Mittwoch, 27. Oktober 2010

ENCUENTROS



De Rafael Marcelo Arteaga
Tomado del libro ENCUENTROS, Galia Editora-Mexico City, Primera Edición 2009

Me quito los zapatos y beso la tierra
para reconciliarme con mi sombra
bajo el sol de esta mañana.
No hace falta decir mi nombre,
mido mi lengua al hablar,
descifro tus frases en mi corazón
para acercarme a ti
y conseguir la armonía del viaje.

Aquello que destruí y amé,
que oculté bajo la lengua
y no pude aceptarlo
con el transcurso de los años,
me ha traído aquí.
Nada vislumbra más que el pasado.
Una máscara ceremonial,
temible ayer,
y hoy en los museos del mundo,
un dios bajo la lluvia, como un leproso,
rodando en jirones sus carnes;
páginas manoseadas durante siglos
en las bibliotecas de un pueblo estéril,
días de cólera y silencio
multiplicándose hoy
–igual que moscas en el estiércol.

Pero la boca de un muerto
no habla de esperanza.
¿Qué necesidad tienes -entonces-
de indagar por ellos
con el estómago vacío?
¿Por qué lamentarse de tu condición
ante esos rostros de madera,
si la lluvia de mañana
tampoco recordará tu nombre?
¿Fueron ellos dichosos al creer
que con el sueño
se acercaban a mejor mundo?
¿Este mundo? Y tú,
¿sabes quién eres a ciencia cierta
o sólo crees que lo sabes
cuando bajas las cortinas y hablas
contigo en las cuatro paredes
de la habitación
-que son el límite de tu existencia?

Gimes ante la duda,
mas ello no es otra cosa
que vanidad: el caos de tu palabra
irá siempre contigo.
Mira tu sombra en los ramales
del agua y deja caer
ahí tu voz: no hay repetición de días
para reconciliarse con el pasado,
ni siquiera "el volver a hacerlo bien",
pues el tiempo hace
posible la aparición de la vida
pero no tiene influencia
en el ritmo de ella; así, la rosa,
es el vestigio de su florecer,
el río, lleno de sucesos,
es nuevo cada instante,
y no es que estamos perdidos,
sino que en un giro del tiempo
hemos perdido algo.

Fiel a mi traición,
avanzo entre las ruinas.
Mi rostro no es más joven
que cualquier estrella
en el universo;
no busco la luz, no el fin,
sino el misterio de las cosas,
y esto lo puedo gritar aquí
porque ni nombre no tiene importancia.

Si el agua del río no se detiene
en mis pies, ¿por qué ha de inquietarme
lo que ignoro más allá de mi tiempo?
¿Por qué afligirse con el moribundo
que espera tras las puertas de madera
la luz de un nuevo día?
La tierra es una casa
que se abandona pronto,
morir es desnudarse ante el mar,
¿no lo has sentido alguna vez
en las escuálidas noches
de otoño al borde de las olas?
Esa hoguera se extingue
cuando los nombres de las cosas
son las cosas y no el oleaje
de la continua especulación.

El caminante lleva palabras,
sólo palabras
que en el transcurso del camino
ya no le dicen nada.
El caminante es feliz cuando ve a su hijo
en manos de la partera,
o cuando vuelve a casa y entre
el bullicio de los niños,
se sienta a la mesa
para compartir
el pan de tierras lejanas.

El caminante sabe que el tiempo
es fuego, no cenizas,
que la suprema realización de la muerte
tiene lugar en el olvido de sí misma,
y por tanto él –en medio de las ruinas-
busca y acepta lo que es,
porque su edad sintetiza
el anhelo de sus antepasados,
aunque a sus obras las cubra el polvo
y en ese lapso el universo
no haya cambiado tanto
-como nosotros.

Mittwoch, 6. Oktober 2010

UN PAIS DE OPERETA*

Domingo 03 de octubre del 2010 | Bonil  

No tiene licencia para matar, pero desde que el señor Correa asumió su mandato ya suma once muertes. Es difícil admitir que hayamos vuelto a aquellos tiempos de barbarie, donde un bravucón en medio de guardaespaldas y apoyado en las armas del ejército y policía, dejaba a su paso por el gobierno una estela de terror y sangre, con cicatrices marcadas en la piel de sus oponentes y en la memoria colectiva de varias generaciones. La impaciencia del actual gobernante y su falta de tino para manejar las situaciones políticas que él mismo provoca a diario, hace que la estabilidad de su gobierno sea cada vez más frágil. Él ha ofrecido compensaciones económicas a las familias de los muertos, -no desde su bolsillo, por supuesto- sino desde las arcas públicas. Pero ¿a quién se le ocurre pensar que la vida de un ser humano tiene precio?

Es la imagen que él tiene de nuestra nación. Todo se soluciona con dinero, y más, cuando hay en abundancia y nadie tiene acceso ni control de las arcas estatales, pues las instituciones que deberían ejercer una fiscalización están en manos de Alianza País.

Correa es un hombre con demasiada fuerza de atracción en los sectores marginados y su generosidad con ellos le asegura mucho tiempo todavía en el sillón presidencial; sin embargo, tras ocho victorias en serie en las urnas, desde su aparición en el tablero político, en ninguna de ellas aprendió que la prueba más dura para un gobierno es oír y dialogar; no una licencia para humillar o desafiar a los demás con su prepotencia. Fueron ocho pruebas para asumir con humildad su alto cargo ante la nación.
El rey Juan Carlos humilló en público a Chávez gritándole la conocida muletilla: ¡Por qué no te callas! Aquí un cabo de policía –hoy destituido- repitió –con megáfono en mano- la misma frase, aunque también añadió: ¡mentiroso, corrupto...! Y mi padre, cuando en vida, siempre me aconsejó: nunca des motivo para que tus hijos te falten el respeto alguna vez. Crece y madura con ellos. El actual gobernante ignora que él es un servidor público, un puesto que, en los orígenes de la democracia en Atenas era un privilegio; se lo ejercía sin compensación económica alguna, más que la satisfacción de ayudar y servir a su colectividad; y no solo ello, fue un deber cívico que todo ciudadano debió asumir y rendir cuentas al final de su periodo, por insignificante que fuera su cargo.

LUJÁN | Y la historia continúa... El Comercio, sábado 02/10/2010 

La revuelta policial de 30 de septiembre fue un amargo despertar, tras una larga noche de dispendio y de bohemia revolucionaria. Fue la afirmación de que estamos chiros, como al empezar el actual mandato. No hay inversión externa y la interna desde las arcas fiscales no basta para acelerar la economía del país. Entonces se tiene que recurrir al endeudamiento externo, pero como todo moroso que no cumple con sus obligaciones anteriores, si Ecuador pide nuevos préstamos, debe empeñar primero el petróleo, la única fuente de recursos disponible a mano: recibe 4.000 millones de dólares del gobierno chino y a cambio entrega 100.000 barriles diarios de petróleo durante cinco años, ¡cuando su producción nacional, sumada a la de las transnacionales, es de apenas 450.000 y en franco descenso sin paracaídas!

Y se anuncia nuevos créditos con el gobierno de Pekín. Nadie sabe a qué tasa de interés efectiva y cuánto o cuándo terminaremos pagando. En cuatro años de gobierno socialista, con el precio del petróleo en el mercado cinco, seis y hasta 15 veces más alto en comparación con la década pasada, (durante la era de Mahuad un barril alcanzó el irrisorio valor de 8 dólares), resulta que tenemos –otra vez- una deuda sobre los 17.000 millones. No está mal adquirir créditos, pero si con éstos vamos a poner en marcha el aparato productivo, la industria y agricultura, hasta lograr satisfacer la demanda interna y luego exportar.

No, resulta que gran parte de esas sumas se malgasta en propaganda oficial, en sueldos de la vigorosa burocracia  -entre ellos -52.500 policías y 71.250 militares-; instituciones a las que el presidente, en su afán de mantenerse en el poder y de conseguir sumisión, incrementó los salarios. Así, si antes un policía de tropa ganaba, dependiendo de su antigüedad, entre 320 y 650 dólares al mes, hoy, recibe entre 750 y 1950, mientras los oficiales –capitanes, sobre los 1800, coroneles sobre los 2300 y los generales superan los 3500. Igual con los profesores y demás empleados públicos, ¡mientras que el sueldo decretado desde la presidencia para el sector privado es de 240 dólares!

 
Cuando el presidente llegó al regimiento de policía, los uniformados le pedían a gritos que se vaya. Aquí se escucha ello de modo evidente; pero él ingresa a la fuerza y va al segundo piso para intentar convencer de las bondades de la nueva ley, mientras los policías junto a sus familias, tras cada palabra  se exaltan más. "La ópera de tres centavos" había comenzado.

Los policías, amparados en la constitución que él mismo encargó redactar a los españoles, y luego fue aprobada por la población, hicieron uso del derecho que ésta otorga a cualquier ciudadano al verse afectados sus intereses, y es la protesta, sin que ello signifique de ningún modo estar en contra de la nación o del orden constituido;  sin embargo, lo ocurrido el pasado 30 de septiembre fue un capítulo no planeado que alteró por completo la agenda política del señor Correa. En realidad, aquel día se iba a declarar la muerte cruzada entre el legislativo y el ejecutivo, estrategia que debió permitir al mandatario disolver por una vez el congreso, emitir luego e imponer las leyes que él creía conveniente, y después convocar a elecciones, ¡proceso en el que él volvería a salir airoso!

Y para llevar a cabo tal proyecto, necesitaba la colaboración de la fuerza pública. No estaba en sus planes que la sublevación policial se le escape de las manos, por lo que, como buen mago, sacó de inmediato una carta bajo su manga: fue el momento propicio para armar un show y asumir el rol que tanto le gusta, que lo ejecuta bien y que –por desgracia- impacta en las clases populares: el de víctima. Lo oí gritar en la radio: “¡Ya entran por mi ventana, me van a matar, hago responsable a la policía de lo que me puede ocurrir! ¡Amo a mi familia!”. Pero él estuvo en un piso superior rodeado por su cuerpo de seguridad, defendido por el grupo de élite de la Policía, el GOE y también por el GIR. Esta película la sabemos de memoria los ecuatorianos, aunque después se prohibió transmitir muchas escenas a los canales privados.

Varias veces -durante la mañana- los policías amotinados le pidieron que se vaya, pero no hizo caso. ¡Cómo se le ocurrió al señor presidente ir a patear el nido del avispero! Una comisión de policías ingresó al hospital tres veces para dialogar con él. La primera fue a pedirle que derogue la nueva ley; pero él respondió con un soberbio no. A la segunda se incrementó un pedido: la amnistía. Él siguió metido en su trinchera e informó al mundo que es prisionero y que se trataba de un golpe de estado. A la tarde se le ofreció sumisión a cambio de un pedido: la amnistía. Los policías sabían que el único sustento de sus familias es el salario y por ello sólo pedían –como niños arrepentidos- perdón.

El resto es historia por demás conocida: se ordenó su rescate a cualquier precio, sin asumir el señor Correa su rol de hermano mayor, de padre y de abrir el camino del diálogo. La información oficial es que hubo 8 fallecidos y 193 heridos, 15 de ellos con diagnóstico reservado. ¿Quién guardará en su conciencia estos muertos? ¿Y cuántos más nos esperan durante los años que el partido verde limón planea permanecer en el poder? 

Al coronel Gutiérrez lo botaron los grupos sociales unidos, la Conaie, los choferes, las sindicatos de obreros…el ciudadano común y por último los mismos policías y los militares que le pusieron en un helicóptero para sacarle de Carondelet, luego en un avión y lo mandaron exiliado a Brasil. Fue una rebelión social progresiva con tiempos y metas –y en la que el actual presidente también estuvo detrás, lo recuerdo bien-, mas lo que ocurrió el 30 de septiembre fue un show brillante: un país de opereta con un gobierno de opereta. Y ello se traduce justo en estadísticas: la figura del señor Correa ha salido robustecida entre las clases dependientes de su generosidad y que son muchas.

Pero el sueño del petróleo se acabó. La olla de oro se la robaron y ahora viene la verdadera prueba para gobernar. Es tiempo de ahorro y de negocios claros, en vez de despilfarro.

 
*Frase del presidente de Ecuador, luego de volver triunfante a su sillón

Montag, 30. August 2010

Death Factory

It happened few days ago in Colombia. The highway patrol ordered to stop to a truck during a routine control on the road. The truck parked to roadside. The driver got out of truck. He was a little nervous and while the policemen approached him to require documentation of the vehicle and of the goods, he made a phone call. Everything looked as normal and quiet. The driver said: I love you all, with certain serenity, hung up the call, bowed inside of the truck, pulled a gun, and before the police could react, he shot himself in the mouth.

Scared the police watched the scene, ran up to see if they could help him, but only confirmed that he man was dead. They called the road ambulance and went right away to seek the answer inside the heavy vehicle.

They found the keys in one of the pockets of the dead driver and went with them to the drawer where it was the
freight. It was written on the back with large letters: cold truck. They opened the heavy door and that what they found inside was simply horrifying: fifteen dead people -but without their main arteries. The truck was a traveling coffin, which carried bodies to throw them in a clandestine cemetery, in a common grave, where nobody would know that their bodies, alive before, had been on our planet.

The fact was not new to them, because they are so used to living all kinds of stories, only this time the news spread around the world and the newspapers and media echoed as soon as a wick powder on.
And then we ask: where are all those people missing? Is it possible that there is so macabre business? Businesses of death to save live of other people. We do not pay attention to the notices of missing persons. We are so used to it. We think that this is another invention of the neo-liberal or socialist, something that only happens out there, in other places. It is so common that when we read: help us to find him or her, look elsewhere.

But such stories happen more often than we can imagine. The price for a kidney is $ 5,000 on the black market; but in European and American hospitals, where many people can pay for a transplantation surgery, the price is US$ 100,000! All at all the insurance companies cover such costs.

These stories take place in many parts of the world and we cannot ignore. There is a new market for it. There are people who need to live, no matter the price. Some have just life, other money.

To live or to die. A old story. Here some pictures of a factory in Rusia.











Sonntag, 8. August 2010

CIRCO DE TRES PISTAS



 
TC televisión transmitía en vivo los shows del señor Bucarán, entonces presidente del Ecuador. Hoy, luego de ser expropiado a los hermanos Isaías, el canal está al servicio del actual gobierno. 

Una noche de invierno de 1996, Gabrielle Marinucci, mi compañero de departamento, me invitó a la librería Ex Libris -en Zúrich- para ver la presentación de la escritora Rosa Montero y una selección de sus trabajos traducidos al alemán. La ceremonia es similar en cualquier país: los comentarios de rigor a cargo de un reconocido intelectual, el mismo que asigna calidad y precio a la obra; las acaloradas  -y a veces aburridas- discusiones sobre arte y política, los escritores frente a una montaña de libros y una fila de lectores pidiendo autógrafos.
Durante los brindis, Gabrielle se acercó a dialogar con la autora -que estuvo muy en auge durante esos años-, mientras yo disfrutaba de los vinos en compañía del grupo literario: La Canoa del Limmat, hundida a tiempo  -por suerte- y sin obras literarias que lamentar. De pronto escuché a alguien gritar mi nombre entre la multitud. Su voz me era familiar. Volví la vista y vi a Peter Arens, un reconocido actor suizo acercándose a mí. Debo admitir que nunca ambos tuvimos una gran amistad, más que una relación de trabajo durante mis tiempos en el Schauspielhaus–Zürich; aunque siempre admiré –inclusive hoy- sus cualidades de actor.
-“Rafael, -me sorprendió su tono familiar, -dime una curiosidad que entre los medios alemanes es motivo de pláticas y de burlas…
-¿Cuál es la pregunta? -Repuse yo de inmediato.
-¿Es cierto el presidente de tu país es dueño de un circo?
-¡¿Cómo?! –Grité yo al instante, movido por un resorte, que casi escupí el vino en la cara de los presentes. Permanecí algunos segundos con los ojos bien abiertos y la copa vacía en mis manos.
Peter Arens pareció entender mi situación. No era el momento, ni él habría soportado un curso rápido sobre la clase política del Ecuador, su extravagancia, ferocidad y folclorismo -a la vez-; por lo que, entre las risas de los presentes, decidió retirarse; mientras yo, luego de pedir otro vaso con vino y de aspirar a fondo mi cigarrillo, me atreví a preguntarle a sus espaldas:
-Y ¿por qué dicen ello?
Él pensó –quizás- que yo estaba molesto, por lo que respondió con un “olvídalo” y fue a unirse de nuevo con sus amigos.
Gabrielle, que ya estaba cerca a nosotros, empezó a enumerar algunos comentarios que entre los círculos de intelectuales y la prensa sensacionalista europea fue moneda común por entonces: que el presidente de Ecuador era dueño de un circo, un cantante decadente de rock, futbolista y entrenador a la vez del equipo más popular…en suma, ¡que un país de los Andes se había convertido en circo de tres pistas!

 
"Alberto Fujimori y Abdalá Bucaram, entonces presidentes de Perú y Ecuador, disfrazados de indios para la foto. Ambos fueron elegidos popularmente y ambos terminaron mal. La lista de casos similares en América Latina es extensísima".
-¡Vaya, qué honor! –Le respondí, sin  ocultar mi enojo, mientras cruzaban por mi mente sus extravagancias: bailar el rock de la prisión con muchachitas en minifalda y derramar la botella de agua mineral sobre su frente chorreando con sudor ante las cámaras de televisión.  Saltar del helicóptero vestido de Batman en los suburbios de Guayaquil. Grabar un CD con temas de los Iracundos bajo el tema: el loco que ama. Su hijo Jacobito celebrando a los 16 años su primer millón de dólares conseguidos a través de coimas en las aduanas. Ser presidente del Barcelona Sporting Club, director técnico y anunciar un contrato con Diego Maradona para jugar en Guayaquil por diez millones de dólares. Recibir a los cuerpos diplomáticos en zapatillas. Galardonar en el palacio de gobierno con la Gran Medalla a Lorena Bobbit, una manabita afincada en New York que se hizo famosa por cortar el pene a su marido gringo, y cuya acción desató una ola de simpatías entre los grupos feministas, que causaban miedo en los hombres de todo el mundo. 

 
Mirando estas imágenes y comparándolas con lo que ocurre en la actualidad, ¿podemos creer que en estos últimos 14 años de democracia hemos avanzado a algún lado?   


Hubo, pensé yo, mucho circo en tan corto tiempo, que el público acabó por aburrirse y nadie salió a defenderlo cuando la clase política lo destituyó argumentando incapacidad mental. ¡Ellos declararon loco al psiquiatra! Fue una vorágine, un tornado que acabó expulsando de la carpa a su director, y éste, en pleno bullicio, ordenó a sus lacayos sacar el dinero de la taquilla en grandes fardos de yute y ponerlos en el avión, que partió al exilio en Panamá: las cámaras de TC pasaron aquella noche sin comerciales su última función. 
Aún recuerdo algunos nombres de aquellos seres perversos, como un violador rondando a su víctima tras los patios de la escuela, y partidos políticos casi momias –agitando hoy la bandera de revolucionarios- que apoyaron la candidatura del señor Bucarán –hasta ganar las elecciones; mas, al verse perjudicados en la repartición del poder, (por carecer de contraparte; es decir, de grandes fortunas y empresas tras jugosos contratos con la nación, o no estar aliados a grupos económicos fuertes) se volvieron contra el amo que les dio de comer durante los meses de su gobierno*, permitiendo a la derecha fortalecer sus negocios que estaban bajo amenaza y fueron motivo de disputas  tras la aparición de un clan político comandado por la familia Bucarán (y con ellos un grupo de nóveles empresarios).
La historia volvió a repetirse durante la era de Jamil Mahuad, una legión de siniestros personajes visitaban Carondelet mientras duró su mandato: ex reinas de belleza, “el eterno perdedor” Polito Baquerizo, vedettes de la farándula, “el mago del asfalto” y junto a ellos, la izquierda caviar. El  poeta Jorge Enrique Adoum redactó las famosas “Siete Armonías para Gobernar”, con las que Mahuad hincó la estocada final al Ecuador. Ellos, que no aprendieron más oficio que el de gimotear y adular al poder, exhibieron sus medias largas de seda para treparse en la camioneta de los triunfadores, sin importar su ideología, pero triunfadores al fin: El sastrecillo valiente Paco Velasco,  Freddy Ehlers, Frank Vargas, Pazzos, Elsy Monge, el corcho Cordero, Pachakutik, el MPD con sus fuerzas de choque, la Conaie, la fundación Guayasamín, la comisión de Derechos Humanos...se fueron de luna de miel con el coronel Gutiérrez y luego se divorciaron, pusieron en el sillón a Alfredo Palacio, y hoy están junto a Rafael Correa, sulfurosos, ardientes, alquilando sus vidas incoloras para un proyecto político, a cambio de pan, de seguridad para la vejez.

Gabrielle Marinucci murió hace diez años de un tumor en la cabeza. El tiempo, que muestra sus cartas a cada jugador, hizo que algunos de mis amigos entren en la edad de jubilarse, como Peter Arens en Suiza, Ditmar Schoenherr en Austria, o Ernesto Cardenal en Nicaragua; igual el antiguo dueño del circo y en su lugar hay una nueva camada de traga fuegos, come vidrios y zanqueros -siempre dispuestos a complacer al público con sus acrobacias y ocurrencias.

*Bucaram ganó las elecciones con el apoyo del APRE (Acción Popular Revolucionaria Ecuatoriana), de Frank Vargas Pazzos, el CFP, el PLR (Partido Liberal Radical), el LN (Liberación Nacional), el MIRA (Movimiento Independiente República Auténtica), el FRA (Frente Radical Alfarista), el Socialismo y sectores cercanos al PUR (Partido Unidad Republicana),  del ex presidente Sixto Durán Ballén".