cara a cara con un jueves
y nada más restaba media jornada
para enganchar al viernes.

Lejos estaba aún
la noche desolada del sábado
pero,
algo tortuoso que se le parecía
llegaba hasta nuestros sitios de costumbre.
La borremos de los calendarios.
No le hagamos sitio
entre las noches del año.
Carguen con ella las aves de malagüero
y arrójenla como aborto del iris.
Nunca la escribamos en cuadernos.
Le hagamos trampa con la luz del sol
pasándole la claridad del verano
por un hueco y a cuentagotas.
La desgarren con su resplandor
nuestras linternas.
La retuerzan nuestras puertas
y nuestros hombres de edad
la escupan en el pañuelo.
Murciélagos vuelen a su alrededor.


ROY SIGUENZA
PORTOVELO 1958


HALLAZGO EN NUBIA

"Fue localizada la cabeza de un efebo y parte
de su torso. A pesar de la mutilación el
conjunto era hermoso. El mármol, al parecer,
era una alegoría del fuego, porque en lugar
de cabellera la cabeza llevaba esculpidas
llamas. En los ojos y labios el artista había
logrado crear tanta vivacidad que más de uno
de los descubridores habló del fuego de su
mirada y de la calidez de su sonrisa. Lo
dijeron sin sospechar la fecha en que el bello
efebo fue esculpido, tal vez el año II del Siglo
IV antes de Cristo, cuando era común el amor
entre los hombres y la pasión no discriminaba
los sexos; sólo ardía".


BAÑISTAS

La palabra ardiendo en la tarde del verano
/mientras
Un grupo de jóvenes se bañan, desnudos,
/en el río
Que baja la colina agitando apenas sus alas
Transparentes.
Nada parece transcurrir y sin embargo Amor
Palpita: el viento de su deseo se abre campo
/entre
Las llamas y agita sus cuerpos. Ellos ríen,
/gozosos,
Acariciados por sus manos ardidas.
Así los caballos espléndidos del verano

/corren
Entre la hierba de la colina
Por surcos que sólo ellos conocen.

EN EL HOTEL

I
Una cama es todo lo que hay aquí
sobre ella innumerables cuerpos se recuerdan



II

“Está prohibido escribir en las paredes”
señalaba un edicto en la pared del cuarto,
“todo lo demás está permitido”,
le agregamos él y yo, riéndonos

III

Alguien estuvo antes de mí

en este cuarto
solo
y supo
que alguien estuvo antes de él
en este cuarto
solo

FRANCISCO TORRES DÁVILAQUITO 1958


69 MODELO PARA AMAR

jack ditman hizo lo que pudo
incluyó bailes con música clásica
en sus versos más eróticos
y a bellas mujeres
las puso a perseguir
sapos y platillos voladores
hasta que cierta mañana
todos los amantes
protagonizaron una marcha
en contra de los autores
que en sus libros
los ponen a fornicar
de la manera que les viene en gana

y en las poses más raras y peligrosas
al frente de la protesta
se encontraba el poeta fuji-yama
hombre pequeño y con anteojos
desconocido e ignorado por los biógrafos
quien propuso una solución salomónica
/al problema
EL 69 MODELO PARA AMAR
preguntado sobre el origen de tamaña
/postura
contestó:
revisando el test
aplicado a un sobreviviente de la
/monogamia
descubrí
que una ventana chipriota
y un asterisco alemán
pueden hacer el amor
entonces deduje
si eso pueden realizar dos extraños

qué no podrán hacer dos conocidos
el paso siguiente fue el mas difícil y
/consistió
en explicar la relación matemática
que existe entre un filósofo que rueda las
/escaleras
y el palúdico hueso genético
respuesta:
ambos nada tienen que ver entre sí
de todo esto lo único que me quedó
fue un fuerte dolor de cabeza
que me condujo a la cama por varios días
los cuidados de mi pareja
y sus caricias
más las ondulaciones
y faquires amatorios
me llevaron al escalofriante 69 modelo
/para amar
aunque el recién estrenado 69
tuvo que soportar insultos
malos tratos

persecuciones de parte de sus detractores
pudo a la final imponerse
con los años
la crítica ha sido muy generosa
con esta posición
otorgándole premios
biografías
homenajes
paradas militares
y una que otra guerra
el viejo fuji-yama
casi sin habla
acompañado de su único descendiente
famoso
traducido a más de 50 idiomas
pidió a su público
que en su tumba
escribieran el siguiente epitafio:
el sesenta y nueve es una obra maestra
/de la lengua.


EL FANTASMA Y SUS ESCRITORES

mientras leo el tercer capítulo
de la novela El Revólver Hace todo Lo
/que Puede
siento una gran curiosidad
por saber qué sucederá en la página 76
donde una de las ventanas de la mansión
quedó abierta
me imagino a dos ladrones
entrando y luego de husmear en la casa
salir con la sintaxis de uno de los personajes
me interesa conocer
qué harán con la pintura de dierth

que está colgado en la sala
es tanta la intriga
que suspendo la lectura
y regreso las páginas
hasta el párrafo exacto
desde mi posición
no observo ningún movimiento
acerca la lámpara
y la ventana queda al descubierto
me aproximo
no veo a nadie
todo está a oscuras
los árboles del jardín
parecen jirafas bebiéndose las palabras
aguardo unos minutos
y me deslizo al interior
detrás de un sofá
enciendo nerviosamente un cerillo
estoy en un salón muy amplio

pintado de rojo
en cuyo piso hay un enorme mosaico
formado con letras de todos los tamaños
del tumbado cuelga una gran mosca
con anteojos
de sus patas se suspenden gotas de
/pegamento
que llegan hasta el suelo
vuelvo a prender un fósforo
todo parece haber cambiado
estoy frente a unas gradas de piedra
amarradas entre sí por lianas
pienso Deben Ser Las Que Sostienen La
/Tensión del Texto
llego a un segundo piso
donde un pasillo muy estrecho
me permite ver muchas puertas a ambos
/lados
me acerco a una de ellas y escucho gemidos
de pronto la puerta se abre
un hombre calvo y sin piernas me sonríe

a su lado una mujer gorda teje la trama
sólo atino a preguntar
¿quién dejó abierta la ventana?
un silencio de tres metros
fue la única respuesta
mientras huía escuché que la pareja gritaba
¡un lector! ¡ un lector!
todas las luces de la casa se encendieron
vi a los ladrones sentados en una butaca
a dierth pintando la escena
entretanto
alguien cierra el libro y se lo guarda.


DIEGO VELASCO ANDRADE
QUITO 1958


AMOR FINO Y CANTO HUNO
A DON ELOY Y SUS MONTUNOS

I

El poema nos sitúa en un épico
campo de batalla:
Gatazo fines de siglo cercanías de Riobamba
las huestes ostrogodas parece
son vencidas por el equipo visigódico
que ni bobo
trae en el banco suplente
a vándalos y alanos.
Del libertinaje ostrogódico está harto

/Teodorico
emperador de Roma educado en Bizancio
por los hermanitos cristianos.
Pero mirad ahí viene Atila
el “azote de dios” y sus “bárbaros”
llegan desbrozando el monte
para desnivelar la lid de un machetazo.

II

De modo que éste es Atila
vencedor de mis ejércitos
exclama en Carondelet Teodorico
al mirar la fotografía:
patucho reregordete y pasadito de años…
Pero dicen que muy valiente
agrega su general de la Cuchilla
lleva más de treinta luchando por la causa
de los hunos
y de los ostrogodos.






EL POETA DEBE MORIR

El poeta ama su poesía
porque ella es manzana personal
que no podemos alcanzar con las manos
pues ella sale de sus altos hornos intacta
como mariposa desnuda o sirena con
/gotas de rocío
mas su poesía es una ciencia helada y
/mortal como los átomos
un hermoso naipe de palabras huecas
una flor húmeda encarcelada en sus
/pulmones
como una alita mezquina.
El poeta llega y se sitúa por encima de

/nuestras narices
a fotografiar nuestra rutina, nuestros
/métodos poco líricos
nuestras continuas infecciones callejeras
y si no cabemos en el carruaje de sus
/transgresiones
en donde solo pueden encaramarse unos
/cuantos
flota sobre el suelo, con sus aires de medusa
repeliendo el olor que brota de nuestros
/sobacos...
¿Quién es el poeta?
un payaso devorado por el romanticismo
por su soledad de bailarina geisha
danzando intocable como la libélula
que teme achicharrarse en una lámpara
el duende azul que emergió de una
/placenta tenue
para deslumbrar con sus maromas a la corte
el sobreviviente de una familia de alta
/estética

que danza como salamandra en los jardines
recogiendo las monedas lanzadas por el
/príncipe
y su fina sensibilidad se remece
cuando roza nuestras torpes plumas de
/avestruz
nuestras ordinarias hilachas de carroña
porque él es el visionario de la especie
el fiel cabrón de las musas de palacio.
Mas, ¿de qué nos sirven sus poemas
sino vienen a navegar como flores en
/contracorriente
si no son capaces de alimentar con su
/savia a los náufragos
si constituyen galerías perfectas
en donde no ingresamos los piojos los
/sapos y las moscas?
El poeta debe morir
de sus cenizas revoloteará la poesía
como el ave fénix de una belleza
/“nueva y convulsiva ".

El poeta debe morir
y la poesía vendrá a engrosar
la tierra de nuestras uñas
vendrá a revolverse en la ollas de los
/cangrejos
calcinados por la barbarie.
El poeta debe morir
y la poesía salpicará roja de aquellos perros
que murieron apaleados por sus amos
y se alzará roja del excremento de los
/mendigos
y escapará como un globo
por entre los barrotes de las cárceles.
El poeta debe morir
y la poesía germinará en el cuchillo
con el que la gula pedaceo a los cerdos
y devorará como un ácido el pecho de
/los tristes.
El poeta debe morir

y la poesía escupirá cariños
desde las grietas de los torturados
y coloreará el agua de las tuberías
con manchas de un veneno purificante.
El poeta debe morir
y la poesía empezará a ser escrita por lo
/sapos...
Este es el principio de su poder verduzco
descolgando su música ante las orejas
de una ciudad alucinada:
croa croa croa croa croa croa roa croa
croa croa croa croa croa croa croa croa

PABLO YÉPEZ MALDONADO,
IBARRA 1958

SARAJEVO

Es la cabeza de un fósforo
frotada contra la lengua áspera del mapa
es el sitio donde confabuló la ficción
para terminar el siglo bajo el signo de la
/locura
es la puerta de escape del enlatado
/marca XX.
El mundo abre sus fauces para deglutir
/principios
animar versiones
construir tratados
admirar teorías

elaborar reportajes
con los huesos de su gente bajo un sol
/asesino
bajo la luz de luciérnagas dementes
que arrasan iglesias supermercados
la risa de los niños
ni la celda de los orates permanece intacta
el rito de la guerra reclama su cuota de
/cadáveres.
Sarajevo es una canción estridente
en medio del escaparate de la razón
/académica
es la bandera de la limpieza racial
que juega ajedrez con la brutalidad propia
del hombre acorralado
-el asfalto se derrite en los paladares de
/los niños-
se desangra por la heridas causadas en
/sus edificios
en sus parques infantiles
en sus prostíbulos y museos

y juega a la gallina ciega
en la era del metal
es la ruina de la imagen de los ordenadores
de la poesía escrita en las paredes
de la publicidad y su mundo feliz
es la soledad degollada en un estallido
y su onda expansiva flota en los estómagos
/satisfechos
de los televidentes
la muerte es la cotidiana razón de la vida
se recrea en los dardos atormentados de
/la insignificancia
es una luz cobriza
que salpica los muros de esta aldea inmensa
en que se ha convertido el mundo
y vende periódicos
y justifica sueldos
y hace exclamar el ¡ay¡ en las asambleas.
En mi pequeño pueblo
las prostitutas destinan una noche
a Sarajevo

los curas elevan oraciones con vino
y la mirada gacha de los feligreses
los niños juegan a la guerra bajo su bandera
y los poetas rasgan sus cuartillas
e incendian el viento con su nombre
pero Sarajevo
es una gaviota herida
por los tiburones del comercio
los mercaderes del fuego
se frotan los dólares en el pecho
y se reparten su aroma con un puñal
y destinan pólvora para alentar la paz
mientras se desangra el ala
mientras el as de oros se despeina en el
/umbral de las bocas.
La cetrería se ha convertido en el arte de
/fin de siglo
la carne se exhibe en los vitrales de los
/diarios
y la angustia camina sobre las calles de
/la estulticia

la raíz femenina de su nombre
es la cuota mensual de sangre
de la vida.
Sarajevo.


FERNANDO BALSECA FRANCO
GUAYAQUIL, 1959

ROMPECABEZAS 9

“La compensación no te daré mientras
/en existencia haya placeres”.
Cindred ofrenda a los dioses
su diario paseo por la playa
cuando los peces representan signos del amor.
“Cuánta lujuria e ese mundo atormentado”.
Dama mía: no hagas caso de los dioses
hagamos lo que te dije.
Mas ella eleva rezos al reino de los cielos
se tumba entre las piedras de la arena
y los castores los coyotes
la acompañan en el juego del perdón de
/los pecados.

“Acostémonos ¿por qué aquello vulgar
/mortal?
Proposición negada
cuando una mujer la moral ofenda
deberás exigirle que se vista”.
Poco espacio ofrece el paraíso
para que el cuerpo de Cindred se derrame.
Ella atiende el llamado de los dioses:
no merecen la importancia que te ocupa.
Pero Cindred grita Así Son Todos Los
/Hombres
se echa a llorar dice Quítame La Mano.
Y los castores los coyotes
se van en retirada lentos y con hambre
de hace ya infinitos días de ser novios de
/las hembras.
El mar
ha sido exterminado.
La cama destruida.

XIX.

a Glenda

En octubre del 82 los aviones no pudieron
/despegar por el aire raro y festivo del
/ambiente
bandadas de pájaros se alojan en las
/turbinas apenas calentadas
los animales fueron equipo de apoyo de la
/situación que cernían las ciudades
un perro mordió a su propio policía
un caballo orinó a su propio capitán
los cielos se asombraron de la acción que
/conspiraba cada alacena ya desguarnecida
en el campo crecían los granos de maíz y
/también la fraternidad de las comunas

un locro de papas se pudrió para evitar
/que el piquete saliera a reprimir por
/enfermarse del estómago
el jugo de mora se fermentó para que a los
/del regimiento les dolieran los riñones
la arquitectura que adquirieron los poblados
/estaba al margen del /manual y del catálogo
diseño modificado por una barricada
clavos que alteran el curso de las calles
las llantas ardían rosquitas agonizando por
/el rapto del panificador
entonces hubo quienes dijeron la
/democracia tambalea sólo por culpa de /la
crisis financiera
la economía no es cuestión del capital que
/se ha reproducido sino del poder que se
/esconde y se prepara
el presidente no pudo soñar porque veía
/cambiar el sitio del palacio
elevarse tan alto su palabra que no la
/escuchaban ni las copas de los eucaliptos
su ideología se tambaleó como un

/electricista que coloca la lámpara con la
/escalera que está desnivelada
la mañana se alargó por la fuerza
/adquirida con el sudor del tiempo del
/obrero
los que miraron desde las ventanas de sus
/casas nunca supieron cómo en un minuto /se
acumularon varios años
estero alcanzando altivez de la marea
ríos claros en unidad con otra roca
los árboles quisieron mucho mas el humus
/que crepitaba en medio de las voces
los lacrimales lubricaron nuestros ojos para
/reconocer mejor al enemigo
yo vi a los enamorados besarse después de
/la quemazón de la carreta
yo celebré la pasión otra vez en marzo del 83
cuando los barcos fueron atrapados por la
/fuerza del aguaje
las carreteras ardían como vapor saliendo
/de la olla de presión de la protesta
la razón crecía en cada enfrentamiento de

/bala contra piedra recogida
las siete maravillas del mundo están
/buenas para un rato del peor aburrimiento
comprendí la anatomía humana al ver
/como los hombros sostenían
/verdaderamente la cabeza
el movimiento para la devolución de la
/bomba no detonada era la perfección del
/griego que lanzó por primera vez la /jabalina
cada cartel que se agitaba era un sol dando
/vida a los corpúsculos del polvo
el carpintero dejó la fabricación del
/escritorio para hacer maderos en forma /de
garrotes
viento llegando desde adentro de la acera
la tierra daba su luz propia
la floración de la naturaleza fue veloz
/porque las calles camuflaron al agitador /que
lanzó entusiasmado la consigna
quién disuelve la camaradería cuando ésta
/se construye desde abajo
cuando el tiempo está así interrumpido no

/se puede apurar el almuerzo a cambio de /un
plato de lentejas
el convoy llegaba a la estación saqueado
/en el trayecto por la negociación del
/reformista
cáscaras y cenizas cubrían en el piso las
/volantes y otras eran elevadas por el /viento
el texto del mundo no se agota en su
/discurso sino en la agitación que en cada
/molécula la obliga a transformarse
yo regresé a casa caminando pasos que se
/abrían en kilómetros de luz
qué hubo me dijeron ya viste cómo las
/huelgas fracasaron
yo pensé que en ausencia de la lluvia
/siempre existe condensación de agua en el
/planeta.

FERNANDO ITURBURU
GUAYAQUIL 1960

iturburu ha jurado no escribir poemas de
/largo aliento
ni indagar en el olvido
tan sólo convertirse en asesino de sí mismo
como un ajuste de cuentas a los viejos
/enemigos
pero tratando de actuar con apego al arte
(aunque no tenga ni puta idea de lo que
/es arte)
aquí llama a las cosas por su nombre:
al pan pan a la biela biela y al cacho cacho

* * *
sin ser escritor
iturburu se ha proclamado como tal
¿qué provecho habrá obtenido de esto?

* * *
¡oh! ¡vedettes de los ministerios y sus
/instituciones culturales!
ustedes están más cerca del presidente
/de la república
y sus secuaces
que de la buena poesía
mienten como el jefe supremo le miente
/a sus conciudadanos
y la vanidad de ustedes es tanta
como la demagogia de aquél

* * *
iturburu: cuídate de iturburu
dijo que abandonaba la poesía por
/exceso de poetas
y acaba de tocar las puertas de un editor
y enviar su último libro a un concurso local

* * *
en la revista VISTAZO no aparecen putas ni
/malas palabras
sólo muchachas semidesnudas posando
/para la foto de la portada
(a eso denominan con orgullo modelaje)
que pegadas a la pared provocan violentas
/erecciones
y publican fragmentos de discursos de
políticos
y sucesos en aquello que llaman congreso
/nacional
(aunque el pueblo lo llama de otra manera)
pero en el vespertino EXTRA
aparecen cortadas de un solo tajo por un
/cuchillo
como si estuvieran realizando un antiguo
/sacrificio a las tinieblas
y también aparecen maricones asaltados
/por policías
(un tanto semidesnudos, como las
/muchachas de las revistas)

* * *
en otra de tus clásicas burradas
(que los burros me perdonen por usar esta
/palabra)

escribiste en versos un gran insulto
a un ilustre desconocido
ahora todos hablan de lo mal poeta que eres
y aquel ladrón de libros
goza de la fama inmerecida

* * *
bebiste con borrachos y ladrones
cruzaste por las drogas y le pegaste a una
/mujer
hasta una peleita callejera tuviste
(con botella despicada y todo)
¿crees que eso aumentará la calidad de tus
/poemas?

* * *
cuando les dije que estaba estudiando
la poesía de granda, nieto, preciado y
/vulgarín
victoriosos, se tiraron al suelo de la risa
¡qué pendejo eres iturburu, esos son poetas
/de segunda!
hoy regreso al fuego
desde ahora todo lo discuto, les dije
-tenían el rostro iluminado de júbilo
estaban pendientes de mi próximo movimiento-
y continué:

esta vez me alineo con los delincuentes y
/las putas
voy en pos del tiempo diario
y ahí se quedaron, parados, cuchicheando
el grupito de siempre

* * *
contaste que habían traducido tus poemas
inmediatamente recordé la voz mi madre
sospechosa siempre de esos
reconocimientos:
a ver si es verdad tanta belleza
y era lo que pensaba:
tu traductor es el verdadero poeta

* * *
iturburu dice que sólo las mujeres
inteligentes gustan de él
te creo, le respondo, porque yo también
/soy mentiroso

* * *
tus poemas son del período más pobre de
/la poesía nacional
tus versos no los leen ni tus propios amigos
(aunque los celebran cuando pagas la
cuenta)
¿cómo es posible que te abrace la fama
/inmerecida?

* * *
mónica: ¿recuerdas los días de oregon
cuando sentados veíamos caminar a las
muchachas
junto con la primavera?
han pasado tú y el tiempo
pero aún estoy contigo viendo a las
/muchachas en flor

***

en una librería encontré un libro con tu
/nombre
luego entró un muchacho
lo tomó, abrió sus páginas y lo cerró
sonrió y a media voz dijo:
sabía que este libro valía verga
y acto seguido se perdió entre la gente
LEOPOLDO TOBAR SALAZAR
SAN GABRIEL 1956

BAJA LA TIENDA ZULÚ

Cortarme puedo la oreja para tus
/hambrientos
gatitos, así de cruel y bondadoso soy,
igual que pirata malayo, para que tú,
princesa de las esmeraldas que se ocultan
me permitas entrar a tu húmedo africano
/trópico
a celebrar el ritual de los exterminios
/luminosos
Sin cámaras delatoras, lejos de la urbana
/tribu,
ocultaré mi ciencia en la curvatura de tu

/vientre.
Lleno da vacío como estoy, lleno de verdad, tú,
mi esbelta mitad egipcia, nacerás en mi vacío.
Ensayaré mi magia zulú en tu nocturno
/firmamento
y los elementos de la tierra me lamerán
/como gatitos.
Igual que buscador de perlas en asiáticas
/aguas
bucearé desnudo en tu suave cabellera
/negra.
Eres río de tentaciones para cualquier
/Heráclito
aquí te toco sin tocarte marimba de seda y
/sangre.
Nunca vi a tus gatitos, pero creo en ellos
de la misma manera que creo en los
/ángeles.


BARAJAS Y FIERROS

Furentes pasos asoman en el tarot
una fuerza extraña me arrastra
hasta la casa de Sabina. La noche
fosforece entre los rieles
y las ruedas del tren. Con su media
luna de estaño en el ombligo
una mulata felina deambula
por el malecón. Sufren letales
los homicidas y entumecidos
se aproximan a la tibieza de la sangre
y luzbelizan su arte en despoblado
Sabina se ha ido en un caballo
blanco con alas. Su ausencia

es un payaso triste gimiendo
en media calle. Mi dolor
es quejumbre de latas y fierros
que cruzan la ciudad de sur a norte
¡Dios mío, qué pocas horas
tiene el día y tanto que vivir!


REGISTRO DE AUTORES


ALFONSO CHAVEZ JARA
Villa La Unión, provincia de Chimborazo,
1956-Riobamba 1991. A fines de los 70,
Integró el Taller Joaquín Gallegos Lara, junto
a Rafael Larrea y Alfonso Murriagui,
hermanos de poesía y de convicciones.
K-Oz Editorial publicó la antología poética
Tanta vida y jamás, como homenaje a su
obra, injustamente anónima y casi
desconocida, en el año 2002.

ALFREDO PÉREZ BERMÚDEZ
Poeta, gestor cultural, comunicador social.
“Amigo personal de Artadud o Maldoror“
Integró los grupos literarios Lapequeñalulupa
y Eskéletra (editorial). Ha publicado las obras
de poesía: Iniciales (1982); Para encantar esta
muerte (1992); Perro ebrio (1998).

EDUARDO MORAN NUÑEZ
Guayaquil, 1957. En 1980 la Casa de la
Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas
publicó su primer libro de poemas con el
título de Muchacho Majadero que recoge la
producción poética de su etapa de
adolescente En 1985 la Universidad
Autónoma de Zacatecas, Méjico, publicó su
segundo poemario No pudimos mirarla de
manera distintas. En 1998 La Casa de la
Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas
publicó Los lugares maliciosos.

ROY SIGUENZA

Portovelo, El Oro, 1958. Poeta y periodista.
Estudió literatura en la Universidad Católica
de Quito. Ha publicado en poesía: Cabeza
quemada Machala, 1985; Tabla de mareas,
Cuenca, 1998; Ocúpate de la noche Cuenca,
2001 y la Hierba del cielo, Quito. 2002.

FRANCISCO TORRES DÁVILA

Quito, 1958. En los ochenta formó parte del
Taller de Literatura de la Casa de la Cultura
Ecuatoriana que dirigió el novelista Miguel
Donoso Pareja; fundador del colectivo
Lapequeñalulupa, de Quito; miembro del
consejo editorial de la revista de creación
literaria Eskeletra. Publicó: Agujero y víspera
(Quito, 1981); El alka-seltzer se volvió
esotérico (Quito, 1987).

DIEGO VELASCO ANDRADE

Quito 1958. En los 80 integró el Taller de
Literatura dirigido por Miguel Donoso Pareja.
Miembro fundador del Taller Matapiojo. Ha
publicado en poesía: Poemas antes de la
Guerra., Panamá 1980; La poesía no es un
libro de poemas, 1988, Derrocamiento del
lector, 1989; Safari a Ombligo Equinoccial,
1991, Gato en el sol 1995; Hundimiento de
Mu y relación de otros hechos misteriosos
ocurridos en el Reino de los Colibríes, 1997,
y las compilaciones temáticas de poesía
Alquimias, 2004 y Cordeles 2005. En
narrativa ha publicado, En el Jardín de Freud,
1995 ¿El poeta ha muerto? 2002 (personaje
con textos) y Tierna Ficción 2006.

FERNANDO BALSECA FRANC

Guayaquil, 1959. Poeta, ensayista y
catedrático universitario. En los setentas
participó del colectivo Sicoseo de Guayaquil;
en la década posterior integró el Taller de
Literatura del Banco Central del Ecuador en
Guayaquil, que coordinó el escritor Miguel
Donoso Pareja. Ha publicado en Poesía: Cuchillería
del fanfarrón (Guayaquil, 1981); Sol, abajo y
frío (1985); De nuevo sol, abajo y frío (Quito,
1992). Cuento: Color de hormiga (Guayaquil,
1976). En 1991 publicó la antología de
poesía ecuatoriana La palabra perdurable.

FERNANDO ITURBURU RIBADENEIRA

Guayaquil 1960. En los 80 integró el Taller de
Miguel Donoso Pareja. Ha estudiado
literatura en Ecuador, Francia y Estados
Unidos. Desde 1998 trabaja como profesor
asistente en la Universidad del Estado de
Nueva York, en Plattsburgh. Ha publicado los
libros de poesía; Maitines y laúdes, 1985.
Vástagos,1990. El camino tomado, 1997 y
Contra sí mismo, 2004.En narrativa: El cholo
Cepeda, investigador privado, 2001 y Si es
que te queda cariño, 2004. También ha
escrito ensayo. Próximamente publicará un
libro de entrevistas con autores ecuatorianos
y latinoamericanos y una traducción del
inglés, de poetas negras norteamericanas.


Consejo asesor:
Marcelo Chiriboga
Alfonso Murriagui Valverde
Fernando Nieto Cadena
Selección de textos: Fernando Andrade
Levantamiento de textos: Sofía Vega Ruiz
Corrección de textos: Ricardo Maldonado
Diseño y concepción: K-Oz Editorial 2006
10 poetas de los 80




* Dificil hacer una breve selección de una época, pero me he atrevido. Que ésta sea una invitación a descubrir a los autores















Samstag, 25. August 2007

10/80 VENENO PARA LOS POETAS

I

Por Fernando Nieto Cadena
a Miguel Donoso Pareja, ya se leerá por qué.


Portada del libro editado por K-oz editores

Desde mi primera lectura del Bestiario de Julio Cortázar, comprendí que todo escritor debe cultivar, mantener y atesorar su propio bestiario personal (valga el pleonasmo). El título de la antología (10/80) me parece sugerente y me conduce a los eriales de la nostalgia. Recuerdo que en el único número de Puño y Letra que logró publicar Carlos Calderón Chico (entonces el chico Calderón), en la entrevista que me hizo al preguntarme si era parricida Sicoseo le contesté que no, que pretendíamos ser raticidas para liberar de las ratas que carcomían a la literatura ecuatoriana (palabras más o menos literales porque la memoria siempre mejora los recuerdos).

Tal vez por eso me entusiasma escribir sobre esta antología que bien pudo ser de once poetas por aquello de establecer la alineación futbolera ideal de la poesía ecuatoriana surgida en los ochenta aunque se hubiera perdido el juego iconoclasta que se agazapa como 10/80. Creo que está bien así. Son diez. Por supuesto no creo que son los únicos diez que podrían enlistarse pero responden los diez antologados a lo que sus antologadores prefiguraron para mostrar lo que nuestra poesía fue capaz en esos años y en los actuales. La antología me permite, además, reconocerme como uno más entre ellos aunque aparentemente estoy en otro casillero.

Lo del reconocerme aquí debe ser porque los acuartelamientos generacionales siempre me han parecido sospechoso, mecanicistas por lo miméticos que solemos (sabemos, supongo se sigue diciendo por allá) ser a la hora de embestir y vestirnos con las modas al calce de la crítica moderna. A la mayoría de los antologados los he leído aunque sea parcialmente antes de esta mañana frente al río Grijalva en Tabasco. A unos pocos los conozco personalmente. Y a unos cuantos los estoy conociendo en sus textos. Sin embargo tengo la impresión que a todos ya los conozco. Sucede que algunos - los de entonces- seguimos siendo casi los mismos.

Por eso al leerlos estoy aprendiendo un poco más de un país o una ciudad que alguna vez fueron nuestros y míos y ya no existen. Pero no se trata de refocilarme en la saudade en pro de aquel tiempo pasado que para mí, como todo tiempo pasado, siempre fue peor. Al fin y al cabo el mejor tiempo que tenemos es el presente por el simple hecho de saber que estamos vivos.

Perogrulladas aparte, la lectura de 10/80 me reconforta porque despeja unos cuantos prejuicios que - al calor epistolar de unos amigos- me estaban creciendo la idea de que la poesía ecuatoriana a partir de los noventa cruzaba los arenales de la inanidad con el regocijo de uno que otro avestruz que se niega a mirar lo que en realidad estaba/está pasando. Por fortuna Fernando Itúrburu y la editorial K-OZ me volvieron a otra grata realidad. Fernando es doblemente responsable porque me puso en contacto con la gente de Buseta de papel y con la gente k-óztica. Como era de esperarse la mayoría es de Quito y Guayaquil. Pero también aparecen de otras ciudades lo que me permite comprobar que los años no pasan en vano.

Fotografía: César Vinueza

Miguel Donoso P. en el Café Libro, Quito julio del 2006

Lo importante es que se trata de diez poetas que con sus muy personales voces líricas ofrecen en calidoscopio un panorama satisfactorio de la producción poética ecuatoriana surgida en los ochenta. Mantienen su vitalidad creativa con la misma intensidad (más diestros en el manejo del lenguaje y equipados con herramientas teóricas más sólidas por supuesto) con que llegaron a este oficio de apesadumbrados contrastes y paradojas, rumbeando desde y entre la confusión ideológica-estética hasta la lucidez sin falsas modestias ni almidonadas vanidades. Estos diez poetas son una feliz imagen de ese espejo trizado que debe ser -pienso, sueño- la poética de una región, un país o un continente.


La multiplicidad estilística va de la mano con las propuestas coincidentes desde sus muy particulares miradas que escrutan y excavan las múltiples realidades de una cotidianidad no siempre resignada a ser chivo expiatorio de las indagaciones y experimentaciones del discurso poético, en apariencia cada vez más imbricado como bricolaje lingüístico. Por aquí puede desmadejarse la piolita que permite llevar el trompo en la uña para ejercer una diestra habilidad para sumirse en la magma del lenguaje y no fracasar en el intento.


Esto significa que nuestra poesía, la ecuatoriana, ha dado un paso más hacia quién sabe dónde, eso no importa, porque mantiene un rejuvenecimiento y una revitalización que construye puentes comunicativos entre las pasadas poéticas y las que se avecinan. Dogma del docto doctor Perogrullo, sin la poesía de los ochenta (que extiende lo generacional hacia los noventa, mediados de los noventa por lo menos) no podrían haberse dado propuestas tan significativas como la del grupo Buseta de papel, por ejemplo ni se explicarían los vasos comunicantes de algunos grupos actuales con Sicoseo, La bufanda del sol y los Tzántzicos, grupos por otra parte sobredimensionados con fervor legendario en trance de mitificación narcisista.


Todo esto para saludar a los diez de los ochenta que se muestran como ellos quisieron, con textos donde se ven y se reflejan y quieren ser vistos. La gama de propuestas es intensa y diversa. Cada uno jala para su propia costilla. Los unifica acaso el desparpajo para decir las cosas como las perciben, sienten y exteriorizan. Si bien se unifican en la intención de socavar los cimientos de un lenguaje siempre pacato y recatado en nuestras muy occidentalmente cristianas fontanas, cada quien se mueve por su propia sombrita descomponiendo y al mismo reconstruyendo un mundo particular que sirve como retrato hablado de quienes se lanzaron contra viento y marea a descubrir su cosmos poético por la única vía posible, la entrega absoluta a la exploración y experimentación del lenguaje a partir del descreimiento del oficio poético como ejercicio de videntes traslucidos y trasnochados y, deudas son deudas, del descrédito de la realidad que avizorara don Pablo Palacio.


Pienso no fallar si apunto que los diez han pasado por la experiencia del taller, la mayoría -además- por un taller coordinado por Miguel Donoso Pareja, lo que de por sí ya es una cierta garantía de que lo bien aprendido ya no se olvida nunca. Esto para señalar que esta muestra sirve para desvalorizar la conseja de ancianos precoces que niegan las virtudes -con todos y sus a veces graves defectos- de los talleres a los que lo menos que les acusan es de ser fábricas de escritores y en el peor de los casos de laboratorio de clonación de escritores a imagen y semejanza del coordinador de turno.


Cada quien se quita las muelas antes de que les duela según sus propias limitaciones y egoísmos. No sé si sea a la vez de exagerado aventurado decir que esta antología es testimonio, homenaje y reconocimiento de la bondad de los talleres literarios. Por supuesto no es la única manera para llegar a ser escritor pero es un buen espacio para ganar tiempo y superar con el apoyo de otros lo que llevaría el doble o triple de tiempo en el crecimiento como escritores. Aquí, en estos diez poetas que no se presentan como dos puños, se confirma que lo mejor que le pudo pasar a la poesía ecuatoriana en los últimos veinticinco años fue contar con la presencia de Miguel Donoso Pareja al frentes de varios talleres, reproduciendo lo que ya hizo en México.

Por el momento, es cuanto puedo decir. Las fichas que acompañan los textos de los 10/80 resumen mejor lo que yo podría decir -circunstancialmente- y lo que podría opinar de cada uno de ellos. Lo que sí puedo adelantar es la alegría y satisfacción de haber leído esta antología que me permite restaurar mi confianza que aunque no lo haya dicho nunca el viejo Quijote, si los perros ladran es porque la joven/nueva poesía ecuatoriana tiene aún mucho que ofrecernos y sorprendernos. Como siempre, el camarada futuro -perdón por la nostalgia- tendrá la última palabra.


Villahermosa, Tabasco, México, Diciembre 2006.



Donnerstag, 23. August 2007

EL GABO, EN EL MOMENTO DRAMÁTICO DE LA DESPEDIDA

Por Luz Samanes Paz,
Presidenta de la Asociación Latinoamericana de Poetas (ASOLAPO)

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, conocido por sus amigos con el cariñoso apelativo de "EL GABO", ha escrito una hermosa como poética carta, donde expresa sus sentimientos a todos sus amigos. Lo ha hecho porque se da cuenta, que está en el ocaso de su vida i quiere hasta los últimos momentos, dejar un testimonio de su gran capacidad intelectual i del cariño que siempre ha sentido por el insondable misterio de VIVIR.
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, autor de más de medio centenar de libros, entre los que podemos encontrar su obra maestra "Cien Años de Soledad", "Historia de una Muerte Anunciada", ""El Amor, en los Tiempos del Cólera", "El Otoño del Patriarca","El Coronel, no tiene quien le Escriba", "Doce Cuentos Peregrinos", "Los Funerales de Mamagrande", etc. Sufre de cáncer a la faringe, lo que unido a su avanzado estado de edad, le hace pensar en otro misterio, igualmente impresionante, también insondable como la MUERTE. Sabe que en breve dejará la vida terrena, para convertirse en una mágica leyenda cultural e intelectual, que vivirá eternamente en todos los que queremos a la LITERATURA i al PERIODISMO, puesto que él, como Director de "El Tiempo" de Bogotá, consiguió muchos lauros, tal como el envidiado Galardón Continental del "Morgenthaler", que hasta hace unos años concedía la Sociedad Interamericana de Prensa, a un periodista americano al año.


La última Cita Internacional de Poetas, Escritores i Artistas, denominada "Los Apus Hablan en Machupicchu", organizado por la Asociación Latinoamericana de Poetas (ASOLAPO), con todo éxito en Cusco-Machupicchu, en el mes de abril del presente año, fue justamente en homenaje a "GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, JORGE CASTELPOGGI i LUZ SAMANEZ PAZ".

Quizás, me permitan llenarme por unos momentos de poesía i ternura, para trasmitirles algunas de las palabras que nos ofrece en su carta ya mencionada, GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, Premio Novel 1972, uno de los más ilustres hombres de letras de Colombia i del Mundo.


Nos dice:"Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más...Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos 60 minutos de luz. Si Dios, me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto no solamente mi cuerpo, sino mi alma. A los hombres les probaría cuan equivocados están, al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo, aprendiera a volar...A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Son tantas cosas que he podido aprender de ustedes, pero de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, me estaré muriendo...Siempre di lo que sientes, i haz lo que piensas..."

Como poetisa, escritora i periodista, quiero rendirle un homenaje a nombre de la Asociación Latinoamericana de Poetas (ASOLAPO), de la Asociación Nacional de Escritores i Artistas ANEA de Cusco-Apurímac i del Colegio de Periodistas del Perú.



Samstag, 4. August 2007

HOMENAJE A EZRA POUND

Ezra Pound, the Poet

El artista -ya lo dijo Rolf Wild- no puede quedarse inmóvil frente a los sucesos, tampoco debe tener una reacción tardía, porque ello implica quedarse fuera del autobús de la historia. Y si no puede subir a él, debe ir a pie, o cruzar nadando el río, pero debe avanzar a algún sitio. Debe con sus obras, más que con palabras, saber del lado de quién está, si es blanco o es negro, si está arriba o abajo, o tal vez en el medio, porque es fácil, de acuerdo a las circunstancias, deslizarse con libertad a cualquiera de los dos extremos.
¡Y cómo fastidian a la vista los colores tenues, indefinidos, opacos, que se confunden con facilidad!

El silencio puede ser la falta más grave cometida por nosotros. El intelectual debe ser un provocador. No puede callar. Las grandes obras de creación, las que permanecen en el tiempo, son aquellas que entregaron, no solo niveles de calidad, sino también que alcanzaron niveles de renovación y aporte en la transformación del arte; con métodos y caminos distintos, pero con una sola visión: la belleza y la solidaridad como el espíritu supremo que rige a la humanidad.

El arte no transforma el mundo, como Napoleón lo hizo con las armas, o los norteamericanos, cuya presencia en Irak sólo causa destrucción y miseria. Mas quién no ha enmudecido ante la genialidad y maestría de las esculturas griegas, ante el misterio de los cuadros de Miguel Ángel, ante el rompimiento de las líneas y los colores de Picaso. Quién no ha leído al Quijote y no soñó una noche con ser un caballero andante para luchar contra la injusticia y proteger a su dulcinea? ¿Quién no saludó alguna vez con Aureliano Buendía en Macondo y vio cómo Milagros subió al cielo en medio de una nube?

Ezra Pound, John Fodox, James Joyce, en Padua
Qué quedará de nosotros más allá del tiempo sino es aquello propio de los hombres: el olvido. Sólo el arte nos reinvindica del silencio al que estamos condenados. Sólo la creación nos ayuda a engrandecer el espíritu, a sensibilizarse, a ser más humanos, más justos, más solidarios.

Las obras carecen de un yo individual. Crear es rescatar esa voz, esas imágenes subterránea del mundo. Es como sumergirse en las grandes tuberías bajo tierra que atraviesan París, caminar a través de ellas, sentir sus olores nauseabundos, ver todos los desechos de la ciudad flotando en las aguas servidas y salir de nuevo para contar aquello. Cómo el autor trascribe aquel mundo en sus obras, lo que vio, lo que sintió al estar dentro del infierno, es lo que hará diferente a cada obra.

Samstag, 28. Juli 2007

LA MUERTE Y EL POETA

Del libro Amores Estériles, (2004) de Rafael M. Arteaga
Con fotografías de Daniela Edburg



La muerte más ácida

Imágenes aparentemente idílicas que esconden una sorpresa mortal.
De vuelta al hogar, el sábado por la madrugada, descubrí un automóvil fuera de la carretera, con sus pasajeros adentro cubiertos de sangre, y junto a ellos de pie, ceremoniosa, igual que un policía al extender la boleta a un infractor, estaba la muerte, borrando los nombres del libro que siempre lleva en sus viajes. Nadie más estaba con nosotros, así que decidí hablar.
– No te ensañes con ellos – protesté, sin acercarme del todo y tratando de medir el tono de mi voz – que nosotros estamos de paso, mientras tú permaneces aquí –. Y ella se puso a gemir como un niño sorprendido en falta, me dijo que lo sentía mucho, pero nada tuve que ver con el accidente. Yo iba de paso al hospital de un pueblo cercano, a un parto donde la madre o su hijo debían acompañarme y jamás me habría detenido en este lugar sino fuera porque un automóvil a exceso de velocidad, en medio de la neblina, atrajo mi atención; yo avancé a prisa para ver quienes iban adentro y comprobé que los tres ocupantes estaban ebrios. Yo ignoraba algo de esta cita, (lo del nacimiento estuvo marcado mucho antes, mas al encontrarnos aquí, decidí averiguar si alguno de ellos debía acompañarme esa noche. Por un momento pensé ¡te juro por mis huesos! ignorar la situación e ir con tiempo al hospital, pero al hojear el cuaderno, oí el chirrido de los neumáticos sobre el pavimento y yo supe de inmediato lo que vendría: el conductor perdió el dominio del volante y el vehículo zigzagueante salió de la carretera. Cuando encontré los nombres de los muchachos en la lista, el automóvil se había precipitado contra el árbol; yo me acerqué, sin embargo, no para llevarme a alguien, sino para averiguar qué sucedió con ellos y fue solo para comprobar ¡que los tres se me habían adelantado! En éste caso yo no hice más que borrar sus nombres del libro.

La muerte más ácida

Galletas de chocolate rellenas de crema. Mortales.
Concluyó solemne, mirándome de los pies a la cabeza frente a las luces de mi auto. Yo cerré de inmediato la chaqueta y recogí los brazos en mi cuerpo; decidí alejarme pronto de ella, mas al dar el primer paso, escuché un gemido o algo similar que salía desde el interior del coche, y hasta me pareció – observando fijamente allí – que uno de los cuerpos se movía. Me acerqué a prisa dispuesto a ayudar, tomé la mano (tibia aún) del que estaba más cerca y medí el pulso.
– Es tarde – Me advirtió ella, escondiendo su voz bajo la manta negra que le cubría. – Fue una bocanada de aire comprimido, nada más –. En efecto, uno de los cuerpos que, (ninguno tenía el cinturón de seguridad) tras el golpe debió haberse estampado contra el panel de mando, volvía lentamente atrás y, ya sin control, se deslizaba hacia un costado del asiento. Yo intenté abrir la puerta al instante, pero al tomar la manija, mi mano rozó con un pedazo de vidrio, brotando de ella en seguida una línea rojiza que poco a poco fue haciéndose más grande, hasta caer en el suelo.



La muerte más ácida

Si una muere porque su secador atrapa sus cabellos fatalmente, ¿se está suicidando o es víctima inconsciente de un trágico y romántico accidente contemporáneo?.

Mis piernas flaquearon. La muerte comenzó a aullar a mi alrededor, suplicando que extienda el brazo para lamer mi herida. Yo demostré serenidad, hice la venia del actor en el escenario para volver a mi auto, probé la máquina y, mientras acomodaba el visor de la puerta descubrí ¡que ella estaba junto a mí!
– Yo no tuve nada que ver con esto – insistió, – no me culpes ni te lleves una mala impresión de mí.
– ¿Puedo irme? – Interrumpí enfadado al verle tan cómoda en el asiento que usualmente va mi mujer.
– Soy tu compañera – trató de persuadirme, – y nunca te abandono –. Yo, en cambio, comencé a acelerar. Las sombras acogieron con interés el rugido del motor.
– Hey – me distrajo del volante, – ¿y cuándo quieres que pase por ti?
– Mi observación es seria – aclaré de inmediato, animado quizá por la certeza de que esa noche no sería la última para mí; frente a ella, sin embargo, debí fingir mi mayor melancolía. Acepté que mis padres estaban viejos, mi cabeza lucía calva, pero de ningún modo, le aclaré en seguida, yo iba a servirle de chofer la noche entera. Detuve el automóvil y la invité – muy amable – a bajarse de él.
– ¿Puedes llevarme siquiera hasta el hospital? – Imploró, resignada, al ver mi cambio de actitud. – Vamos en igual dirección, ¿verdad? Te aseguro – añadió casi sumisa – que en cuanto pasemos por allí, ¡yo misma bajaré de este cacharro! No puse objeción y tampoco tenía alternativa. Cambié de marcha y aceleré a fondo otra vez.
Avanzamos en silencio varios kilómetros, sin que ninguno de los dos dijera algo. Dejamos atrás, una a una, las luces de las lámparas al borde de la carretera. La neblina se volvió más densa cerca del amanecer. Fue un viaje interminable, hasta que ella rompió nuestro silencio; alzó su manta y me mostró el libro.
– Aquí constan – se dirigió a mí – los días de tu vida. Y lo golpeó con fuera varias en sus huesos. Yo le pedí, sin descuidar el volante, que me permita dar un vistazo en él, pues era mi derecho si mi nombre estaba allí.

La muerte más ácida

Una de las fotografías de la artista, que ironiza y bromea sobre algo tan trascendental y cercano como la muerte.

– ¿Qué te parece – habló de nuevo con entusiasmo, luego de una farra y en tus venas hay más licor que sangre, cruzas la calle...?
– Esas cosas – le advertí – me asustan demasiado.
– En navidad, la época más dulce del año, ingieres un cóctel de diablillos...
– Tampoco – le interrumpí de mal humor – porque ello me suena a plagio de telenovela mexicana.
Y se puso a meditar en posición de loto. – ¡Ya! chasqueó radiante los dedos –, tomas el ascensor y en el piso veintinueve ¡se rompen los cables!
Yo le dije que su propuesta no me convencía del todo, pues no me agradó la idea de acabar mis días como sardina dentro de una lata
– ¡Vaya que eres difícil! – Exclamó enfadada – Yo solo cumplo con mi deber.
– Y yo entiendo bien aquello – repliqué al instante – pero tampoco puedo aceptar cualquier cosa.
– ¡Alto, alto! – Interrumpió de pronto nuestra conversación – No me interesa hablar contigo, tú no estás en la lista de hoy. ¡Detén el auto, por favor, detén el auto, que nos pasamos el hospital! –. Yo sujeté firme el volante, pisé el freno, volví la mirada y, en efecto, el hospital quedaba muy atrás.
– Te dejo – Habló irritada al bajar del vehículo, – que me has hecho perder una cita y debo apresurarme para no fallar a otras. Nos volveremos a ver – me advirtió –, y sin darme las gracias, cerró la puerta de un puntapié.

Donnerstag, 19. Juli 2007

Montag, 25. Juni 2007

PROSTITUCION INFANTIL

Niña de circo en una calle de Pong Peng

Millones de menores en Asia son obligados a prostituirse. Sólo en Manila hay 9000. Entre ellos está Josey, una adolescente que a los nueve años fue vendida por sus padres a un cliente. El fotógrafo suizo Alberto Venzago acompañó a las bandas juveniles en sus luchas callejeras por los suburbios de Manila, en las discotecas, los hoteles, los cines; los visitó en las cárceles con sus padres para documentar sus historias.*
Texto: Alberto VenzagoTraducción del alemán: Rafael Marcelo Arteaga
En las veredas de las calles saltan algunos niños la cuerda. Parecen ser felices. El sol de Manila está próximo a ocultarse, las sombras se vuelven rojas. Pronto anochecerá. La temperatura pasa de los treinta grados todavía. Destartalados buses cruzan la Ermita, la zona de roja de los doce millones de habitantes de la capital, llenos de trabajadores agotados en camino a sus barrios en las afueras de la ciudad. La calle del Pilar, el centro de la prostitución, asoma oscurecida por una nube de smog. Huele mal. Es un año cualquiera.

Luces con colores brillantes iluminan nombres en las tinieblas: Aussi Club, Star, Raymond's. Y muchachas, y más muchachas.

-"Hey, Joe, dame un poco de dinero que tengo hambre"-, grita un pequeño frente a la discoteca Rolls. -"Sólo diez pesos"-, contesta otro, sin piernas, que limpia zapatos. Los dos sonríen y miran saltar al grupo de niños.

Los ánimos suben de pronto cuando asoma Jacqueline. Lleva puesta un traje de cocktail, tiene 16 años y es jefa de una banda juvenil. Le dicen ‘Mama’. Conoce todo y a todos. Sabe que en su entorno el cabo de un cuchillo brinda seguridad. Su cara rayada lo confirma.

Los pequeños dejan de saltar las cuerdas y corren hacia ella. Jacqueline sopla un par de palabras a Josey. Ella nació en 1984. Su rostro -como los demás niños de aquí- denota las huellas de las drogas que inhala. A los nueve años fue vendida por sus padres -la primera vez- a un cliente de esta calle. A los doce la violó su padrastro. Hasta que decidió aliarse con sus hermanas: Jeanne-Marie de 8 años y Jesseline (14), así como sus amigas Bang-Bang (12), Rachel (14) y su novio Edgar (12) a la banda de Jacqueline. Desde entonces duerme con hombres llenos de grasa, cuyo lenguaje no comprende, y es golpeada con frecuencia por ellos.

Millones de niños en Filipinas, 100 millones en todo el mundo deben trabajar para llenar sus estómagos y el de sus padres. Tejen alfombras, empujan carretillas, se arrastran en las minas, se zambullen en el agua buscando perlas. Cosen ropas, revuelven montañas de basura para conseguir materiales reciclables como papel, plástico, desechos de aluminio. Contrabandean armas para comunistas y anticomnistas.

O se venden. Sólo en Manila hay más de 9.000 niñas en la prostitución. ¿Cuántas serán a nivel mundial? Más del 70 por ciento de la población filipina vive en condiciones de pobreza extrema. El trabajo de los niños aquí, como en otros países del tercer mundo, es un aporte imprescindible en los ingresos de la familia. Y muchas veces el único.

El relato de Jacqueline y Josey es el relato de los más pobres, de los trabajos sucios y, como todas aquellas historias, es también una lucha por la supervivencia que no tiene horizontes.

Cuando la suerte está de su parte, las dos duermen al borde de la Ermita, no muy lejos de los hoteles de lujo, bajo sus barracas empapeladas con revistas cómicas; con sus tías, sus carretas de madera que les sirven para sobrevivir, con sus medias hermanas, niños enfermos, restos de comida, sus padrastros, gatos y perros sarnosos. Ellas duermen hasta que el sol calienta los techos de plástico y sus cuchitriles se vuelven insoportables. O hasta que la policía -con barras y
toletes- derriba las casuchas, porque su presencia causa molestar en los turistas.

Niña del norte de Tailandia

Si su estrella no brilla, duermen -escondidas- detrás de una muralla, o acurrucadas en un sucio zaguán, en donde tambaleantes chulos pisotean sus piernas: apenas diferenciables de la basura, los bares y los burdeles; mas si la fortuna les sonríe, pueden mirar televisión -luego de desocuparse- en un piso con aire acondicionado, y ahuyentar sus pesadillas con la ayuda de drogas.

*
***

La madre de Josey y su tercer marido se sientan cada noche junto al bar Raymond's. Comiendo sobre el piso, los dos venden a los turistas del sexo cigarrillos marlboro y chicles; aunque el negocio es sólo una frazada: en realidad ellos venden niños. Niños de amigos o familiares; pero, sobre todo, los suyos. La familia Raso permanece la noche entera sentada frente al bar.

Josey dice: -"A veces soy demasiado tímida para hacer looky-looky, entonces echo mano a un solvent y me siento OK"-. Looky-looky significa prostitución en su lenguaje, y solvent es una droga barata de tinnier y acetona que los niños aspiran en estas calles. A la edad de 11 años, ella vendió su hermana de 13 años a un cliente -como si fuera virgen. -"Por una gran precio"-, acota ella con satisfacción.

La mayoría de clientes quieren ver primero cómo las niñas (o niños) se desvisten en el cuarto de hotel y, a menudo, son grabados con videocámaras. -"Solo para uso personal"-, afirma uno de los ocasionales hombres de Josey. Un cliente que siempre viaja a Filipinas por negocios, pide desde hace tres años el mismo ritual: primero strip, luego un masaje delicado. Muchas veces son algunos menores los que toman parte en el acto sexual. Y de nuevo Rachel se dirige al baño en compañía de algún niño: pues ella es responsable de portar la droga para los otros en su ropa interior.

-Ese jop-, afirma ella, -sólo lo puedes hacerlo cuando te hallas desconectado-. Pronto la habitación entera huele a solvent: las pequeñas, sobre las sábanas, vuelan con la mirada al vacío. Y en ese estado ya nada puede importarle a Josey. -"Me acuesto en la cama, como un trozo de carne y espero hasta que todo haya pasado"-. Añade ella.

Josey no puede recordar cuántas veces fue vendida como virgen. Los médicos locales cosen otra vez a las niñas, pues la penetración de una virgen trae -a veces- hasta 10.000 pesos (cinco verdes de los grandes). Las pequeñas tienen también su propia receta para vender vírgenes, de acuerdo a los deseos del cliente.

-"Mi método funciona sólo cuando las muchachas están con el periodo. Las de ocho años, lamentablemente, son demasiado jóvenes para ello, y necesitamos de otra ayuda"-, me confía Jacqueline, la madame de la banda infantil. El solvent es para ellas un sedante que amortigua los dolores y empaña la realidad. El estimulante es barato y aplaca también el hambre.

La madre de Josey no compra a sus niños solvent, pero tampoco les impide inhalarlo. Detesta que se vaya con un cliente sin que ella lo sepa; no por miedo a que pueda ocurrirle algo, sino porque entonces no tiene ninguna idea de cuánto gana su hija. -"Mis hijos son todo lo que tengo"-, afirma ella. -“Todo lo que como lo recibo de ellos"-.
*
***
Niños del sur de Laos, en el Triágulo Dorado

La familia Raso arrendó su casucha de madera en el área de Reclamation para ir a otros lugares en busca de nuevos ingresos. Reclamation es un espacio conseguido en la playa por medio del relleno: el que ellos abandonen su hogar con cubierta de plástico para vivir a las orillas del mar significa un descenso social, por no tener agua ni toilete. Los vecinos miran con recelo el trabajo de las niñas, no porque tengan algo contra la prostitución, sino que con sus T-shirts y sus zapatos deportivos han provocado más de un pleito en los demás niños. Envidia y malicia de los desamparados.

Envidia y celo también dentro de la familia Raso. Las pequeñas cadenas de oro que Josey recibe como regalo de sus ocasionales amantes recuerdan a Lito, el padrastro, su fracaso: él no pudo ofrecer a la familia un refugio. A menudo debe cerrar los ojos y escucha lo que Josey y Jacqueline le echan en cara:

-"¡Mama, deja de mendigar: Papá fucks you y quédate tranquila! Nosotros gamos más dinero que ustedes juntos, y además tenemos a un hombre blanco en nuestros brazos..." Embrutecido por el alcohol Lito golpea -entonces- a las niñas hasta verlas sangrar, las amenaza, las desvalija de cuanto poseen y las arroja a la calle para los clientes.

-"Sólo los fuertes sobreviven, los débiles desparecen"-, proclama Josey. El tiempo de los monzones ha comenzado. La calle está inundada. Afuera hace mucho calor. Los otros niños de la pandilla le esperan frente al cine. Edgar, de 11 años, fue vendido a un extranjero hace poco. Permaneció algunos meses fuera de casa. Ahora ha vuelto, sin dinero, pero las huellas de la violencia sexual permanecen en él.

Dentro del cine es agradablemente frío. Arnold Schwarzenegger dispara a diestra y siniestra y luego promete no matar de nuevo; mas los niños no le escuchan: recostados en las sillas, viajan por las nubes con un toque de solvent. Toto, el hermano de Edgar se ha adormecido. Su antebrazo lleva el tatuaje de identificación con los otros que forman parte de su grupo. Incontables cicatrices asoman en su barriga, rayas que en lo alto de sus vuelos él mismo se ha causado con una hoja de afeitar.

Toto es un desocupado. La única posibilidad de ganar dinero consiste en ser miembro de una banda juvenil. Las pandillas luchan por la sobrevivencia y el dominio de las mejores zonas de la ciudad; pero también por la gloria y el honor de unos sobre otros.

Cuando los jóvenes no halan una maleta a los turistas, reciben dinero de los clientes por servicios prestados, como intermediarios de las prostitutas; si antes ellos no toman también parte en las orgías y, al ser descubiertos, terminen en el City Jail de Manila.

*
***

Es sábado. Día de visita. Jacqueline y Josey quieren encontrar a un amigo que fue sorprendido con droga. Se llama Ronny. La banda de niños reunió una suma de dinero y lo entregó a la madre; ella se puso contenta y recibió agradecida la generosa colaboración. -"Es lo mejor para mi hijo"-, sonríe ella, -"así tendrá algo para comer en la cárcel, mientras yo me libro de él"-.

Frente a la prisión Jacqueline echa mano al estimulante -que lo tiene escondido entre sus ropas- y da unos toques profundos. Hace siete años debía a un policía 50 pesos. Y no tuvo con que pagarlos. -"Entonces me violó"-. A los doce vivieron ella y su hermana juntos con él, pero fue peor que la prisión. -"Era mejor trabajar en la calle"-. Lo admite ahora. Ella nunca ha visto el interior de una escuela. Sus contactos con los soldados de las bases americanas le han servido para chapucear un inglés miserable.

*
***

En las playas de Manila se oculta el sol. Las palmeras en el boulevard Roxa toman del cielo la oscuridad, aunque hay suficiente luz todavía como para reconocer las casuchas a lo largo de la playa. Se encienden fogatas, el humo opaca el horizonte. La brisa trae en sus hombros una música suave desde los hoteles de lujo -a lo largo de la orilla- hasta las barracas, en donde viven Josey y su familia.

Su pequeña hermana, Jeanne-Marie, ha quedado abandonada en medio de paredes de plástico, de sandalias, de botellas vacías, de animales muertos. Sola, con apenas ocho años.

Un turista descansa bajo las palmeras. No le incomoda la visión de las casuchas, ni le molesta en lo mínimo los gritos de sus vecinos borrachos. Apenas tiene ojos para Jeanne-Marie. ¡Oh playas encantadas! Sonríe. Todo lo que flota a la orilla pertenece a quien lo halla primero. Y él lo sabe.

*Hace doce años hice la traducción del presente trabajo para un periódico europeo. Durante mi último viaje a Asia, pude comprobar que la situación no ha variado sino para peor. Éste es un fenómeno social que se desarrolla también en nuestro país de manera acelerada; por ello lo he desempolvado de mis archivos: qué interesa estas a una clase social privilegiada, cuyos grupos están empeñados en adueñarse de los organismos de control y negocios del estado. Son tiempos de oscuridad, blasfemias y shows interminables, lo mismo que una cortina sucia que oculta los verdaderos intereses del poder, mientras el resto de población sigue embelezada con el circo.

¿Qué dirán, si es que leen este artículo, los promotores del no al trabajo infantil? Un sueño de clase desde sus estómagos llenos.



Copyright: Das Magazin Tages Anzeiger, Suiza.

Freitag, 15. Juni 2007

CONEJITO

Un conejito esta corriendo por la jungla, cuando ve a una jirafa que se estaba fumando un porro de marihuana. Entonces se para y le dice:

-Amiga jirafa no te fumes esa marihuana, mejor te vienes a correr conmigo y ya veras que sano es. La jirafa lo piensa, tira la marihuana y sigue al conejito.

Corrian los dos por el bosque y descubren a un elefante a punto de aspirarse una raya de cocaína. Entonces el conejito se acerca al elefante y le dice:

-Amigo elefante, deja de aspirar cocaina y vente a correr con nosotros, veras que bueno es.

El elefante tira el espejo con la raya de coca y los sigue.

Estan los tres corriendo cuando, de pronto, se encuentran con un león que estaba a punto de inyectarse una dosis de heroina y le dice:

-Amigo Leon deja el vicio y ven a correr con nosotros, ya veras que bueno es. El leon se acerca al conejo y repentinamente le da tremendo golpe, lo estropea en el suelo hasta que casi lo sueña. Los otros quedan escandalizados y preguntan al leon:

Porque has hecho eso? El conejito solo queria ayudarnos!!!

Y el leon responde: Es que este conejo hijo de p...ta cada vez que toma extasis nos hace correr a todos como idiotas !!!

Dienstag, 12. Juni 2007

Fragmentos de LINEAS DE FUEGO

Portada del libro que se presenta el 13 de junio en el aula Benjamín Carrión de la C.C.E.

ENGLISH VERSION
I have walked along these galleries during the evening and, with the aroma of the coffee seed’s on the bricks, I chatted with certain graves whose names I idolize. I celebrate their verses until the screams of a buried living young woman who, hitting with insistence the wooden box, taught me that there is no bigger pleasure in the world than to be standing scratching my scabies. On other nights, to protect me from the cold weather, I made bonfires with sterile books or, in pieces, I hung them from a wire on the latrine; nobody can confirm if I was the one who was strolling around the forest covered scarcely with an overcoat, to surprise the old women with my naked sex. Today, during the most important day of my life, you will listen to how my body, caught in his voice and a step from leaving the earth, announces the cantos of the new century. – Let’s begin at once! - The beggars shout again at the plaza while I, amid their screams, observe the dogs coming closer to the garbage bags. Now there is a celebration and there is meat for all tables!
***
Insurrections and migrations, wounds disinfected with salt, incestuous unions –although fertile. In besieged towns under the biggest silences, the sea was not what joined us or separated us, it was the words. The afternoon of the ships found that youth is the best station to take us into exile!
Tempus loquendi, tempus tacendi. Splendid days and days of darkness. The councillor of the temples was preparing his voice for the ceremony. He was a servant of God with several names, tempted by desire and passion, joined to the instincts of the body bordering old age. Many times, we should have entrusted the ferment of our mouths to the fresh language of his words! The dance around the bonfire separated the bleakness and silence of our sick members. Nevertheless, we had some information of certain ships, which arrived to the port, and there we sent our emissaries, with their grey cloaks and their necklaces of silver with quartz. The time for interpretation had come: the blood’s course in the gold vessels was pointing out to the women that our legions shared abroad.
We warmed the irons to stamp their backs, (it would have been better their hearts and not their skins that we loved – possessed of fury - after the combat!); with a hand of cards we raffled their dresses, (this to make the troop happy), while they spit to the floor by feeling in their chests our soldiers saliva. Much later, we realized that the betrayal was not germinating in their bellies, but in the small rooms of our temples!
***
On the lines of the water, the shade full with past that it muddles the current, the victory of the sea over the silence. – Come a little closer! – I ordered a beggar – I cannot see your eyes while you are speaking –. A smell of fish left his mouth, and under his greasy hair was a sight, which seemed to bring the flames of the hell. He asked me with signs for water and food. I answered: I will give you as much as you request, providing you forget that you have looked upon my face. Why do you defy the cliffs of the sea? Who takes care of your wife in your absence? What is the name of your last son? We, those that never denied the fire and the water to the foreigner, allowed them to fill their saddlebags with as much as they needed: molluscs wrapped in spicy leaves, dry fruits, salted or sweetened flour, the bread (delicious in strange lands!). With their bodies nourished once again, they undertook the trip. – Out, out from here! - The old men screamed at the seashore, while they were waving the incense burners along the beach. – I see it well, it is here, and you were infected with it! – The priest was complaining and whipped our bodies with green branches, one by one, as we returned to earth; but when coming closer to me, he jumped back and, hiding his face in his rags, ordered me: – Throw at once into the water this piece of world that you bring in your hands, or else you too will lose your spirit through the reflection! How right he was. His words about the mystery of the sea in the mirror that I received from the foreigner in exchange for meal scared me; but I was not going to get rid of it just because the priest was angry. Instead, I kept it under my clothes. – The death escaped from there - the priest warned me, pointing out to the glass in my purse. – It licked these walls with the arrogance of its words and now it will come here to warm its bones, just as a rat looks for the heat of the nest during the winter, in your home. – Of nothing it serves to cut the thread that drags to the consummation of the events - I added and moved quickly away from his shade to join the others. The moon shone in the point where the footpath was turning towards the hills making the tops of the trees bigger. How much restlessness oppressed our hearts and we thought that maybe advancing quick, as the water of the channel along the road, we would leave the ferment of such premonitions. We walked together on the centre of the streets –until arriving at the temples, in its portals we communicated the multitude of the encounter, and later, so as we arrived, we left the plaza. We were tired and nothing felt better than arriving home again. It made us glad. However, when we found the rooms in darkness, the logs without fire, we realized that several of our wives had gone with them. Pou íne i exodus, pou íne o ántropos. They will be their interpreters moreover, the children our enemies.
***
The sunflower fields bloomed again. There was a minister who regulated the distribution of grounds and an old man near to death that imposed the salt prices. The carver of gods and the state’s moneylender played cards, paying their debts with eleven-year-old children. The shoemaker cut the soles, celebrating in silence, his son's glory who would soon become legionary or a priest. Never – as then - did the business of executioners bloom so much, nor did they ever enjoy so many privileges and exonerations in taxes to the state. Life was in their hands and time seemed an immense skein, which was unravelled completely. Foederis aequas Dicamus leges.
***
The salt of the sea appeases the breath of my mouth. The words sometimes mark the spirit with iron, when we realize its incandescence in books and it is difficult for us to accept that it is not our time in which the bonfire burned and the facts were consumed. It will be the day that our women will exhibit their bodies abroad in exchange for payment, there will not be trees or even stones to eat, the flu will finish off our children. - I see the abyss, I see the abyss, tik-tik-tik-tik!" Take refuge in the shadows and sleep, ominous bird; you know more of the wind and of trees than that of men in the middle of the past and their dreams.
SPANISH VERSION
LA ESTACIÓN DE LOS MUERTOS
Los reconozco por sus nombres y las huellas de sus pasos en la húmeda arena. Uno a uno sus cuerpos embalsamados me señalan el sentido del transcurso sobre la tierra, con un puñado de ceniza en las manos y una horda de insectos carcomiendo las entrañas hasta vaciar sus corazones; allí, donde cifraron las alianzas con sus enemigos, donde guardaban la vastedad de sus traiciones y aquellos secretos bajo la lengua, al borde de la revelación con un vaso de vino caliente.

Yo me levanto cada mañana a purificar sus obras, cuido los huesos del estiércol y la humedad de la tierra; a los que llegan en hombros, en cambio, cierro sus ojos y amortajo las quijadas para que no se rían de su estado con los golpes del martillo clavando la madera. Ningún cráneo es distinto a los demás, ningún nombre causa miedo o compasión luego de muchas lluvias y soles; no hay ave o insecto que no haya probado aquellas carnes, convencidos de la vida y de su instante.

Salgo a caminar y aspiro el incienso en los callejones, como neblina al amanecer, que las mujeres de esta región encienden a sus muertos cada día. Dos ratas fijan sus ojos en mí desde las fundas de basura alineadas frente a las casas. «Mortal más que tus huesos pasmados en las cloacas del barrio», me advierten en coro, y sospechan que hoy nadie vendrá a limpiar las calles.
***
Hace frío en nuestro lenguaje corroído de solemnidad, llueve y graniza en la lógica de los libros y su pestilencia causa más asco que una mosca flotando en la sopa. Sentencias que se reúnen al fondo de las letrinas, lenguas muertas agitándose bajo el aliento de mi boca y en las que el recuerdo une sus trapos con el sueño.

Todas las palabras tienen su espacio, luego está la muerte; ellos ya no tienen responsabilidad con nosotros y sus traiciones, sus huesos merecen el olvido.
***
¡Ocultos, ocultos, allí estaban! El coleccionador de cráneos, en los que bebe el vino de los grandes; el observador de estrellas con sus mantos ceremoniales; el traficante de armas, cuyo cuerpo enfermizo no proyecta su sombra, pese a que las antorchas se esfuerzan en ello.

Desde el interior de las naves, se apresuran a la puerta de salida mercenarios de caras remendadas (deudas de amor y naipes), con las raíces de cierta planta en sus bocas para vencer el cansancio y los rigores del frío: pruebas de que todo lo dejan en la batalla a cambio de un buen salario; el aprendiz de verdugo que espera comprar su novia por dos bueyes y una carga de sal; el cabo, temido por sus rivales y blando ante sus superiores, con un escorpión en el pecho, huyendo de su madre embarazada; el domador de víboras, cuyas hijas quedaron sin casarse por su estrecha fortuna.

Tras ellos asoman también los accionistas de los buques negreros especulando el precio de los esclavos; los emisarios de dios, listos para hincar sus maderos en cada pueblo recién sometido; los reguladores del tráfico del agua; la obesa madame y sus preferidas que conocieron días mejores en otros callejones y que a falta de mujeres aquí serán nombradas duquesas; los jefes de la construcción; los jueces, envanecidos de poder prescindir del tormento. Un poeta obsesionado con una tuberculosis imaginaria y un notario cojo que se ha propuesto acabar con su esposa para no compartir las ganancias en los nuevos territorios; los minadores de basura reconociendo los sifones de la ciudad; las parteras y los últimos talismanes contra el mal de ojo, el vendedor de sopas junto a sus siete nueras que también venden sopas.
***
Las brazas atizan los leños más verdes e irritan mis ojos en la vigilia. Y hay una máscara junto a la ventana que anuncia el inicio de la aurora, un recipiente con flores exóticas, los minerales sobre la mesa, el incienso que yo arrojo a la hoguera mientras llega el tiempo de la interpretación.

¡Oh sí! hablemos de una vez, que a los muertos no les conviene tales asuntos y que nosotros tampoco los entendemos del todo.
Tempus loquendi, tempus tacendi. Días espléndidos y días de sombras. El regidor de los templos mojaba su voz para el canto; era el sirviente de un mismo dios con varios nombres, tentado por el deseo, la pasión, unido a los instintos del cuerpo bordeando la vejez. ¡Cuántas veces debimos confiar el fermento de nuestras bocas al lenguaje fresco de sus palabras! La danza alrededor de la fogata apartó la oscuridad o el silencio de nuestros miembros enfermos.

***

Pero escuchamos los rumores de ciertas naves en el puerto y allá enviamos a nuestros emisarios, con sus mantas grises, sus muñequeras de plata e incrustaciones de cuarzo. El tiempo de la interpretación había llegado: el curso de la sangre en los recipientes de oro señalaba a las mujeres que nuestras legiones compartían en el extranjero.

Piedras verdes y azules para los calendarios rituales. ¡La gran estrella sucesora del sol! Hay restos de sangre sobre las piedras angulares, los combos que reposan –al final de la jornada- en la oscuridad de las bodegas, junto a las cuerdas de trazo y los instrumentos de nivelación; más al fondo, cerca a las puertas de madera, hay un rostro sin terminar sobre la húmeda arcilla. ¡El creador no sabe los monstruos que engendra! Da forma a las líneas que se agitan en sus sueños y luego entrega la obra, antes que ésta le ordene quitarse la vida.

Desde la terraza una mujer sigue los pasos del extranjero. ¿Cuáles son los vestigios del mar en su piel? No solo distancias anuncian su llegada. Los hilos del agua bajan entre las rocas para formar el río, mas no hay recuerdo en él. Con los sacos de sal llegan también sus dioses; ni el mar reposa cuando vuelve a los malecones, igual las bestias de carga.
***

–Acércate un poco, ordené a un vagabundo, que no puedo ver tus ojos mientras hablas. De su boca salía un olor a pescado, los pelos grasientos y bajo ellos su mirada, que parecía traer las llamas del infierno. Él me pidió con señas agua y comida.

Yo respondí:
– Te daré cuanto pides, si olvidas que un día has visto mi rostro.
– ¿Por qué desafías los acantilados del mar?
– ¿Quién se ocupa de tu mujer en la ausencia?
– ¿Qué nombre tiene tu último hijo?

Nosotros, los que nunca negamos el fuego y el agua al forastero, les permitimos llenar sus alforjas con cuanto quisieran: moluscos envueltos en hojas picantes, frutas secas, harinas con sal o con dulce, el pan (¡delicioso en tierras extrañas!). Y animados de nuevo sus huesos, emprendieron el viaje.Un ciego, junto a la puerta de calle, ordena a sus hijas: « ¡No olviden la cabeza del cerdo sobre la bandeja!» Pero ellas han subido hasta la terraza y con sus velos de seda, sus pendientes de plata, observan la llegada de los extranjeros. El viento golpea las paredes de tierra, levanta una nube del suelo y se acerca a nosotros, como las palabras del viejo a las mujeres:

–El demonio anda suelto por la tierra. Es un joven hermoso con ojos de niña en busca del camino hacia el infierno-. Mientras espera alguna respuesta, sentado sobre una base de madera, con un pedazo de ladrillo rasca sus piernas, hasta que la piel –llena de costras- empieza a enrojecerse y debe interrumpir aquel gozo para no lastimarse de nuevo; entonces añade:

– ¿Está lista la mesa? ¡Cuidado ensucies paredes con sangre, que luego las moscas inundan la casa y se posan en mis sarnas! - sin sospechar que el patio se ha cubierto con hojas secas, desperdicios e insectos, cuyas alas reflejan la luz de la tarde.
***
Atardecía en el corazón de las olas. La neblina bajó de las montañas y nos cubrió las espaldas con sus trapos grises en medio de las ruinas. Apenas se escuchaba el canto de los cuervos y los gritos de los hombres hundidos en el fango; nosotros, en cambio, felices al vernos con los huesos completos, nos pusimos a lavar las armas junto al río; después recogimos los muertos y los dejamos en un mismo sitio, juntos, así como estuvieron en las naves antes de partir, eufóricos e inquietos con la brisa del mar en sus cuerpos; solo que esa tarde nosotros debíamos amarrar sus quijadas con retazos sus propios vestidos e intentábamos moldear una sonrisa en sus labios; cayó el llanto sobre ellos y los abandonamos con un canto de lucha por poseer el fuego. En la tierra se pudren los cuerpos y de allí nuestros niños reciben el trigo para amasar el pan.
En los patios de las casas nuevas, el cacique subasta sus hijas tras un cambio de estrategia; vestido de guerrero y con el rostro pintado, agita su espada en el aire –lo mismo que sus cantos, se acerca a los hombres y les besa los pechos para sellar sus alianzas; más al fondo, donde se lava la menudencia y se tiende la ropa a secar, los soldados caldean los hierros para el bautizo con el fuego.
***

La brisa humedeció mis labios con sal. «Dame un poco de agua», escuché de pronto la voz de mi hermano. «Te daré», imploraba a los muertos, en medio de las tiendas en llamas: «Te daré a cambio mi amuleto…» Me acerqué a prisa y fue para comprobar que su respiración se estaba apagando. No hubo lágrimas en sus ojos, tampoco signos de dolor, o miedo ante las imágenes que sólo él era capaz de ver en su agonía: la revelación del futuro, el triste privilegio de los moribundos antes de abandonar la tierra, cuando los huesos no pueden ni con sus palabras y no les importa ya sus planes de gloria, o las moscas en sus heridas.

Las aguas oscuras del pantano acogieron sus restos, los mismos que un día fueron ostentación de belleza y juventud. El ladrido de los perros se mezclaba con las sombras, igual los lamentos de los heridos, mis lágrimas al ver sus miembros desolados junto a las armas, la sangre que buscaba sus orígenes más allá de los presagios y el exilio de nuestros corazones; allí estuve algún tiempo, lamiendo mis heridas bajo los árboles, las cicatrices de antiguos combates, lo mismo que un felino asustado entre la maleza.
***

Y los campos de girasoles volvieron a florecer. Había un ministro que regulaba la repartición de tierras y un anciano cerca a la muerte que imponía los precios de la sal. El tallador de dioses y el prestamista del estado jugaban a las cartas, pagando sus apuestas con menores de once años. El zapatero cortaba las suelas celebrando en silencio la gloria de su hijo que sería legionario o sacerdote.

Nunca –como entonces- floreció el negocio de verdugos, ni éstos gozaron de tantos privilegios y exoneraciones de impuestos al estado. La vida estuvo en sus manos y el tiempo parecía una madeja inmensa que fue desovillada por completo.

Foederis aequas
Dicamus leges.
***

– ¡Ahí viene!- se escucha la voz de una niña en medio de la multitud. Una mujer se desmaya, otra sujeta a su hijo del brazo para no extraviarlo entre la multitud. Un grupo de ancianas se apodera de la calle y obligan al resto a despejar el camino. Suenan las campanas de la iglesia.

La pequeña se acerca y humedece mis labios con vinagre. –Leer- me susurra al oído, –es emprender un viaje hasta descifrar la escritura de los libros; tú que has aprendido muchas lenguas y has fracasado en conseguir una frase, debes ser fuerte hasta el final para saber los misterios que sus páginas esconden para ti.

Y en sus facciones descubro a la niña que en las hojas de otro libro salió a recibir a un extranjero. Muchas veces en mis sueños la veo acercarse a él, con un mechero en sus manos; el viento seco y arenoso de la colina golpea su rostro, igual que un pájaro inmenso, cuyas alas se abren y se cierran sobre las casas cubiertas con neblina.

–Sigue tu camino- escucho sus palabras, –que estas murallas ya nada pueden ofrecerte-. Y mientras su voz se agita en mi cabeza, la pequeña se aleja paso a paso de mi lado, hasta perderse en la multitud. Hay insectos que no pueden vivir sino de sangre. La anciana observa a su hijo por última vez y a la multitud reunida en la plaza; ella sabe bien que no se chamusca a un hombre todos los días, pero cuando ello ocurre, ese olor queda por siempre en la boca.

***
Y he aquí que los restos del espejo recogen para sí cada una de las partes del mundo. Las manecillas del reloj siguen dando vueltas…
Mis manos no olvidan sus oficios. Yo, que soñé tantas veces con la lluvia y al despertar mis cabellos estaban mojados, recuerdo hoy mis alianzas: dioses que velaron el hogar mientras yo fui de campaña; eunucos que cuidaban los baños públicos, el pan sobre la mesa, las gallinas y otros animales domésticos. El éxodo por las ciudades, hasta saciar mis deseos y conocer mejor el mundo. Pueblos fosilizados bajo el calor de la arena, caravanas de mercaderes cruzando las montañas y el espejismo del agua en sus ojos cubiertos con polvo, cuerpos embalsamados en las prestaciones de la memoria, fortalezas medievales en los brazos del mar. El brillo melancólico de la tarde nos señala también la humareda de un libro sobre la punta de una lanza a la entrada de la ciudad.
***
El día cae en su trampa y la ciudad se recoge en las murallas. Da cuerda al reloj y compara tu tiempo con el mío. Esta es mi palabra y ella te busca de cuerpo en cuerpo, lo mismo que de muerte en muerte. Has avanzado, ciertamente, pero ¿hacia dónde? Te has empeñado en beber la sangre de los otros, convencido que tu deber es de dominio y no has aprendido – luego de tantos siglos – que es de armonía.

Con la saliva amarillenta que recibes al nuevo día, buscas la palabra pura, la palabra vana. Te esfuerzas por conseguir un nombre en las páginas del Libro, pero cuando el sueño extravía sus brújulas y los gusanos se reúnen en un ángulo de la caja para digerir su comida, no hay nombres.

Mittwoch, 6. Juni 2007

LINEAS DE FUEGO, EL LIBRO


LA CASA DE LA CULTURA ECUATORIA
Y RAMAAR EDITORES
Se complacen en invitar a la presentación del libro: LINES OF FIRE / LINEAS DE FUEGO, del autor Rafael M. Arteaga.
Los comentarios estarán a cargo de Elsy Santillán Flor e Iván Oñate. El poeta Antonio Guerrero Druet leerá fragmentos de la obra. Fernando Zambrano en la moderación.
Lugar: Aula Benjamín Carrión de la CCE
Fecha: Miércoles 13 de junio de 2007
Hora: 19:30

SOBRE EL AUTOR

Rafael M. Arteaga (1962), Licenciatura en Artes Escénicas por la Universidad Central del Ecuador. Participó en montajes del Shauspielhaus en Zurich. Vivió en Europa doce años y cinco en Asia. Actualmente reside en Ecuador y trabaja con traductor independiente.
COMENTARIOS SOBRE LINEAS DE FUEGO
Gabrielle Marinucci, Literatur Abteilung der Zuercher Universitaet, Suiza.
(Traducción del alemán)
Rafael Arteaga, fiel a sus obsesiones, no ha dejado de poblar aquel mundo tan suyo de los sueños, que atrapa y no permite salir sino no es cambio de algo: de nuestras vidas.
Han pasado más de quince años, cuando entre el vino, el tablero de ajedrez, nuestros diálogos apasionados sobre autores y libros, Rafael me leyó en voz alta los fragmentos de lo que él llamaba: su proyecto. Aunque no entendí su idioma español, no hice más que seguir la sonoridad de sus palabras y la atmósfera en la que yo me sumergía con la lectura apasionada del autor. Y he aquí, que luego de muchas estaciones nos hemos encontrado de nuevo con él y también con su libro; más para fortuna mía, éste último en otro idioma ajeno al mío, pero que también me fascina: el inglés, y así he podido entrar - al fin - a ese mundo maldito y hermoso de Lines of fire.

Elsy Santillán Flor, escritora.
La obra de Rafael M. Arteaga es indiscutiblemente de altísimo perfil. El modo de plasmar los escenarios narrativos y poéticos, las particulares visiones y los logrados argumentos son suficientes para demostrar al lector que un escritor de primera línea dará mucho de que hablar para orgullo de las letras del Ecuador.

Freitag, 1. Juni 2007

GARGANTA PROFUNDA




...todo nuestro organismo contiene glucosa – Cerró solemne el profesor su clase de anatomía.

– ¿Hasta el semen? – Irrumpió al instante la inocente alumna del curso, con sus ojitos de yo no fui, casi mordiendo las uñas de su mano, ante las carcajadas de sus compañeros. El profesor esperó con paciencia tras su escritorio y cuando volvió la calma respondió:

– Incluso en el semen, señorita Gómez – Mas, antes de que él pudiera retirarse de la clase, la alumna añadió:

– Pero yo no lo he sentido – Y tapó su boca con la mano. El profesor tampoco perdió la compostura y esperó otra vez a que se sofocaran las risas.

– Tengo entendido que las glándulas del sabor se hallan en la punta de la lengua, no en el fondo de la garganta – Concluyó elocuente su clase de anatomía.



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***



– Y para mañana –, añadió al instante – prueba escrita sobre este tema y no habrá excusa que valga, salvo aquella de fuerza mayor y que será justificada.

– ¿Puedo aducir agotamiento sexual, como excusa de fuerza mayor? – Preguntó el sabido del curso. Sus compañeros echaron a reír de nuevo.

– De ninguna manera – aclaró de inmediato el profesor, – porque la prueba la puede escribir con la otra mano; o de pie, si le duele estar sentado.