Donnerstag, 6. September 2007

MI ENCUENTRO CON DIETMAR SCHÖNHERR Y ERNESTO CARDENAL

Por: Rafael Marcelo Arteaga
a Rómulo Coello,
en una cama de hospital

Dietmar Schönherr, durante los años de la revolución sandinista

«Pan y arte son alimentos básicos del hombre:
nosotros nos preocupamos por ambos».
Me ha alegrado mucho la noticia sobre Ernesto Cardenal, quien en estos días fue postulado para el Nóbel de literatura del 2007. Más allá de los concursos y premios en los que no creo, pues depende de muchos factores, como el manejo del marketing, muy necesario para la sobrevivencia de las grandes editoriales, las amistades (en países tropicales como Ecuador), los intereses políticos de por medio y, en casos muy particulares, de las actitudes/aptitudes literarias; mas, en cuanto al poeta y sacerdote se refiere, estoy seguro que lo merece.

Mis sentimientos a él son de gratitud por los detalles que en éstas líneas me atreveré a narrar. Terminaban los años ochenta de siglo pasado (qué temible hablar así del tiempo), cuando tuve la oportunidad de trabajar como actor en el Shauspielhaus (la Casa de Teatros) de Zürich en el montaje de la obra Humillados y ofendidos, de Fiodor Dostoievski. Allí participó también en el rol principal uno de los más entusiastas defensores y soporte en Europa de la causa nicaragüense posterior a la revolución: Dietmar Schönherr, con quien, debido a nuestra cercanía durante los ensayos, entablé una amistad memorable.

La Casa de Teatros de Zurich

Él era por aquellos días director de cultura de Austria, conducía programas de televisión en vivo, con comentarios y entrevistas a los actores de la política europea, deportistas, escritores; aún así, sin descuidar su apretada agenda, nunca se alejó del teatro, pasión a la que dedicaba tanto tiempo como a las demás actividades, hasta bien entrado en la vejez. De él puedo escribir que su comportamiento con el ensamble era admirable. Nada de aislarse de los actores, o de guardar distancias frente al resto trabajadores con actitudes superficiales o sonsonetes inaudibles como respuesta a un saludo; su sonrisa delataba esa paz y seguridad interior que alcanzan pocas personas al acercarse a la madurez, y a quienes el brillo, las luces, el ejercicio del poder no los ha envanecido, ni cegado; al contrario, era amable con quien le dirigía la palabra, saludaba al llegar y, de vez en cuando, se despedía al finalizar los ensayos con alguna ocurrencia celebrada por nosotros.

Atento a las instrucciones del director de escena, nunca lo vimos discutir con él, peor enojarse ante sus observaciones: escuchó en silencio cuando él hablaba, sus ojos fijos en los del regiseur, aunque de ninguna manera desafiándolo, sino más bien como muestra de que no eran sus ojos, sino las puertas de su alma las que estaban abiertas seguir el desarrollo interior del personaje. Lo intentaba una y otra vez a fin de lograr el espíritu de la obra que el director buscaba imprimir en el escenario; para él estuvo claro: el teatro es un trabajo de conjunto.

Acercarnos a él fue como llenarnos de energía para los más jóvenes. No era el anciano que tiene siempre una respuesta bajo la lengua, tampoco iba por los pasillos del teatro dando consejos o pateando las paredes en desplantes de rabia. De él la constancia, el desafío y obstinación para enfrentar al personaje (igual la vida) en su proceso creativo hasta las últimas consecuencias, incluyendo el suicido.

Un día, mientras esperábamos el momento de ingresar al escenario, (yo era uno más del equipo y, debido a la insignificancia de mi personaje, ayudaba a Dietmar tras cortinas a cambiarse de vestuario, seguido de un retoque del maquillaje. En la oscuridad acomodé parte de la utilería para la siguiente escena y volví a mi sitio tras bastidores) él encaminó de manera sutil nuestros diálogos hacia algo que nos identificó desde el principio: Nicaragua. Recuerdo bien nuestras charlas sobre la revolución, nuestra inutilidad al enterarnos de las nuevas bajas y sufrimientos de los muchachos en combate frente a sus antiguos compañeros de armas: la Contra nicaragüense, apoyada por mercenarios internacionales, por ex miembros de la temible -en tiempos de Somoza- Guardia Nacional, unidos a los marines norteamericanos y sicarios que obtenían sus sueldos en dólares por parte de la CIA. Él me reveló la organización interna del gobierno luego de la era somocista, sus aciertos, fortalezas, sus lados débiles y errores, la falta de recursos económicos para cumplir con la oferta de impulsar al país hacia el sendero del desarrollo, el embargo comercial impuesto por EE.UU. que se oponía al camino elegido por su gente. En silencio y lleno de fascinación escuché tales opiniones que fueron materia de fuego en mi formación personal, y de ello no guardo sino gratitud en mi corazón.

Al finalizar la temporada me propuso ir al otro lado del mar con el objetivo de asumir la sección teatro de la Casa de los Tres Mundos, un centro cultural creado por él y sostenido a través de diversas organizaciones desde Europa. En Granada, la tierra del mismo Rubén Darío, yo debía trabajar con soldados que no dejaban aún su niñez, a fin de apoyar la causa de los sandinistas en el gobierno. Sus padres pertenecieron a una generación con linaje revolucionario, altivos y reaccionarios que, entre sublevaciones, el humo de la pólvora (que enciende la sangre hasta perder el miedo a la injusticia) apenas si tuvo espacio para juegos propios de su edad, como el amor, las aventuras o los viajes, porque la vida para ellos transcurrió en un pozo lleno de oscuridad, donde el olor de los muertos fue su condena, lo mismo el hambre. La violencia fue la energía para sus espíritus vigorosos que un día siguieron el sendero abierto por el indígena Augusto Sandino, asesinado por la Guardia Nacional, hasta derrocar al dictador 45 años más tarde e instaurar una nueva patria.


César Augusto Sandino

Jóvenes guerrilleros durante la toma de Managua

Ingreso triunfal del FSLN

Con fusil en mano, muchachos de 13, 15, 16 años, nícaros al fin, igual que sus antepasados, cuyas enseñanzas iluminan aún nuestros senderos mil años después de poblar esas regiones, sin saber leer, con los estómagos vacíos, sin preparación en el arte de la guerra, -al contrario de las huestes somocistas-, combatieron cuerpo a cuerpo, movidos más por el vigor de la edad que por la fortaleza de sus manos, con sus huesos en el fango contra un enemigo que en muchos casos eran sus hermanos, sus padres y hasta sus amigos de la calle, no de la escuela, porque en los barrios pobres de Managua, o en las zonas rurales apenas el 36% de infantes iban a los centros educativos. Un ejército de niños fue tomándose –casa por casa- la capital, luego los demás pueblos: Granada, León, Los Zarzales, Masaya, Matagalpa... e iban poblando a su paso los caminos con hermosos retoños de esperanza.

Celebración en Managua

Y yo debí a sus hermanos menores e hijos iniciarles en el camino de las artes escénicas! El teatro debía estar –tal fue mi concepción en el proyecto que presenté a Dietmar- subordinado a una causa, en este caso a la revolución, igual que en la época del renacimiento fue a los mandatos de la iglesia; los poetas estaban comprometidos con la religión, o en el ciclo dorado del teatro ruso, los actores fueron, antes que nada, camaradas.
*
***
Lo que sucedió con la revolución en manos de sus dirigentes, es otro capítulo. Con el tiempo aprendí que los extremos en cuestiones de la vida tienen doble filo: si un individuo no abre su corazón y se deja llevar por los impulsos del grupo, termina siendo cómplice del desengaño, porque éste cierra los ojos y actúa como si la historia se tratara de un golpe de suerte, en vez de seguir las luces de la razón. Triunfo o fracaso son palabras relativas que dependen de la óptica de quien las mire, o de quien las experimente; más en cualquiera de los dos caminos es difícil precisar de manera objetiva las causas que nos llevó a tal estado, pues donde unos ven sólo errores, otros hallan virtudes. Si en el silencio de la habitación, frente al espejo, hacemos un mea culpa, veremos que no siempre son lo demás los causantes de nuestros males.

Buscar culpables para el fracaso del FSLN, y cerrar los ojos frente a sus errores, es admitir que ellos estuvieron bien durante los 28 años como gobierno o como fuerza opositora, mientras Nicaragua es uno de los países más pobres de América Latina, superando apenas a Haití y seguido de Bolivia: un país carente de empresas productivas eficientes, donde la desocupación bordea el 17%, el subempleo el 55%, con dos millones de personas viviendo en el extranjero, especialmente en los EE.UU. México y Costa Rica, cifra que se incrementó a partir de 1990, al terminar el mandato sandinista, cuyas remesas de dinero son el primer rubro de ingreso de divisas al país; con altos índices de violencia social, una gran acumulación de riqueza en pocas manos, como antes de 1979… mirando estas cifras me pregunto hoy si valió la pena la muerte de más de 50.000 personas en tiempos de la revolución.
*
***
Antes de abandonar Somoza su hacienda llamada Nicaragua, él contrató un avión comercial para meter allí cuanto pudiera acompañarle a su nuevo hogar: Miami. Sus perros de raza, sus gatos, la cerámica de la dinastía Ming, la colección privada de los precolombinos mayas y nícaros (que luego terminaron en el museo de Washington, cerca a la Casa Blanca y donde deben ir sus verdaderos dueños para admirar hoy su historia), los oleos religiosos del siglo XVII, las piezas de orfebrería con incrustaciones de piedras preciosas… en fin, si Nicaragua hubiera cabido en las bodegas del avión, se la habría llevado, puesto que él consideraba a ésta como su propiedad; total, las autoridades aduaneras del norte, con una llamada superior, se hicieron los ciegos para permitir ingresar al país todo ello sin declaración alguna.

Fue el regreso de un lacayo rico y a la vez generoso que traía su dote –como boleto de entrada- para gastarlo en el país de quien por muchos años lo mantuvo en el sillón; más, cuando estuvo allí, una parte de la fortuna se gastó en la defensa -a través de un buffet completo de abogados- para evitar su deportación y evadir así las múltiples acusaciones de la justicia en Managua, cuando los demócratas, en su afán por ganar los votos de los emigrantes del sur, insistieron ante el congreso norteamericano que se lo debía juzgar por sus actos de corrupción y delitos de lesa humanidad contra su pueblo durante las décadas en el poder. Se le confiscó algunos bienes bajo la figura de haber estafado al fisco con falsas declaraciones de impuestos, las cuentas bancarias en EE.UU. fueron congeladas y esos dineros -sin que nadie pueda precisar una suma exacta- terminaron con el tiempo en la reserva federal del imperio y de allí salieron los 60 millones de dólares que la Casa Blanca entregó a Nicaragua para su reconstrucción, como una muestra de apoyo a la causa sandinista, pensando que con ello, a manera de coima, los miembros del FSLN iban a seguir las instrucciones de Washington, pero tal cantidad fue destinada para combatir la Contra (sin fiscalización alguna). Aún así, nadie tocó los otros dineros -que él y su padre acumularon durante las épocas al frente del gobierno: las cuentas del extranjero siguen en los calurosos bancos de Islas Caimán, o en las frías e intocables bodegas de Liechtenstein -a nombre de sus herederos.

La situación de aquel huésped en Miami se volvió insostenible, y cuanto más se demoraba en tomar una decisión el imperio, menos votos significaba para los republicanos, por lo que el régimen de Reagan facilitó la salida de Somoza al Paraguay, donde recibió asilo, como si se tratara de un perseguido político, para convertirse en huésped ilustre de su anfitrión: el sátrapa Strossner. Salió a la madrugada en su avión particular, con su esposa, sus perros, sin el botín que sacó de Managua y con una orden internacional de arresto. Así paga el imperio a sus lacayos. Noriega, Sadam Hussein, Deuvallier, Iddi Amin Dada, son algunos nombres apenas.
*
***
El régimen sandinista ocupó mucho tiempo en disputas internas por el poder y no fueron capaces de unirse para enfrentar la grave crisis social, así como estuvieron durante las épocas de sublevación; a ello se debe añadir los actos de corrupción en el ejercicio de su mandato, nepotismo, abuso de autoridad, persecución y hasta cárcel para quienes no compartían sus ideales de perpetuarse en el gobierno (ante la hipocresía, el silencio de la izquierda internacional, de los grupos de derechos humanos, las ONGs, las fundaciones extranjeras que aportaban grandes sumas de dinero de países amigos orientados a la reconstrucción de Nicaragua. Según ellos, a un lado estaban los causantes de la miseria, a quienes echaban la culpa de los males del país –y tenían mucha razón, mientras que al frente estaban ellos cubiertos con la aureola de salvadores). Nadie responde hasta hoy por la utilización de fondos estatales sin dejar huella alguna de su uso. Se confiscó empresas, edificios pertenecientes a Somoza y sus colaboradores y, muchas veces, en lugar de volverlos centros educativos u hospitales, fueron casas particulares de algunos dirigentes del FSLN.

Ante la insatisfacción de su gente sólo fueron capaces de ofrecer promesas cargadas de demagogia. Se repartió los suelos –que fueron de los terratenientes somocistas- entre los campesinos, pero no se les brindó ayuda técnica, no se les enseñó a comercializar, no se les dio créditos para los cultivos, aunque se podrá argumentar que la mayor parte del presupuesto estuvo orientado a la defensa de la contraguerrilla, o que el embargo económico impuesto por EE.UU. hizo que disminuyeran los ingresos. Mejoró el sistema educativo, pero la juventud al terminar sus estudios, no tenía más opción que la militancia partidista, traducida en burocracia estatal. Se impuso restricciones a los medios de comunicación que no profesaban los ideales revolucionarios, acosaron a los grupos de oposición, no fueron independientes de la influencia de otras naciones, como Cuba o la ex URSS. El régimen manipuló la dirección de la economía para lograr un sistema que convine la iniciativa privada con las empresas públicas propias de una economía socialista. Controlaron los bancos, el comercio exterior, las aduanas, las telecomunicaciones, los puertos, sin permitir el acceso de capitales frescos y tecnología, provenientes del sector privado, a esos campos. Su fundamentalismo ideológico –con Daniel Ortega a la cabeza y un grupo de desplazados ideológicos- les impidió mirar más allá de la crisis en que estuvo hundido el país.

Como puntos favorables se puede decir que bajó la cifra de analfabetismo, la tasa de mortalidad infantil, se incrementaron hospitales y médicos, se extendieron grandes jornadas de vacunación… pero no se incrementó la producción –algo que sucede hoy en Ecuador, donde el gobernante de turno habla de todo, menos de trabajo- y así las buenas intenciones de los sandinistas no fueron suficientes para sacar a Nicaragua de su depresión económica y por tanto de su pobreza.
*
***

Han pasado muchos años de ello, y he aquí el pueblo que vio emigrar sus hijos al extranjero, porque su casa se había convertido otra vez en una fosa llena de ratas y carroña; como en las épocas oscuras el pueblo al que se le azotaba y luego agradecido besaba la cruz y el látigo de sus verdugos, olvidó tales errores y eligió otra vez a Ortega como su presidente, ¡el mismo Ortega que fue echado del sillón presidencial hace 17 años! y que nunca aprendió el significado de las palabras solidaridad, desprendimiento, el que tuvo la oportunidad de convertir a Nicaragua en un país próspero, donde trabajo y justicia sean un mismo verbo de acción y no meros enunciados de campaña electoral, pero en vez de ello se dedicó a destruir a sus adversarios, a buscar las maneras de perpetuarse en el gobierno engañando a la gente que confió en él con subsidios y limosnas, maquillando cifras -en vez de sincerar los gastos de la administración, a fin de satisfacer su vanidad interior, igual sus esbirros y no entendió que el progreso, el desarrollo tocan una vez cada cien años las puertas de los pobres.

Fue acusado por su hija de abuso sexual (su entrega en el lecho amoroso adornado con pétalos de rosas e inciensos será la mejor contribución a la causa revolucionaria, confesó ella en una oscura sala de investigaciones, con fiscales nombrados por él -como cuota de poder durante el periodo de Arnoldo Alemán, luego de sufrir tales abusos desde los 12 años hasta cuando tuvo el valor de denunciarlo: a los 28. Perdió la causa, y ella tuvo que emigrar a New York, huyendo del acoso psicológico al que fue sometida antes y después del proceso) mientras él desde la oposición -que fue mayoría en el congreso durante 16 años- torpedeaba cualquier proyecto de ley favorable al país, convencido que si a Nicaragua le iba mal, él volvería pronto como su salvador.

Tres veces intentó llegar de nuevo al palacio de gobierno, luego de perder las elecciones en 1990, cuando lo más prudente habría sido renunciar a ello a fin permitir que nuevos personajes de la política asuman las riendas del gobierno, donde él no dejó más que desolación y miseria; pero tales engendros no sólo que son cobardes en su interior, sino que están llenos también de trabas emocionales, de ríos turbulentos que no han podido superar y para quienes el ejercicio de poder es una terapia intensiva, aunque agradable, de desintoxicación espiritual. Por ello cuidan sus sillones. Sin paz interior, sueñan e imaginan confabulaciones, viven en tinieblas rodeados de cuerpos de seguridad. Se empeñan en mantener al pueblo sumido en la ignorancia porque hacer lo contrario significa el ocaso de sus estelas, cuando en el tiempo del gran reloj sus vidas no son más que estrellas fugaces en la noche, asteroides que caen del cielo y desaparecen por siempre, sin que el universo se haya alterado.

Con sus ideas mesiánicas de ser los guías que un pueblo espera -en medio del desierto, sin ver la humildad de sus maestros o convencidos que pueden superar la grandeza espiritual de los mismos, son iguales a los cuervos que viven de carroña, a las ratas de alcantarilla que se alimentan de heces y no de la luz plena del día.

En las últimas elecciones del 2006, él renunció a su pasado revolucionario (lo que nunca fue), vistió camisas y pantalones adornados con motivos precolombinos, no el uniforme del guerrillero que echó del poder a Somoza, a su familia y ministros escoltados hasta el aeropuerto –cuando no- por un batallón de marines norteamericanos–, no las chaquetas verde oliva de los años ochenta que usó a diario, cuando manipulaba a capricho los destinos de la nación: fue el blanco del cristianismo manejado hábilmente por un grupo de asesores de imagen provenientes del extranjero. Así pidió perdón, durante sus recorridos en busca de votos, admitió los errores de su primera administración para -a llanto seguido- besar la cruz, bailar y cantar en la tarima electoral, rodeado de inocentes muchachitas en minifalda, mientras conversaba por celular –bañado en sudor- con empresarios de Wall Street, a cuyos representantes en épocas de turbulencia los expulsó del país, o llamaba a sus antiguos camaradas para pedirles –otra vez- apoyo internacional. Y el marketing, una perfecta manipulación de psicología de masas, cumplió su objetivo: ¡Ortega volvió al poder!

Pero seré yo quien deba juzgar aquella época sombría de Nicaragua, sino su pueblo; más, seguiré narrando de mi encuentro con Ernesto Cardenal. Ya Dietmar me había advertido de la llegada de éste a Europa y de la posibilidad de participar yo en el encuentro que ambos tendrían en casa del actor. Me aseguró que uno de sus objetivos era entregarle mi propuesta de trabajo. El poeta llegó a Zurich, Dietmar y su esposa lo fueron a recibir en el aeropuerto; yo estaba, por cierto, demás aquella noche, pues ellos no solo que tenían afinidades políticas, sino también una gran amistad y deseaban tener su espacio.

Fue un viaje de rutina. Él se encargaba de buscar ayuda económica para la causa sandinista en naciones de la todavía segmentada Europa -y no alineadas con la política estadounidense, para cumplir los proyectos de su nación, canalizándola a través de varias organizaciones –estatales o particulares, como Terre de Homes- de cara a las nuevas elecciones de 1990, en las que el gobierno sandinista –estaban seguros- iba a triunfar con facilidad. Y el viaje –esta vez- no era sino un adelantarse a los resultados en las urnas.

Dos días después de su llegada recibí una llamada de Dietmar: mi propuesta le había encantado al poeta. “Ven acá”, me dijo muy amable al teléfono, “que vamos a conversar contigo”. Fue allí cuando tuve la oportunidad de conocer a Ernesto Cardenal: un cura que irradiaba energía, confianza, seguridad, pero sobre todo sencillez, algo que a los intelectuales y clase política de estas regiones tropicales les falta aprender. Apenas si conversaron de literatura. Yo soy un seguidor de su obra, de su actitud frente a la vida, y esto él lo pudo percibir aquel día lluvioso de abril; por lo que hablar de tales emociones personales allí era inoportuno y más en momentos cuando la Contra nicaragüense había empezado a recuperar regiones donde los sandinistas no podían hacer presencia militar, el gobierno norteamericano declaró años atrás el embargo comercial y diplomático a Nicaragua y ello causaba serios estragos en la economía nacional. Un oscuro militar, cuyo nombre -Oliver Norton- suena a moscas y carroña, fue el encargado de triangular los fondos provenientes de la venta de armas norteamericanas a Irán (¡!) para financiar la guerrilla.

Sí, habían temas demasiado importantes como para dedicar ese tiempo al oficio vago de discutir sobre autores y libros: la lucha del pueblo nicaragüense estaba en peligro, unido a los errores del régimen sandinista, aún cuando el poeta intentase suavizar tal imagen y en cada conferencia o foro –de los tantos que debía asistir- explicaba los logros de la revolución, con igual vehemencia que en su libro Vuelos de victoria.

Dietmar en junto a su esposa en el tiempo de la vejez

La gira en Europa llegó a su fin y él volvió a su país, mientras yo tuve suerte de ser contratado para el montaje de la obra Kinder der Sonne, de Máximo Gorki y después para un revue musical llamado: Ende gut, alles gut (Un final feliz). En cuanto a mi proyecto, estaba planeado que yo iría al finalizar la temporada de presentaciones. Ellos me ofrecían al otro lado del mar comida y hospedaje, el resto de gastos iba por mi cuenta. Con el salario en mis manos que recibí del Schauspielhaus de Zürich, decidí tomar vacaciones en Asia, antes de volar a Centro América.

Fue la primera vez que volaba fuera de Europa. Bali fue mi paraíso durante tres semanas y también el infierno donde sufrí mi primera derrota ante la vida. Un día desperté en una blanca y con olor a desinfectantes sala de hospital, rodeado de personas que no hablaban ningún idioma conocido por mí: fui victima de cuatro convulsiones -de origen epiléptico- seguidas, lo que dañó de sobre manera mi cerebro. Allí permanecí seis días, sin visitas, adormecido y desconectado por completo del mundo. Abandoné el lugar y me refugié –por recomendaciones de una enfermera musulmana que chapuceaba algunas frases en inglés- en un hotel familiar en los alrededores de Kuta, donde tuve mucha suerte de entablar una amistad perdurable con la familia Asri, quienes en adelante, y sin dinero a cambio, me ayudaron a superar mi estado con paciencia: durante dos meses no pude caminar sin compañía por temor a repetirse las convulsiones. No recordaba –hasta hoy- muchos pasajes de mi vida, tampoco pude –o mejor, no me atreví tomar un avión por no despertar de nuevo en un hospital; así que decidí –no había otra alternativa- quedarme en la isla hasta superar mi dependencia de otras personas, lo que tardó seis meses.

En adelante no volví a ver a Dietmar o al resto de amigos en Europa, muy a mi pesar; aunque también tuvo sus ventajas, pues ello hizo reorientar mis objetivos. Nada es más peligroso que la nostalgia y yo no caigo más en sus redes.

http://lineas-de-fuego.blogspot.com/

Dienstag, 28. August 2007

10/80 VENENO PARA POETAS

II


SELECCIÓN DE TEXTOS*


ALFONSO CHAVEZ JARAVILLA LA UNIÓN 1956




CELADOR

Amo al volcán
por su afición a incendio,
y al agua
serpenteada golondrina
que
acaricia la gruta de mi paz.
Así el volcán en guerra
o
el agua,
roncadora cristalina,
dormida leona en lago,

van como el día:
crepusculando
cuanto esté de fiesta,
tiñéndome de auroras
los lamentos.
Estoy en guerra
con mi antigua paz,
estoy en paz
con mi presente guerra
y quiero ser
un guerrero vigilante
de la paz nueva,
paz reconquistada.
regalado.


INQUILINA NOCHE,
(FRAGMENTOS)

La nochura
Ha venido a gitanearme,
A recorrer chasquidos
hueco adentro
Del pecho,
Me trajo tristes trazos,
ausencias acuosas,
Luego pendió
de un cielo forjado
De aguijones o cerdas
y se perdió
Habiéndome dejado
Un día diablo total
Gemelo mío.
Vino

El Vino
Sin que el Pan
Panee:
Llego torrente
A cancionar
Mis trotes.
Paladar
Apaleado
Fresquecido
Vino, vino
Mi Vino:
¡Bienvenido Vino!!.

Bala
Mi concubina
Por mi vida:
No encuentra un tal vez esperanzado
Agarra sus dos trenzas
Y piensa -cabizbaja-
Quien sabe que el recuerdo
Arrase mi morada
O se more en mi raso
Aquel cuerdo;
Tantea la cebada
Sus ojos vuelan
Huracán arriba
Derribando ventiscos pedantescos,
Pedacitos de brizna:
Se tropiezan con una luz
Que le apalea:
NUNCAAAaaaa.....

A pie
Juntillas Voy
y valgo
Por la muerte
Que me acosa;
Cada esquina Nos cuesta
Tempestades.
Adentro Galladas de Viringos
Son porque han nacido:
Solamente Torean
y Tienen un cedazo
Donde ciernen: Palabras-pensamiento
O
Exigencia frontal para Humanarse;
Quedan humeando, Ofreciendo su
piel o baratija

Al postor o pastor
Que
Prestidigita;
Después Dirán a un coro,
De mí: Murió
De nacimiento


ALFREDO PÉREZ BERMÚDEZGUAYAQUIL 1956

EN EL 2.039

Ya no pienso más en usted
señora M.
pero quisiera escribirle
un poema a lo Apollinaire
aunque usted no es Madeleine
o cosa por el estilo,
sino la hembra que en 1983
me abrió sus piernas
a nombre de ya no amar a su esposo.
Recuerdo que nos presentaron las
/circunstancias
cuando en diciembre del 82

fui desempleado.
No tomé el bus para el Perú, no crucé
Bolivia, ni llegue en tren a Minas Gerais
donde el doctor Grueso,
me quedé en casa,

esperando
que usted golpeara la puerta.
Que más pude pedir.

Hablamos del coñac
entibiado en el carbón encendido
de una improvisada parrilla,

de sus ojos y del color de sus labios
a lo Margaret-Astor. No sé cuantas
horas pasaron, lo cierto
es que una noche
la vi en mi cama, como cuando uno
se encuentra un billete de a mil
con el que va tras una cerveza.
Le ayudé con el brassiere y no supe más,

-ya dios había escuchado alaridos
bajo su calzoncito rojo

hasta ahora, octubre,
a 180
años de los gritos de independencia.
No se moleste, ya hice las cuentas,
pero
guarde el poema señora,
no vaya a ser que me haga famoso
como Rimbaud o Verlaine,
quedando tan sólo para usted el Opium
que robé del almacén vegetariano
a donde fuimos por un jabón para evitar la
caída del pelo
y otras cremas para el cutis
Vea usted,

digo que ya no pienso más en usted,
pero cuando cumpla noventa años
se preguntará...

¿cómo un viejo de ochenta
puede seguir escribiéndote versos?.

Su marido no estará para saberlo
será
en enero del 2039


DIOS PROTEGE
A LOS QUE EMPINAN EL CODO

Pero ¿qué día es éste
que lo aborta todo?
¡Oh yo! !bendito yo! dice
mientras intenta unas campanitas
para ubicarse en las orejas almendras
un platito volador
otro del menú adornando la merienda
camisa con Zeta Mar a la espalda
gafitas negras
habano
y un pedito al disimulo
¡soy un gay! ¡soy un gay!

grita alegre
dando saltitos de cuerpo entero
frente al espejo
-hay tormenta de venenos-
pero... nooo mijito
te equivocaste de calendario
veras lokito... estar vivo…
no es un privilegio
paso la schick por el rostro
maúllo
¡ah orangután
que han degollado en la nuit
siete veces!
doy por terminado el espectáculo
/imaginario
antes... orino
el ardor
cala con sus propios vatios
¡oh qué magnífico es el universo!

el líquido gira de este a oeste
remolino
se pierde en el orifico de lavabo
¡salud Lucio!
o Arcano o como quiera la víctima
guacharnako
gil petaca invisible del gran parker
alita con gabán destartalado
ya en el swing
mezclando vida
oye... ¡cuidado!…
¡el cielo se desploma!
alita pongo los brazos
cubriéndome la cabeza
brazos y cabeza entre rodillas
rodillas en la calzada
afiebrado

sudoroso gimo
la arquitectura indemne
lanza una desbordante carcajada
¡Ja, Ja, Ja!!!
un garfio me incorpora
doy gracias al pirata benevolente
mirándolo a medio codo
cojo con un solo ojo
a la distancia
un cigarro con sombrero
a la pedrada
lo alcanzo...
¿va para Las Flores?
pregunto
mientras un montón de ridículos
y pueriles niños
gesticulan obscenidades
blasfeman
se matan

unos perros se disputan la carne cruda
de la plaza
en el mismo homicidio
Tito Cortés
te vas en pos de otro querer
según tu parecer
buscando una riqueza que no
te pude dar...
¡ooole!

me hago a un lado
tropiezo con una tangente del asfalto
insignificante nudo de la cuerda floja
rozo el sombrero
con un milímetro de uña
lo boto
da en sombras
¡imbécil!
el pucho lo recoge

¡perdón señor!
¿dónde queda Las Flores?
el pitillo desaparece
dejando una estela
horizontal
un hálito maleable
dúctil
parecido a la muerte
o ella misma
la puerta cerrada
su corona dice Las Flores
¡ah! Las Flores que antes de tocar
se abre
la enorme ave me engulle
como a un gusano
en la oscuridad del vientre...
sucesión de sonidos instrumentos
voces

dientes fluorescentes
fluorescentes gafas
al fondo las luces
apuntan al lugar destinado
a la eterna adoración de los malos
me adhiero a los muros
los palpo … despacio
sudo
alguien me agarra del brazo
voy a dar un grito
aaaggg...
lo doy ahogado
es una vagina
que a mis pies vomita un antediluviano
¡oh sacrílega!
adoradora del cebú
serpiente kundalani que amamanta
sus hijos por el culo
no hay perdón ni cripta

a la que se te encadene
aborto del infierno
repugnante mancha
en el corazón del mundo
una corona de espinas presiona
mi cabeza
¡que hacen estos clavos en mis pies
y en ambas manos!
¡oh Dios! un batracio me succiona el pene
¡así!... ¡así!...
yo crucificado
voy a caer en el espasmo
cc
aa
pi
ig
to
u
l
o

insomne
enajenado
me incorporo de sobresalto
!santo cielo!
... hurgo mi cuerpo
los huesos... desesperado
¡oh que agradable!
¡estoy vivo!
¡estoy vivo! entre transeúntes
entre el ruido
la polución maravillosa
de los destartalados carros
Abro las persianas...
las de mis ojos
el sol
es mi última cerveza
compruebo que Dios
protege a los que empinan el codo

pero dentro
en el cuarto
mi corazón es una víscera
que pronto tirarán a los chanchos.
EDUARDO MORÁN NÚÑEZ
GUAYAQUIL, 1957

CARTA A PAPA

Viejo:
Tu hijo varón se ha casado.
Pero, por favor,
no saltes,
ni me eches de la casa,
ni me digas irresponsable hijo de perra.
Si. Ya se:

mi edad,
mi carrera,
mi futuro.
Sin embargo,
ya lo ves.

Te contaré que mi mujer
No usa sostén,
y se pone mis camisas.
Tiene la mirada de los niños
escarbando algo que sirva
para aplacar el gruñido del hambre
dentro de los tachos de basura
y un cierto parecido
a esta vieja herida
que tú me regalaste.
Viejo:
La mujer de tu hijo
se llama Tristeza.


CARTA A DIOS

Padre nuestro
que andas entre nubes,
si no tengo ni un centavo
para ir este domingo
al partido de Barcelona y Emelec,
ni una casa con garaje,
ni amigos con dinero,
ni nada,

será porque tú no lo quieres
pero me voy al diablo cuando puedo,
como si tú no existieras.
Vengo a buscarte pelea, ¿sabes?

Y si te enfureces
conviérteme
en sapo o en lo que quieras.

No hay problema.
Padre nuestro que estás en los cielos
decididamente
no eres más que un farsante.
Nosotros aquí,
de plantón todavía esperándote
y de ti ni los truenos.

UN RECUERDO QUE SE MEZCLA
EXTRAÑAMENTE CON EL JAZZ

Hasta la vista,
tenue recuerdo
que te mezclas extrañamente con el jazz.
¡Hola! ¿Cómo te va,
tenue recuerdo
que te mezclas extrañamente con el jazz?
Tus lobos acechan
desde los ojos del perro.
Tus lobos acechan
desde esa frágil silueta que se estremece.
Tus lobos

con sus hocicos pálidos de luna.
¿Cómo te va,
tenue recuerdo
que te mezclas extrañamente con el jazz?
Nombre de los labios
que se curvan en sonrisa.

Pasión de los ojos
cerrados a toda moralidad.
Melancolía
de la carne desnuda que ya no se toca.
Tenue recuerdo
que te mezclas extrañamente con el jazz.


ECLIPSE

Con infernal estrépito
reverberaba el meridiano
y, de golpe, nos nació una noche.
Justo en el extremo opuesto
a los buenos sentimientos.
Reptando por los pasillos.
Trepando escaleras.
Desacostumbrada sombra sin cuerpo.
Era una noche.
Nada más y nada menos.
Noche que duraría
menos de lo que tardamos en decirlo

pero,
la sentimos como una pistola sobre la sien.
¿Por cuál choque alucinatorio sin más
trámite vendría
Que tan cerca palpamos su lobreguez,
que no pudimos mirarla
de manera distinta a la que vemos,
que no la esperábamos,
que no la presentimos,
que no hicimos el intento de ocultarla
bajo las tablas del piso,
en las ranuras del techo
o entre el plumón de las almohadas.
Daría igual domingo a las ocho
o lunes a las diecinueve.
Lo mismo martes que miércoles,
como es lo uno o es lo otro.
Mientras quedábamos
cara a cara con un jueves
y nada más restaba media jornada
para enganchar al viernes.

Lejos estaba aún
la noche desolada del sábado
pero,
algo tortuoso que se le parecía
llegaba hasta nuestros sitios de costumbre.
La borremos de los calendarios.
No le hagamos sitio
entre las noches del año.
Carguen con ella las aves de malagüero
y arrójenla como aborto del iris.
Nunca la escribamos en cuadernos.
Le hagamos trampa con la luz del sol
pasándole la claridad del verano
por un hueco y a cuentagotas.
La desgarren con su resplandor
nuestras linternas.
La retuerzan nuestras puertas
y nuestros hombres de edad
la escupan en el pañuelo.
Murciélagos vuelen a su alrededor.


ROY SIGUENZA
PORTOVELO 1958


HALLAZGO EN NUBIA

"Fue localizada la cabeza de un efebo y parte
de su torso. A pesar de la mutilación el
conjunto era hermoso. El mármol, al parecer,
era una alegoría del fuego, porque en lugar
de cabellera la cabeza llevaba esculpidas
llamas. En los ojos y labios el artista había
logrado crear tanta vivacidad que más de uno
de los descubridores habló del fuego de su
mirada y de la calidez de su sonrisa. Lo
dijeron sin sospechar la fecha en que el bello
efebo fue esculpido, tal vez el año II del Siglo
IV antes de Cristo, cuando era común el amor
entre los hombres y la pasión no discriminaba
los sexos; sólo ardía".


BAÑISTAS

La palabra ardiendo en la tarde del verano
/mientras
Un grupo de jóvenes se bañan, desnudos,
/en el río
Que baja la colina agitando apenas sus alas
Transparentes.
Nada parece transcurrir y sin embargo Amor
Palpita: el viento de su deseo se abre campo
/entre
Las llamas y agita sus cuerpos. Ellos ríen,
/gozosos,
Acariciados por sus manos ardidas.
Así los caballos espléndidos del verano

/corren
Entre la hierba de la colina
Por surcos que sólo ellos conocen.

EN EL HOTEL

I
Una cama es todo lo que hay aquí
sobre ella innumerables cuerpos se recuerdan



II

“Está prohibido escribir en las paredes”
señalaba un edicto en la pared del cuarto,
“todo lo demás está permitido”,
le agregamos él y yo, riéndonos

III

Alguien estuvo antes de mí

en este cuarto
solo
y supo
que alguien estuvo antes de él
en este cuarto
solo

FRANCISCO TORRES DÁVILAQUITO 1958


69 MODELO PARA AMAR

jack ditman hizo lo que pudo
incluyó bailes con música clásica
en sus versos más eróticos
y a bellas mujeres
las puso a perseguir
sapos y platillos voladores
hasta que cierta mañana
todos los amantes
protagonizaron una marcha
en contra de los autores
que en sus libros
los ponen a fornicar
de la manera que les viene en gana

y en las poses más raras y peligrosas
al frente de la protesta
se encontraba el poeta fuji-yama
hombre pequeño y con anteojos
desconocido e ignorado por los biógrafos
quien propuso una solución salomónica
/al problema
EL 69 MODELO PARA AMAR
preguntado sobre el origen de tamaña
/postura
contestó:
revisando el test
aplicado a un sobreviviente de la
/monogamia
descubrí
que una ventana chipriota
y un asterisco alemán
pueden hacer el amor
entonces deduje
si eso pueden realizar dos extraños

qué no podrán hacer dos conocidos
el paso siguiente fue el mas difícil y
/consistió
en explicar la relación matemática
que existe entre un filósofo que rueda las
/escaleras
y el palúdico hueso genético
respuesta:
ambos nada tienen que ver entre sí
de todo esto lo único que me quedó
fue un fuerte dolor de cabeza
que me condujo a la cama por varios días
los cuidados de mi pareja
y sus caricias
más las ondulaciones
y faquires amatorios
me llevaron al escalofriante 69 modelo
/para amar
aunque el recién estrenado 69
tuvo que soportar insultos
malos tratos

persecuciones de parte de sus detractores
pudo a la final imponerse
con los años
la crítica ha sido muy generosa
con esta posición
otorgándole premios
biografías
homenajes
paradas militares
y una que otra guerra
el viejo fuji-yama
casi sin habla
acompañado de su único descendiente
famoso
traducido a más de 50 idiomas
pidió a su público
que en su tumba
escribieran el siguiente epitafio:
el sesenta y nueve es una obra maestra
/de la lengua.


EL FANTASMA Y SUS ESCRITORES

mientras leo el tercer capítulo
de la novela El Revólver Hace todo Lo
/que Puede
siento una gran curiosidad
por saber qué sucederá en la página 76
donde una de las ventanas de la mansión
quedó abierta
me imagino a dos ladrones
entrando y luego de husmear en la casa
salir con la sintaxis de uno de los personajes
me interesa conocer
qué harán con la pintura de dierth

que está colgado en la sala
es tanta la intriga
que suspendo la lectura
y regreso las páginas
hasta el párrafo exacto
desde mi posición
no observo ningún movimiento
acerca la lámpara
y la ventana queda al descubierto
me aproximo
no veo a nadie
todo está a oscuras
los árboles del jardín
parecen jirafas bebiéndose las palabras
aguardo unos minutos
y me deslizo al interior
detrás de un sofá
enciendo nerviosamente un cerillo
estoy en un salón muy amplio

pintado de rojo
en cuyo piso hay un enorme mosaico
formado con letras de todos los tamaños
del tumbado cuelga una gran mosca
con anteojos
de sus patas se suspenden gotas de
/pegamento
que llegan hasta el suelo
vuelvo a prender un fósforo
todo parece haber cambiado
estoy frente a unas gradas de piedra
amarradas entre sí por lianas
pienso Deben Ser Las Que Sostienen La
/Tensión del Texto
llego a un segundo piso
donde un pasillo muy estrecho
me permite ver muchas puertas a ambos
/lados
me acerco a una de ellas y escucho gemidos
de pronto la puerta se abre
un hombre calvo y sin piernas me sonríe

a su lado una mujer gorda teje la trama
sólo atino a preguntar
¿quién dejó abierta la ventana?
un silencio de tres metros
fue la única respuesta
mientras huía escuché que la pareja gritaba
¡un lector! ¡ un lector!
todas las luces de la casa se encendieron
vi a los ladrones sentados en una butaca
a dierth pintando la escena
entretanto
alguien cierra el libro y se lo guarda.


DIEGO VELASCO ANDRADE
QUITO 1958


AMOR FINO Y CANTO HUNO
A DON ELOY Y SUS MONTUNOS

I

El poema nos sitúa en un épico
campo de batalla:
Gatazo fines de siglo cercanías de Riobamba
las huestes ostrogodas parece
son vencidas por el equipo visigódico
que ni bobo
trae en el banco suplente
a vándalos y alanos.
Del libertinaje ostrogódico está harto

/Teodorico
emperador de Roma educado en Bizancio
por los hermanitos cristianos.
Pero mirad ahí viene Atila
el “azote de dios” y sus “bárbaros”
llegan desbrozando el monte
para desnivelar la lid de un machetazo.

II

De modo que éste es Atila
vencedor de mis ejércitos
exclama en Carondelet Teodorico
al mirar la fotografía:
patucho reregordete y pasadito de años…
Pero dicen que muy valiente
agrega su general de la Cuchilla
lleva más de treinta luchando por la causa
de los hunos
y de los ostrogodos.






EL POETA DEBE MORIR

El poeta ama su poesía
porque ella es manzana personal
que no podemos alcanzar con las manos
pues ella sale de sus altos hornos intacta
como mariposa desnuda o sirena con
/gotas de rocío
mas su poesía es una ciencia helada y
/mortal como los átomos
un hermoso naipe de palabras huecas
una flor húmeda encarcelada en sus
/pulmones
como una alita mezquina.
El poeta llega y se sitúa por encima de

/nuestras narices
a fotografiar nuestra rutina, nuestros
/métodos poco líricos
nuestras continuas infecciones callejeras
y si no cabemos en el carruaje de sus
/transgresiones
en donde solo pueden encaramarse unos
/cuantos
flota sobre el suelo, con sus aires de medusa
repeliendo el olor que brota de nuestros
/sobacos...
¿Quién es el poeta?
un payaso devorado por el romanticismo
por su soledad de bailarina geisha
danzando intocable como la libélula
que teme achicharrarse en una lámpara
el duende azul que emergió de una
/placenta tenue
para deslumbrar con sus maromas a la corte
el sobreviviente de una familia de alta
/estética

que danza como salamandra en los jardines
recogiendo las monedas lanzadas por el
/príncipe
y su fina sensibilidad se remece
cuando roza nuestras torpes plumas de
/avestruz
nuestras ordinarias hilachas de carroña
porque él es el visionario de la especie
el fiel cabrón de las musas de palacio.
Mas, ¿de qué nos sirven sus poemas
sino vienen a navegar como flores en
/contracorriente
si no son capaces de alimentar con su
/savia a los náufragos
si constituyen galerías perfectas
en donde no ingresamos los piojos los
/sapos y las moscas?
El poeta debe morir
de sus cenizas revoloteará la poesía
como el ave fénix de una belleza
/“nueva y convulsiva ".

El poeta debe morir
y la poesía vendrá a engrosar
la tierra de nuestras uñas
vendrá a revolverse en la ollas de los
/cangrejos
calcinados por la barbarie.
El poeta debe morir
y la poesía salpicará roja de aquellos perros
que murieron apaleados por sus amos
y se alzará roja del excremento de los
/mendigos
y escapará como un globo
por entre los barrotes de las cárceles.
El poeta debe morir
y la poesía germinará en el cuchillo
con el que la gula pedaceo a los cerdos
y devorará como un ácido el pecho de
/los tristes.
El poeta debe morir

y la poesía escupirá cariños
desde las grietas de los torturados
y coloreará el agua de las tuberías
con manchas de un veneno purificante.
El poeta debe morir
y la poesía empezará a ser escrita por lo
/sapos...
Este es el principio de su poder verduzco
descolgando su música ante las orejas
de una ciudad alucinada:
croa croa croa croa croa croa roa croa
croa croa croa croa croa croa croa croa

PABLO YÉPEZ MALDONADO,
IBARRA 1958

SARAJEVO

Es la cabeza de un fósforo
frotada contra la lengua áspera del mapa
es el sitio donde confabuló la ficción
para terminar el siglo bajo el signo de la
/locura
es la puerta de escape del enlatado
/marca XX.
El mundo abre sus fauces para deglutir
/principios
animar versiones
construir tratados
admirar teorías

elaborar reportajes
con los huesos de su gente bajo un sol
/asesino
bajo la luz de luciérnagas dementes
que arrasan iglesias supermercados
la risa de los niños
ni la celda de los orates permanece intacta
el rito de la guerra reclama su cuota de
/cadáveres.
Sarajevo es una canción estridente
en medio del escaparate de la razón
/académica
es la bandera de la limpieza racial
que juega ajedrez con la brutalidad propia
del hombre acorralado
-el asfalto se derrite en los paladares de
/los niños-
se desangra por la heridas causadas en
/sus edificios
en sus parques infantiles
en sus prostíbulos y museos

y juega a la gallina ciega
en la era del metal
es la ruina de la imagen de los ordenadores
de la poesía escrita en las paredes
de la publicidad y su mundo feliz
es la soledad degollada en un estallido
y su onda expansiva flota en los estómagos
/satisfechos
de los televidentes
la muerte es la cotidiana razón de la vida
se recrea en los dardos atormentados de
/la insignificancia
es una luz cobriza
que salpica los muros de esta aldea inmensa
en que se ha convertido el mundo
y vende periódicos
y justifica sueldos
y hace exclamar el ¡ay¡ en las asambleas.
En mi pequeño pueblo
las prostitutas destinan una noche
a Sarajevo

los curas elevan oraciones con vino
y la mirada gacha de los feligreses
los niños juegan a la guerra bajo su bandera
y los poetas rasgan sus cuartillas
e incendian el viento con su nombre
pero Sarajevo
es una gaviota herida
por los tiburones del comercio
los mercaderes del fuego
se frotan los dólares en el pecho
y se reparten su aroma con un puñal
y destinan pólvora para alentar la paz
mientras se desangra el ala
mientras el as de oros se despeina en el
/umbral de las bocas.
La cetrería se ha convertido en el arte de
/fin de siglo
la carne se exhibe en los vitrales de los
/diarios
y la angustia camina sobre las calles de
/la estulticia

la raíz femenina de su nombre
es la cuota mensual de sangre
de la vida.
Sarajevo.


FERNANDO BALSECA FRANCO
GUAYAQUIL, 1959

ROMPECABEZAS 9

“La compensación no te daré mientras
/en existencia haya placeres”.
Cindred ofrenda a los dioses
su diario paseo por la playa
cuando los peces representan signos del amor.
“Cuánta lujuria e ese mundo atormentado”.
Dama mía: no hagas caso de los dioses
hagamos lo que te dije.
Mas ella eleva rezos al reino de los cielos
se tumba entre las piedras de la arena
y los castores los coyotes
la acompañan en el juego del perdón de
/los pecados.

“Acostémonos ¿por qué aquello vulgar
/mortal?
Proposición negada
cuando una mujer la moral ofenda
deberás exigirle que se vista”.
Poco espacio ofrece el paraíso
para que el cuerpo de Cindred se derrame.
Ella atiende el llamado de los dioses:
no merecen la importancia que te ocupa.
Pero Cindred grita Así Son Todos Los
/Hombres
se echa a llorar dice Quítame La Mano.
Y los castores los coyotes
se van en retirada lentos y con hambre
de hace ya infinitos días de ser novios de
/las hembras.
El mar
ha sido exterminado.
La cama destruida.

XIX.

a Glenda

En octubre del 82 los aviones no pudieron
/despegar por el aire raro y festivo del
/ambiente
bandadas de pájaros se alojan en las
/turbinas apenas calentadas
los animales fueron equipo de apoyo de la
/situación que cernían las ciudades
un perro mordió a su propio policía
un caballo orinó a su propio capitán
los cielos se asombraron de la acción que
/conspiraba cada alacena ya desguarnecida
en el campo crecían los granos de maíz y
/también la fraternidad de las comunas

un locro de papas se pudrió para evitar
/que el piquete saliera a reprimir por
/enfermarse del estómago
el jugo de mora se fermentó para que a los
/del regimiento les dolieran los riñones
la arquitectura que adquirieron los poblados
/estaba al margen del /manual y del catálogo
diseño modificado por una barricada
clavos que alteran el curso de las calles
las llantas ardían rosquitas agonizando por
/el rapto del panificador
entonces hubo quienes dijeron la
/democracia tambalea sólo por culpa de /la
crisis financiera
la economía no es cuestión del capital que
/se ha reproducido sino del poder que se
/esconde y se prepara
el presidente no pudo soñar porque veía
/cambiar el sitio del palacio
elevarse tan alto su palabra que no la
/escuchaban ni las copas de los eucaliptos
su ideología se tambaleó como un

/electricista que coloca la lámpara con la
/escalera que está desnivelada
la mañana se alargó por la fuerza
/adquirida con el sudor del tiempo del
/obrero
los que miraron desde las ventanas de sus
/casas nunca supieron cómo en un minuto /se
acumularon varios años
estero alcanzando altivez de la marea
ríos claros en unidad con otra roca
los árboles quisieron mucho mas el humus
/que crepitaba en medio de las voces
los lacrimales lubricaron nuestros ojos para
/reconocer mejor al enemigo
yo vi a los enamorados besarse después de
/la quemazón de la carreta
yo celebré la pasión otra vez en marzo del 83
cuando los barcos fueron atrapados por la
/fuerza del aguaje
las carreteras ardían como vapor saliendo
/de la olla de presión de la protesta
la razón crecía en cada enfrentamiento de

/bala contra piedra recogida
las siete maravillas del mundo están
/buenas para un rato del peor aburrimiento
comprendí la anatomía humana al ver
/como los hombros sostenían
/verdaderamente la cabeza
el movimiento para la devolución de la
/bomba no detonada era la perfección del
/griego que lanzó por primera vez la /jabalina
cada cartel que se agitaba era un sol dando
/vida a los corpúsculos del polvo
el carpintero dejó la fabricación del
/escritorio para hacer maderos en forma /de
garrotes
viento llegando desde adentro de la acera
la tierra daba su luz propia
la floración de la naturaleza fue veloz
/porque las calles camuflaron al agitador /que
lanzó entusiasmado la consigna
quién disuelve la camaradería cuando ésta
/se construye desde abajo
cuando el tiempo está así interrumpido no

/se puede apurar el almuerzo a cambio de /un
plato de lentejas
el convoy llegaba a la estación saqueado
/en el trayecto por la negociación del
/reformista
cáscaras y cenizas cubrían en el piso las
/volantes y otras eran elevadas por el /viento
el texto del mundo no se agota en su
/discurso sino en la agitación que en cada
/molécula la obliga a transformarse
yo regresé a casa caminando pasos que se
/abrían en kilómetros de luz
qué hubo me dijeron ya viste cómo las
/huelgas fracasaron
yo pensé que en ausencia de la lluvia
/siempre existe condensación de agua en el
/planeta.

FERNANDO ITURBURU
GUAYAQUIL 1960

iturburu ha jurado no escribir poemas de
/largo aliento
ni indagar en el olvido
tan sólo convertirse en asesino de sí mismo
como un ajuste de cuentas a los viejos
/enemigos
pero tratando de actuar con apego al arte
(aunque no tenga ni puta idea de lo que
/es arte)
aquí llama a las cosas por su nombre:
al pan pan a la biela biela y al cacho cacho

* * *
sin ser escritor
iturburu se ha proclamado como tal
¿qué provecho habrá obtenido de esto?

* * *
¡oh! ¡vedettes de los ministerios y sus
/instituciones culturales!
ustedes están más cerca del presidente
/de la república
y sus secuaces
que de la buena poesía
mienten como el jefe supremo le miente
/a sus conciudadanos
y la vanidad de ustedes es tanta
como la demagogia de aquél

* * *
iturburu: cuídate de iturburu
dijo que abandonaba la poesía por
/exceso de poetas
y acaba de tocar las puertas de un editor
y enviar su último libro a un concurso local

* * *
en la revista VISTAZO no aparecen putas ni
/malas palabras
sólo muchachas semidesnudas posando
/para la foto de la portada
(a eso denominan con orgullo modelaje)
que pegadas a la pared provocan violentas
/erecciones
y publican fragmentos de discursos de
políticos
y sucesos en aquello que llaman congreso
/nacional
(aunque el pueblo lo llama de otra manera)
pero en el vespertino EXTRA
aparecen cortadas de un solo tajo por un
/cuchillo
como si estuvieran realizando un antiguo
/sacrificio a las tinieblas
y también aparecen maricones asaltados
/por policías
(un tanto semidesnudos, como las
/muchachas de las revistas)

* * *
en otra de tus clásicas burradas
(que los burros me perdonen por usar esta
/palabra)

escribiste en versos un gran insulto
a un ilustre desconocido
ahora todos hablan de lo mal poeta que eres
y aquel ladrón de libros
goza de la fama inmerecida

* * *
bebiste con borrachos y ladrones
cruzaste por las drogas y le pegaste a una
/mujer
hasta una peleita callejera tuviste
(con botella despicada y todo)
¿crees que eso aumentará la calidad de tus
/poemas?

* * *
cuando les dije que estaba estudiando
la poesía de granda, nieto, preciado y
/vulgarín
victoriosos, se tiraron al suelo de la risa
¡qué pendejo eres iturburu, esos son poetas
/de segunda!
hoy regreso al fuego
desde ahora todo lo discuto, les dije
-tenían el rostro iluminado de júbilo
estaban pendientes de mi próximo movimiento-
y continué:

esta vez me alineo con los delincuentes y
/las putas
voy en pos del tiempo diario
y ahí se quedaron, parados, cuchicheando
el grupito de siempre

* * *
contaste que habían traducido tus poemas
inmediatamente recordé la voz mi madre
sospechosa siempre de esos
reconocimientos:
a ver si es verdad tanta belleza
y era lo que pensaba:
tu traductor es el verdadero poeta

* * *
iturburu dice que sólo las mujeres
inteligentes gustan de él
te creo, le respondo, porque yo también
/soy mentiroso

* * *
tus poemas son del período más pobre de
/la poesía nacional
tus versos no los leen ni tus propios amigos
(aunque los celebran cuando pagas la
cuenta)
¿cómo es posible que te abrace la fama
/inmerecida?

* * *
mónica: ¿recuerdas los días de oregon
cuando sentados veíamos caminar a las
muchachas
junto con la primavera?
han pasado tú y el tiempo
pero aún estoy contigo viendo a las
/muchachas en flor

***

en una librería encontré un libro con tu
/nombre
luego entró un muchacho
lo tomó, abrió sus páginas y lo cerró
sonrió y a media voz dijo:
sabía que este libro valía verga
y acto seguido se perdió entre la gente
LEOPOLDO TOBAR SALAZAR
SAN GABRIEL 1956

BAJA LA TIENDA ZULÚ

Cortarme puedo la oreja para tus
/hambrientos
gatitos, así de cruel y bondadoso soy,
igual que pirata malayo, para que tú,
princesa de las esmeraldas que se ocultan
me permitas entrar a tu húmedo africano
/trópico
a celebrar el ritual de los exterminios
/luminosos
Sin cámaras delatoras, lejos de la urbana
/tribu,
ocultaré mi ciencia en la curvatura de tu

/vientre.
Lleno da vacío como estoy, lleno de verdad, tú,
mi esbelta mitad egipcia, nacerás en mi vacío.
Ensayaré mi magia zulú en tu nocturno
/firmamento
y los elementos de la tierra me lamerán
/como gatitos.
Igual que buscador de perlas en asiáticas
/aguas
bucearé desnudo en tu suave cabellera
/negra.
Eres río de tentaciones para cualquier
/Heráclito
aquí te toco sin tocarte marimba de seda y
/sangre.
Nunca vi a tus gatitos, pero creo en ellos
de la misma manera que creo en los
/ángeles.


BARAJAS Y FIERROS

Furentes pasos asoman en el tarot
una fuerza extraña me arrastra
hasta la casa de Sabina. La noche
fosforece entre los rieles
y las ruedas del tren. Con su media
luna de estaño en el ombligo
una mulata felina deambula
por el malecón. Sufren letales
los homicidas y entumecidos
se aproximan a la tibieza de la sangre
y luzbelizan su arte en despoblado
Sabina se ha ido en un caballo
blanco con alas. Su ausencia

es un payaso triste gimiendo
en media calle. Mi dolor
es quejumbre de latas y fierros
que cruzan la ciudad de sur a norte
¡Dios mío, qué pocas horas
tiene el día y tanto que vivir!


REGISTRO DE AUTORES


ALFONSO CHAVEZ JARA
Villa La Unión, provincia de Chimborazo,
1956-Riobamba 1991. A fines de los 70,
Integró el Taller Joaquín Gallegos Lara, junto
a Rafael Larrea y Alfonso Murriagui,
hermanos de poesía y de convicciones.
K-Oz Editorial publicó la antología poética
Tanta vida y jamás, como homenaje a su
obra, injustamente anónima y casi
desconocida, en el año 2002.

ALFREDO PÉREZ BERMÚDEZ
Poeta, gestor cultural, comunicador social.
“Amigo personal de Artadud o Maldoror“
Integró los grupos literarios Lapequeñalulupa
y Eskéletra (editorial). Ha publicado las obras
de poesía: Iniciales (1982); Para encantar esta
muerte (1992); Perro ebrio (1998).

EDUARDO MORAN NUÑEZ
Guayaquil, 1957. En 1980 la Casa de la
Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas
publicó su primer libro de poemas con el
título de Muchacho Majadero que recoge la
producción poética de su etapa de
adolescente En 1985 la Universidad
Autónoma de Zacatecas, Méjico, publicó su
segundo poemario No pudimos mirarla de
manera distintas. En 1998 La Casa de la
Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas
publicó Los lugares maliciosos.

ROY SIGUENZA

Portovelo, El Oro, 1958. Poeta y periodista.
Estudió literatura en la Universidad Católica
de Quito. Ha publicado en poesía: Cabeza
quemada Machala, 1985; Tabla de mareas,
Cuenca, 1998; Ocúpate de la noche Cuenca,
2001 y la Hierba del cielo, Quito. 2002.

FRANCISCO TORRES DÁVILA

Quito, 1958. En los ochenta formó parte del
Taller de Literatura de la Casa de la Cultura
Ecuatoriana que dirigió el novelista Miguel
Donoso Pareja; fundador del colectivo
Lapequeñalulupa, de Quito; miembro del
consejo editorial de la revista de creación
literaria Eskeletra. Publicó: Agujero y víspera
(Quito, 1981); El alka-seltzer se volvió
esotérico (Quito, 1987).

DIEGO VELASCO ANDRADE

Quito 1958. En los 80 integró el Taller de
Literatura dirigido por Miguel Donoso Pareja.
Miembro fundador del Taller Matapiojo. Ha
publicado en poesía: Poemas antes de la
Guerra., Panamá 1980; La poesía no es un
libro de poemas, 1988, Derrocamiento del
lector, 1989; Safari a Ombligo Equinoccial,
1991, Gato en el sol 1995; Hundimiento de
Mu y relación de otros hechos misteriosos
ocurridos en el Reino de los Colibríes, 1997,
y las compilaciones temáticas de poesía
Alquimias, 2004 y Cordeles 2005. En
narrativa ha publicado, En el Jardín de Freud,
1995 ¿El poeta ha muerto? 2002 (personaje
con textos) y Tierna Ficción 2006.

FERNANDO BALSECA FRANC

Guayaquil, 1959. Poeta, ensayista y
catedrático universitario. En los setentas
participó del colectivo Sicoseo de Guayaquil;
en la década posterior integró el Taller de
Literatura del Banco Central del Ecuador en
Guayaquil, que coordinó el escritor Miguel
Donoso Pareja. Ha publicado en Poesía: Cuchillería
del fanfarrón (Guayaquil, 1981); Sol, abajo y
frío (1985); De nuevo sol, abajo y frío (Quito,
1992). Cuento: Color de hormiga (Guayaquil,
1976). En 1991 publicó la antología de
poesía ecuatoriana La palabra perdurable.

FERNANDO ITURBURU RIBADENEIRA

Guayaquil 1960. En los 80 integró el Taller de
Miguel Donoso Pareja. Ha estudiado
literatura en Ecuador, Francia y Estados
Unidos. Desde 1998 trabaja como profesor
asistente en la Universidad del Estado de
Nueva York, en Plattsburgh. Ha publicado los
libros de poesía; Maitines y laúdes, 1985.
Vástagos,1990. El camino tomado, 1997 y
Contra sí mismo, 2004.En narrativa: El cholo
Cepeda, investigador privado, 2001 y Si es
que te queda cariño, 2004. También ha
escrito ensayo. Próximamente publicará un
libro de entrevistas con autores ecuatorianos
y latinoamericanos y una traducción del
inglés, de poetas negras norteamericanas.


Consejo asesor:
Marcelo Chiriboga
Alfonso Murriagui Valverde
Fernando Nieto Cadena
Selección de textos: Fernando Andrade
Levantamiento de textos: Sofía Vega Ruiz
Corrección de textos: Ricardo Maldonado
Diseño y concepción: K-Oz Editorial 2006
10 poetas de los 80




* Dificil hacer una breve selección de una época, pero me he atrevido. Que ésta sea una invitación a descubrir a los autores















Samstag, 25. August 2007

10/80 VENENO PARA LOS POETAS

I

Por Fernando Nieto Cadena
a Miguel Donoso Pareja, ya se leerá por qué.


Portada del libro editado por K-oz editores

Desde mi primera lectura del Bestiario de Julio Cortázar, comprendí que todo escritor debe cultivar, mantener y atesorar su propio bestiario personal (valga el pleonasmo). El título de la antología (10/80) me parece sugerente y me conduce a los eriales de la nostalgia. Recuerdo que en el único número de Puño y Letra que logró publicar Carlos Calderón Chico (entonces el chico Calderón), en la entrevista que me hizo al preguntarme si era parricida Sicoseo le contesté que no, que pretendíamos ser raticidas para liberar de las ratas que carcomían a la literatura ecuatoriana (palabras más o menos literales porque la memoria siempre mejora los recuerdos).

Tal vez por eso me entusiasma escribir sobre esta antología que bien pudo ser de once poetas por aquello de establecer la alineación futbolera ideal de la poesía ecuatoriana surgida en los ochenta aunque se hubiera perdido el juego iconoclasta que se agazapa como 10/80. Creo que está bien así. Son diez. Por supuesto no creo que son los únicos diez que podrían enlistarse pero responden los diez antologados a lo que sus antologadores prefiguraron para mostrar lo que nuestra poesía fue capaz en esos años y en los actuales. La antología me permite, además, reconocerme como uno más entre ellos aunque aparentemente estoy en otro casillero.

Lo del reconocerme aquí debe ser porque los acuartelamientos generacionales siempre me han parecido sospechoso, mecanicistas por lo miméticos que solemos (sabemos, supongo se sigue diciendo por allá) ser a la hora de embestir y vestirnos con las modas al calce de la crítica moderna. A la mayoría de los antologados los he leído aunque sea parcialmente antes de esta mañana frente al río Grijalva en Tabasco. A unos pocos los conozco personalmente. Y a unos cuantos los estoy conociendo en sus textos. Sin embargo tengo la impresión que a todos ya los conozco. Sucede que algunos - los de entonces- seguimos siendo casi los mismos.

Por eso al leerlos estoy aprendiendo un poco más de un país o una ciudad que alguna vez fueron nuestros y míos y ya no existen. Pero no se trata de refocilarme en la saudade en pro de aquel tiempo pasado que para mí, como todo tiempo pasado, siempre fue peor. Al fin y al cabo el mejor tiempo que tenemos es el presente por el simple hecho de saber que estamos vivos.

Perogrulladas aparte, la lectura de 10/80 me reconforta porque despeja unos cuantos prejuicios que - al calor epistolar de unos amigos- me estaban creciendo la idea de que la poesía ecuatoriana a partir de los noventa cruzaba los arenales de la inanidad con el regocijo de uno que otro avestruz que se niega a mirar lo que en realidad estaba/está pasando. Por fortuna Fernando Itúrburu y la editorial K-OZ me volvieron a otra grata realidad. Fernando es doblemente responsable porque me puso en contacto con la gente de Buseta de papel y con la gente k-óztica. Como era de esperarse la mayoría es de Quito y Guayaquil. Pero también aparecen de otras ciudades lo que me permite comprobar que los años no pasan en vano.

Fotografía: César Vinueza

Miguel Donoso P. en el Café Libro, Quito julio del 2006

Lo importante es que se trata de diez poetas que con sus muy personales voces líricas ofrecen en calidoscopio un panorama satisfactorio de la producción poética ecuatoriana surgida en los ochenta. Mantienen su vitalidad creativa con la misma intensidad (más diestros en el manejo del lenguaje y equipados con herramientas teóricas más sólidas por supuesto) con que llegaron a este oficio de apesadumbrados contrastes y paradojas, rumbeando desde y entre la confusión ideológica-estética hasta la lucidez sin falsas modestias ni almidonadas vanidades. Estos diez poetas son una feliz imagen de ese espejo trizado que debe ser -pienso, sueño- la poética de una región, un país o un continente.


La multiplicidad estilística va de la mano con las propuestas coincidentes desde sus muy particulares miradas que escrutan y excavan las múltiples realidades de una cotidianidad no siempre resignada a ser chivo expiatorio de las indagaciones y experimentaciones del discurso poético, en apariencia cada vez más imbricado como bricolaje lingüístico. Por aquí puede desmadejarse la piolita que permite llevar el trompo en la uña para ejercer una diestra habilidad para sumirse en la magma del lenguaje y no fracasar en el intento.


Esto significa que nuestra poesía, la ecuatoriana, ha dado un paso más hacia quién sabe dónde, eso no importa, porque mantiene un rejuvenecimiento y una revitalización que construye puentes comunicativos entre las pasadas poéticas y las que se avecinan. Dogma del docto doctor Perogrullo, sin la poesía de los ochenta (que extiende lo generacional hacia los noventa, mediados de los noventa por lo menos) no podrían haberse dado propuestas tan significativas como la del grupo Buseta de papel, por ejemplo ni se explicarían los vasos comunicantes de algunos grupos actuales con Sicoseo, La bufanda del sol y los Tzántzicos, grupos por otra parte sobredimensionados con fervor legendario en trance de mitificación narcisista.


Todo esto para saludar a los diez de los ochenta que se muestran como ellos quisieron, con textos donde se ven y se reflejan y quieren ser vistos. La gama de propuestas es intensa y diversa. Cada uno jala para su propia costilla. Los unifica acaso el desparpajo para decir las cosas como las perciben, sienten y exteriorizan. Si bien se unifican en la intención de socavar los cimientos de un lenguaje siempre pacato y recatado en nuestras muy occidentalmente cristianas fontanas, cada quien se mueve por su propia sombrita descomponiendo y al mismo reconstruyendo un mundo particular que sirve como retrato hablado de quienes se lanzaron contra viento y marea a descubrir su cosmos poético por la única vía posible, la entrega absoluta a la exploración y experimentación del lenguaje a partir del descreimiento del oficio poético como ejercicio de videntes traslucidos y trasnochados y, deudas son deudas, del descrédito de la realidad que avizorara don Pablo Palacio.


Pienso no fallar si apunto que los diez han pasado por la experiencia del taller, la mayoría -además- por un taller coordinado por Miguel Donoso Pareja, lo que de por sí ya es una cierta garantía de que lo bien aprendido ya no se olvida nunca. Esto para señalar que esta muestra sirve para desvalorizar la conseja de ancianos precoces que niegan las virtudes -con todos y sus a veces graves defectos- de los talleres a los que lo menos que les acusan es de ser fábricas de escritores y en el peor de los casos de laboratorio de clonación de escritores a imagen y semejanza del coordinador de turno.


Cada quien se quita las muelas antes de que les duela según sus propias limitaciones y egoísmos. No sé si sea a la vez de exagerado aventurado decir que esta antología es testimonio, homenaje y reconocimiento de la bondad de los talleres literarios. Por supuesto no es la única manera para llegar a ser escritor pero es un buen espacio para ganar tiempo y superar con el apoyo de otros lo que llevaría el doble o triple de tiempo en el crecimiento como escritores. Aquí, en estos diez poetas que no se presentan como dos puños, se confirma que lo mejor que le pudo pasar a la poesía ecuatoriana en los últimos veinticinco años fue contar con la presencia de Miguel Donoso Pareja al frentes de varios talleres, reproduciendo lo que ya hizo en México.

Por el momento, es cuanto puedo decir. Las fichas que acompañan los textos de los 10/80 resumen mejor lo que yo podría decir -circunstancialmente- y lo que podría opinar de cada uno de ellos. Lo que sí puedo adelantar es la alegría y satisfacción de haber leído esta antología que me permite restaurar mi confianza que aunque no lo haya dicho nunca el viejo Quijote, si los perros ladran es porque la joven/nueva poesía ecuatoriana tiene aún mucho que ofrecernos y sorprendernos. Como siempre, el camarada futuro -perdón por la nostalgia- tendrá la última palabra.


Villahermosa, Tabasco, México, Diciembre 2006.



Donnerstag, 23. August 2007

EL GABO, EN EL MOMENTO DRAMÁTICO DE LA DESPEDIDA

Por Luz Samanes Paz,
Presidenta de la Asociación Latinoamericana de Poetas (ASOLAPO)

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, conocido por sus amigos con el cariñoso apelativo de "EL GABO", ha escrito una hermosa como poética carta, donde expresa sus sentimientos a todos sus amigos. Lo ha hecho porque se da cuenta, que está en el ocaso de su vida i quiere hasta los últimos momentos, dejar un testimonio de su gran capacidad intelectual i del cariño que siempre ha sentido por el insondable misterio de VIVIR.
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, autor de más de medio centenar de libros, entre los que podemos encontrar su obra maestra "Cien Años de Soledad", "Historia de una Muerte Anunciada", ""El Amor, en los Tiempos del Cólera", "El Otoño del Patriarca","El Coronel, no tiene quien le Escriba", "Doce Cuentos Peregrinos", "Los Funerales de Mamagrande", etc. Sufre de cáncer a la faringe, lo que unido a su avanzado estado de edad, le hace pensar en otro misterio, igualmente impresionante, también insondable como la MUERTE. Sabe que en breve dejará la vida terrena, para convertirse en una mágica leyenda cultural e intelectual, que vivirá eternamente en todos los que queremos a la LITERATURA i al PERIODISMO, puesto que él, como Director de "El Tiempo" de Bogotá, consiguió muchos lauros, tal como el envidiado Galardón Continental del "Morgenthaler", que hasta hace unos años concedía la Sociedad Interamericana de Prensa, a un periodista americano al año.


La última Cita Internacional de Poetas, Escritores i Artistas, denominada "Los Apus Hablan en Machupicchu", organizado por la Asociación Latinoamericana de Poetas (ASOLAPO), con todo éxito en Cusco-Machupicchu, en el mes de abril del presente año, fue justamente en homenaje a "GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, JORGE CASTELPOGGI i LUZ SAMANEZ PAZ".

Quizás, me permitan llenarme por unos momentos de poesía i ternura, para trasmitirles algunas de las palabras que nos ofrece en su carta ya mencionada, GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, Premio Novel 1972, uno de los más ilustres hombres de letras de Colombia i del Mundo.


Nos dice:"Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más...Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos 60 minutos de luz. Si Dios, me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto no solamente mi cuerpo, sino mi alma. A los hombres les probaría cuan equivocados están, al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo, aprendiera a volar...A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Son tantas cosas que he podido aprender de ustedes, pero de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, me estaré muriendo...Siempre di lo que sientes, i haz lo que piensas..."

Como poetisa, escritora i periodista, quiero rendirle un homenaje a nombre de la Asociación Latinoamericana de Poetas (ASOLAPO), de la Asociación Nacional de Escritores i Artistas ANEA de Cusco-Apurímac i del Colegio de Periodistas del Perú.



Samstag, 4. August 2007

HOMENAJE A EZRA POUND

Ezra Pound, the Poet

El artista -ya lo dijo Rolf Wild- no puede quedarse inmóvil frente a los sucesos, tampoco debe tener una reacción tardía, porque ello implica quedarse fuera del autobús de la historia. Y si no puede subir a él, debe ir a pie, o cruzar nadando el río, pero debe avanzar a algún sitio. Debe con sus obras, más que con palabras, saber del lado de quién está, si es blanco o es negro, si está arriba o abajo, o tal vez en el medio, porque es fácil, de acuerdo a las circunstancias, deslizarse con libertad a cualquiera de los dos extremos.
¡Y cómo fastidian a la vista los colores tenues, indefinidos, opacos, que se confunden con facilidad!

El silencio puede ser la falta más grave cometida por nosotros. El intelectual debe ser un provocador. No puede callar. Las grandes obras de creación, las que permanecen en el tiempo, son aquellas que entregaron, no solo niveles de calidad, sino también que alcanzaron niveles de renovación y aporte en la transformación del arte; con métodos y caminos distintos, pero con una sola visión: la belleza y la solidaridad como el espíritu supremo que rige a la humanidad.

El arte no transforma el mundo, como Napoleón lo hizo con las armas, o los norteamericanos, cuya presencia en Irak sólo causa destrucción y miseria. Mas quién no ha enmudecido ante la genialidad y maestría de las esculturas griegas, ante el misterio de los cuadros de Miguel Ángel, ante el rompimiento de las líneas y los colores de Picaso. Quién no ha leído al Quijote y no soñó una noche con ser un caballero andante para luchar contra la injusticia y proteger a su dulcinea? ¿Quién no saludó alguna vez con Aureliano Buendía en Macondo y vio cómo Milagros subió al cielo en medio de una nube?

Ezra Pound, John Fodox, James Joyce, en Padua
Qué quedará de nosotros más allá del tiempo sino es aquello propio de los hombres: el olvido. Sólo el arte nos reinvindica del silencio al que estamos condenados. Sólo la creación nos ayuda a engrandecer el espíritu, a sensibilizarse, a ser más humanos, más justos, más solidarios.

Las obras carecen de un yo individual. Crear es rescatar esa voz, esas imágenes subterránea del mundo. Es como sumergirse en las grandes tuberías bajo tierra que atraviesan París, caminar a través de ellas, sentir sus olores nauseabundos, ver todos los desechos de la ciudad flotando en las aguas servidas y salir de nuevo para contar aquello. Cómo el autor trascribe aquel mundo en sus obras, lo que vio, lo que sintió al estar dentro del infierno, es lo que hará diferente a cada obra.

Samstag, 28. Juli 2007

LA MUERTE Y EL POETA

Del libro Amores Estériles, (2004) de Rafael M. Arteaga
Con fotografías de Daniela Edburg



La muerte más ácida

Imágenes aparentemente idílicas que esconden una sorpresa mortal.
De vuelta al hogar, el sábado por la madrugada, descubrí un automóvil fuera de la carretera, con sus pasajeros adentro cubiertos de sangre, y junto a ellos de pie, ceremoniosa, igual que un policía al extender la boleta a un infractor, estaba la muerte, borrando los nombres del libro que siempre lleva en sus viajes. Nadie más estaba con nosotros, así que decidí hablar.
– No te ensañes con ellos – protesté, sin acercarme del todo y tratando de medir el tono de mi voz – que nosotros estamos de paso, mientras tú permaneces aquí –. Y ella se puso a gemir como un niño sorprendido en falta, me dijo que lo sentía mucho, pero nada tuve que ver con el accidente. Yo iba de paso al hospital de un pueblo cercano, a un parto donde la madre o su hijo debían acompañarme y jamás me habría detenido en este lugar sino fuera porque un automóvil a exceso de velocidad, en medio de la neblina, atrajo mi atención; yo avancé a prisa para ver quienes iban adentro y comprobé que los tres ocupantes estaban ebrios. Yo ignoraba algo de esta cita, (lo del nacimiento estuvo marcado mucho antes, mas al encontrarnos aquí, decidí averiguar si alguno de ellos debía acompañarme esa noche. Por un momento pensé ¡te juro por mis huesos! ignorar la situación e ir con tiempo al hospital, pero al hojear el cuaderno, oí el chirrido de los neumáticos sobre el pavimento y yo supe de inmediato lo que vendría: el conductor perdió el dominio del volante y el vehículo zigzagueante salió de la carretera. Cuando encontré los nombres de los muchachos en la lista, el automóvil se había precipitado contra el árbol; yo me acerqué, sin embargo, no para llevarme a alguien, sino para averiguar qué sucedió con ellos y fue solo para comprobar ¡que los tres se me habían adelantado! En éste caso yo no hice más que borrar sus nombres del libro.

La muerte más ácida

Galletas de chocolate rellenas de crema. Mortales.
Concluyó solemne, mirándome de los pies a la cabeza frente a las luces de mi auto. Yo cerré de inmediato la chaqueta y recogí los brazos en mi cuerpo; decidí alejarme pronto de ella, mas al dar el primer paso, escuché un gemido o algo similar que salía desde el interior del coche, y hasta me pareció – observando fijamente allí – que uno de los cuerpos se movía. Me acerqué a prisa dispuesto a ayudar, tomé la mano (tibia aún) del que estaba más cerca y medí el pulso.
– Es tarde – Me advirtió ella, escondiendo su voz bajo la manta negra que le cubría. – Fue una bocanada de aire comprimido, nada más –. En efecto, uno de los cuerpos que, (ninguno tenía el cinturón de seguridad) tras el golpe debió haberse estampado contra el panel de mando, volvía lentamente atrás y, ya sin control, se deslizaba hacia un costado del asiento. Yo intenté abrir la puerta al instante, pero al tomar la manija, mi mano rozó con un pedazo de vidrio, brotando de ella en seguida una línea rojiza que poco a poco fue haciéndose más grande, hasta caer en el suelo.



La muerte más ácida

Si una muere porque su secador atrapa sus cabellos fatalmente, ¿se está suicidando o es víctima inconsciente de un trágico y romántico accidente contemporáneo?.

Mis piernas flaquearon. La muerte comenzó a aullar a mi alrededor, suplicando que extienda el brazo para lamer mi herida. Yo demostré serenidad, hice la venia del actor en el escenario para volver a mi auto, probé la máquina y, mientras acomodaba el visor de la puerta descubrí ¡que ella estaba junto a mí!
– Yo no tuve nada que ver con esto – insistió, – no me culpes ni te lleves una mala impresión de mí.
– ¿Puedo irme? – Interrumpí enfadado al verle tan cómoda en el asiento que usualmente va mi mujer.
– Soy tu compañera – trató de persuadirme, – y nunca te abandono –. Yo, en cambio, comencé a acelerar. Las sombras acogieron con interés el rugido del motor.
– Hey – me distrajo del volante, – ¿y cuándo quieres que pase por ti?
– Mi observación es seria – aclaré de inmediato, animado quizá por la certeza de que esa noche no sería la última para mí; frente a ella, sin embargo, debí fingir mi mayor melancolía. Acepté que mis padres estaban viejos, mi cabeza lucía calva, pero de ningún modo, le aclaré en seguida, yo iba a servirle de chofer la noche entera. Detuve el automóvil y la invité – muy amable – a bajarse de él.
– ¿Puedes llevarme siquiera hasta el hospital? – Imploró, resignada, al ver mi cambio de actitud. – Vamos en igual dirección, ¿verdad? Te aseguro – añadió casi sumisa – que en cuanto pasemos por allí, ¡yo misma bajaré de este cacharro! No puse objeción y tampoco tenía alternativa. Cambié de marcha y aceleré a fondo otra vez.
Avanzamos en silencio varios kilómetros, sin que ninguno de los dos dijera algo. Dejamos atrás, una a una, las luces de las lámparas al borde de la carretera. La neblina se volvió más densa cerca del amanecer. Fue un viaje interminable, hasta que ella rompió nuestro silencio; alzó su manta y me mostró el libro.
– Aquí constan – se dirigió a mí – los días de tu vida. Y lo golpeó con fuera varias en sus huesos. Yo le pedí, sin descuidar el volante, que me permita dar un vistazo en él, pues era mi derecho si mi nombre estaba allí.

La muerte más ácida

Una de las fotografías de la artista, que ironiza y bromea sobre algo tan trascendental y cercano como la muerte.

– ¿Qué te parece – habló de nuevo con entusiasmo, luego de una farra y en tus venas hay más licor que sangre, cruzas la calle...?
– Esas cosas – le advertí – me asustan demasiado.
– En navidad, la época más dulce del año, ingieres un cóctel de diablillos...
– Tampoco – le interrumpí de mal humor – porque ello me suena a plagio de telenovela mexicana.
Y se puso a meditar en posición de loto. – ¡Ya! chasqueó radiante los dedos –, tomas el ascensor y en el piso veintinueve ¡se rompen los cables!
Yo le dije que su propuesta no me convencía del todo, pues no me agradó la idea de acabar mis días como sardina dentro de una lata
– ¡Vaya que eres difícil! – Exclamó enfadada – Yo solo cumplo con mi deber.
– Y yo entiendo bien aquello – repliqué al instante – pero tampoco puedo aceptar cualquier cosa.
– ¡Alto, alto! – Interrumpió de pronto nuestra conversación – No me interesa hablar contigo, tú no estás en la lista de hoy. ¡Detén el auto, por favor, detén el auto, que nos pasamos el hospital! –. Yo sujeté firme el volante, pisé el freno, volví la mirada y, en efecto, el hospital quedaba muy atrás.
– Te dejo – Habló irritada al bajar del vehículo, – que me has hecho perder una cita y debo apresurarme para no fallar a otras. Nos volveremos a ver – me advirtió –, y sin darme las gracias, cerró la puerta de un puntapié.

Donnerstag, 19. Juli 2007