Sonntag, 26. April 2009

PARA OPINAR HAY QUE GANAR ELECCIONES*

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-Nunca lo fue-, intervino él, -y tampoco el MPD, el partido Socialista y sus numerosas tendencias, Pachakutik o los movimientos sociales, porque éstos estuvieron siempre con el gobierno de turno, igual que sanguijuelas: prendidas de la piel y succionando la sangre de ese animal que camina lento y tiene caparazón grueso, como es el estado. Ayudaron a la derecha a botar a un gobernante de su sillón y luego se repartieron el poder. Siempre iban separados, riñendo entre ellos por las migajas que les tocaban, pero migajas al fin y con ellas fueron tejiendo su camino a la cumbre; buscaban una mula para cruzar el desierto y así seguir existiendo en el tablero político, tal parásitos asquerosos a la vista, y la encontraron en Gutiérrez, con quien fueron gobierno por seis meses, aunque éste los echo después a patadas de Carondelet. Dos años más tarde se encontraron con Rafael Correa, a quien –al principio- no apoyaron su candidatura, mas al ver el optimismo que él despertaba en la población, sellaron un pacto de sangre para la segunda vuelta electoral y ganaron otra vez la presidencia. Allí aprendieron que juntos eran fuertes y que desde simples vocalías en instituciones claves ellos eran capaces de preparar el camino para tomarse todas las instituciones del país. En marzo del 2007, cuatro miembros del tribunal electoral destituyeron a medio congreso, bajo el argumento de impedir la realización de la asamblea constituyente. En un organismo conformado por siete vocales, fueron mayoría un socialista, otro de Pachakutik, otro del MPD y uno del partido de Abdalá Bucarán. Los diputados impusieron recursos de amparo ente los jueces, pero éstos eran destituidos de inmediato, en caso de atreverse a analizar siquiera la demanda, por el mismo tribunal electoral, bajo el argumento de que éste era la máxima y única instancia en tiempo de elecciones. Acudieron al tribunal constitucional, pero allí estaba una mayoría afín al poder ejecutivo. Y el resto es un capítulo oscuro de atropellos a los derechos civiles, a las instituciones del estado, un regreso a prácticas, mañas y trincas políticas que creíamos sepultadas con el siglo anterior, bajo el logo: la revolución avanza y nada la detiene. La pregunta es: ¿avanza a dónde?

-Si el estado es generoso con los políticos-, insistí con mi cuento chino, - dividirse es una excelente estrategia para confundir a los votantes, haciéndoles creer que, frente a los aburridos políticos de cada día, las nuevas listas son una alternativa. En el fondo la idea es cruzar solos el río para unirse en la otra orilla y allí, de acuerdo al número de votos que lograron en las elecciones, repartirse de nuevo las instituciones del estado, ahora con una constitución remendada a su medida. Nadie duda que Rafael Correa gane la presidencia en la primera vuelta con más del 50% de votos válidos. Dinero es lo menos que falta para el circo. Nadie sabe cuánto gastó el gobierno hasta hoy durante los dos años y medio de campaña. Hay un avión nuevo de 32.5 millones a su disposición, el mismo que sólo en mantenimiento se malgasta 32.000 dólares mensuales, se lo use o no, y cuando emprende vuelo los egresos se multiplican por 5. Los gobiernos de países europeos, en cambio, usan las líneas comerciales. Y no va una caravana de 80, 120 personas, como jeques de países petroleros, cuyos aviones están llenos de esposas, hijos, nanas, eunucos, profesores privados, cocineros, mascotas y hasta caballos de raza, sino un grupo reducido del gobierno, encabezado por su presidente, dos o tres ministros, igual número de traductores, asesores y cuerpo de seguridad. ¡El venerable rey de Tailandia no tiene avión privado! Y cuando viaja lo hace en Thaiairlines, una empresa estatal de mucho prestigio en el mundo. Igual el primer ministro; mas en estas tierras tropicales el presidente posee un helicóptero exclusivo para sus tramos cortos al interior del país y el avión nuevo para movilizarse a ciudades que requieren de 20 a 30 minutos de viaje; por ello, en estos tiempos de campaña, es decir, desde que llegó a Carondelet, lo vemos en la pantalla desayunando arroz con guatita en los suburbios de Guayaquil, a las 10 de la mañana desfila por el centro de la ciudad al frente de la caravana de su partido. Almuerza en Cuenca, apoya a sus candidatos en Azogues y en la noche asiste al pregón de las fiestas de Ibarra. Magia o simple transubstanciación de nuestro gobernante.
-Una agenda apretada, lo sé-, intervino Jorge, -demasiado aburrida y onerosa para los reporteros de los medios que debemos desplazarnos tras él a fin de cubrir la información.

-Es imposible estar en varios lugares en un mismo día si no poseen la logística del gobierno. ¿Cómo lo hacen ustedes?-Pregunté lleno de curiosidad.

-Los medios afines al poder siempre tienen un asiento en el avión presidencial, un auto para los desplazamientos en tierra, una habitación de hotel en el pueblito donde nos sorprende la noche, un plato de sopa caliente, una bebida, aparte de las tomas exclusivas por los camarógrafos, las entrevistas y hasta ciertos documentos de primera mano, como premio a su lealtad, que es igual a complicidad y silencio. Yo también he disfrutado, en ciertos momentos, de tal generosidad durante mis viajes de trabajo.

-¿Tú?-Le miré fijamente, intentando de acercarme a él a través de la cámara. –Es bueno ser generoso con dineros ajenos. ¡A ver si gastan de sus bolsillos!

-Qué quieres, -replicó sin enfado-. Con el tiempo aprendes que los necesitas para llenar las páginas en sus diversas secciones, sino los medios serían aburridos. Un escándalo se cubre con otro más espectacular, a veces descuidado por ellos, y otras con intención. La estrategia de ciertos gobernantes de corte populista es mantener la ciudadanía a la expectativa con nuevos insultos, amenazas, denuncias. No lo sueltan de un tirón, sino poco a poco, calculando los tiempos, las circunstancias, los niveles de popularidad. El objetivo es volver indiferente a la población -hasta el fastidio, a fin de ellos, tras la pista de los payasos, las fieras, los contorsionistas y trapecistas, poder trabajar en paz por sus objetivos.

-Y tú ¿dónde estás? –Le desafié a contestarme sin pensar mucho. ¿Eres de los trapecistas o del público hastiado con tanto circo?

-Mi actividad es informar.

-¡Qué aburrido es entonces!

-Tanto como mi profesión. Pero me ordenan hacerlo, me pagan por ello. Si la mayoría de población es feliz con las actitudes y acciones de nuestro gobernante, entonces, está bien. No en vano lidera las encuestas de popularidad. Su sentencia, ante las denuncias de la Sociedad Interamericana de Prensa, de que para opinar hay que ganar elecciones primero, calza bien en este contexto. Democracia es la decisión de la mayoría, ¿o no? A la gente no le importa si su gobernante maneja un doble discurso, si tiene o tuvo conexiones con la narco guerrilla, si los precios de los alimentos han subido, si llega o no inversión foránea, si se cierran plazas de trabajo, si toma los dineros del IESS, si abandona o no la dolarización. La gente lo eligió para que haga lo que está haciendo, justo eso. Él es el maestro de ceremonias, el que presenta al domador de fieras en la pista, pone la luz, el sonido, maneja su voz de acuerdo a la intensidad de la función. A veces él mismo es trapecista, bailarín, vendedor de palomitas de maíz. Pasa las antorchas encendidas al escupidor del fuego, se sienta en el lecho de clavos del misterioso contorsionista, alcanza las botellas al comedor de vidrios, los utensilios del que hunde las espadas en su boca o echa a empellones del escenario a los payasitos cuando éstos le arruinan o le roban el show. Nada escapa a su mirada. El escenario es su salsa. El micrófono, la cámara, sus mejores armas. Posee una energía envidiable y un resistente que le permite comer cuanto le brindan en el camino. Ganará las elecciones de mañana. Aunque te duela. Así lo decide la mayoría.

-De ningún modo-, repliqué al instante ante su jab en el mentón. –Muchos se lamentan ahora porque ven afectados sus bolsillos, es cierto. Pero yo no dependo de gobierno alguno para sobrevivir, sino de mi trabajo. Algunos de nuestros amigos intelectuales se han pasado a filas gobiernistas. Bien por ellos, que estaban muriendo de hambre. En ello se resumen sus años de rebeldía. Tomaron la limosna y se quedaron quietos. Sordos, mudos y, lo peor, sintiéndose realizados. Allí tendrán empleo seguro, casa, viajes, a cambio de sumisión y silencio. Mientras él esté en su sillón, nada les faltará, ni agua para calmar la sed, ni pasto fresco, porque su pastor velará por ellos. Al otro candidato a alcalde, a Gustavo Pareja, una simple llamada de Carondelet le bastó para desertar del PRIAN y pasar a filas gobiernistas. ¿Qué se acordó? Nunca lo sabremos a ciencia cierta. Son como esas noches de amor de la casada infiel que, antes de abandonar el hotel, obliga a su amante ocasional a guardar silencio de lo sucedido en las cuatros paredes. Un familiar cercano al candidato me explicó así: “El gobierno recibió informes de encuestas realizadas a nivel Otavalo sobre la intención de voto para la alcaldía, en las que mi (digamos, abuelo) estaba a la cabeza, seguido de Mario Conejo. Un día llamó al celular un asesor de la presidencia para sugerirle de manera amable separarse de Alvarito Noboa, no ir por la alcaldía con la ID, (como era su intensión) y fundar un nuevo movimiento (al que luego se denominó poder ciudadano) con los desertores de ambos partidos tradicionales, pero bajo el auspicio del gobierno central, a cambio de no fiscalizar sus doce años al frente de la prefectura. Mi (abuelo) no tuvo alternativa. Yo pensé, ¡qué pilas sus asesores! Con esta maniobra le serrucharon el piso al Prian, a la ID y gane quien gane las elecciones, la alcaldía será un trofeo más para el gobierno de la revolución ciudadana.

Por lo menos el señor Pareja tuvo la dignidad de renunciar a su cargo antes de ir por la alcaldía. No así los asambleístas del congresillo, el mismo presidente de la república y tantos funcionarios públicos que, con dineros del estado, pagaron sus campañas. No en vano la mayoría gobiernista redactó y aprobó la nueva constitución remendada de acuerdo a sus intereses. Con ella, hoy no es necesario renunciar a sus cargos, tampoco pedir licencia. Ganan sus sueldos completos aunque estén de candidatos y no cumplan sus funciones. El estado ya gastó 200 millones de dólares en el proceso de redacción y aprobación de la nueva carta magna, en tanto que para estas elecciones se destinó 50 millones más. El país está lleno de banderas, afiches con las fotos de los candidatos, los medios repiten cada segundo las interminables cuñas electorales.

En cuanto a los ocho años en la alcaldía del señor Conejo, diré, sin duda, que la ciudad ha cambiado mucho durante su administración. Aquel espíritu idílico de sus calles empedradas -donde parecía no haber tiempo-, sus casas con paredes gruesas de tierra, habitadas por hombres de trenza y alpargatas, dieron paso a las construcciones de hierro y cemento, propia de nuestra época, convirtiendo a ésta en una ciudad más, y sembrando en nosotros la nostalgia por aquello que no tendremos jamás. Que las obras municipales avanzaron, es innegable; fueron ocho años para adornar parques, adoquinar las calles principales, renovar el sistema de agua potable y alcantarillado, aunque la gran transformación urbana de Otavalo se debe también al esfuerzo particular de sus ciudadanos, mas ello no significa que el desarrollo haya sido igual para el resto de sectores alejados del centro. ¡Los votos que quitan o ponen un rey en su trono están justo en los grandes conglomerados! Y allí es donde se debe trabajar, o por lo menos en sitios donde es más visible la obra pública; en tanto que al resto se le da migajas apenas y ya está contento. Las falencias del estado son más evidentes en un pueblo pequeño. Mario Conejo llegó a la alcaldía, no por méritos propios, ni con una extensa labor dedicada al servicio de la colectividad, sino gracias a los errores de sus antecesores en el consejo municipal. Es común oír en los comentarios de la ciudadanía: “él por lo menos no roba como los anteriores, por lo menos hay veredas con baldosa, por lo menos hay un parque bonito...” En buena hora por él. La administración de recursos públicos requiere de mucha prudencia, visión de futuro y, sobre todo, de equidad con todos los sectores, por insignificantes que asomen en el mapa electoral. Igual podemos decir de Ibarra, Atuntaqui o Cotacachi, en cuanto a eficiencia municipal; pero pensemos también un minuto: son 530.000 barriles de petróleo que el estado vende cada día desde el 2002, más ingresos de aranceles, impuestos del SRI, cargas tributarias… Son sumas incalculables que ingresan a las arcas fiscales y que se entregan, en porcentajes, a los municipios. Con tanto flujo monetario en sus cuentas, sería imperdonable que las obras no asomen en las ciudades, aunque se descuida los sectores rurales. Y es insoportable que cada segundo sus autoridades nos restrieguen en la cara lo que han hecho -usando nuestros dineros y abusando de nuestra paciencia.

Al fin llegamos al coliseo, la noche del 13 de marzo, en Otavalo. El señor Correa subió si presentación alguna al escenario, tomó el micrófono y allí empezó su show. Habló de lo bueno de su gobierno. Fustigó a los banqueros, a la prensa y al final presentó uno por uno a “mis ministros”. Como si fuera una de sus cadenas radiales de los sábados, narró lo que había hecho durante el día, lo que comió y lo que iban a hacer al siguiente. Por la mañana: paseo en bicicleta desde Otavalo a Cotacachi. Allí iba a desayunar, a encontrarse con los ciudadanos…luego, en medio de su euforia, dijo: “éste es un gobierno del pueblo y a él debe responder por sus actos. He traído a todos mis ministros (los fue presentando uno tras uno, a cada cual por sus nombres y hasta a algunos por sus cualidades físicas) y ellos estarán mañana sábado en la escuela 10 de agosto, a partir de las 10 de la mañana. Vengan y pregunten lo que ustedes quieran. No tenemos nada que ocultar, y más bien estamos aquí para responder por lo que hacemos. Ya lo saben, (se dirigió a los ministros), mañana deben estar en las aulas recibiendo al soberano.” (Aplausos). Luego vino el resto de la ceremonia. Las danzas, los obsequios.

Yo no pude resistir más y salí en busca de un hotel, pero todos estaban ocupados con los nobles visitantes. Quise guardar mi auto. Ningún garaje tenía un lugarcito para mi cacharro. Los restaurantes estaban sin comida. Los nobles visitantes habían devorado todo. Enojado decidí manejar media hora a refugiarme en casa de mi madre. Conté el número de autos del estado al servicio de la campaña electoral: 92 hermosos autos nuevos de marca, en los que viajaban asesores, guardias, mascotas, y hasta familiares de los ministros. Fueron tres días de trabajo en la bella provincia de Imbabura.

El 13 de abril, mientras yo descansaba en casa de mi suegra, después del almuerzo, escuché un ruido de sirenas. Yo me desperté asustado. De pronto escuché la voz de ella ordenándome: “Hijo, dame comprando el gas.” Abrí la ventana y para mi sorpresa vi al señor Correa avanzando por las calles de mi pueblo subido en una camioneta y con megáfono en mano llamando a la población a votar por la lista 35. A la tarde fui a Ibarra a comprar repuestos para mi escarabajo, mas en medio viaje, debí detenerme a un lado de la carretera hasta que pase la caravana presidencial. El presidente iba en (nuestra) limosina de paso al aeropuerto. Por la noche me enteré en los noticieros que desfilaba en Machala. Así termina mi historia de encuentros con él en Imbabura. De vuelta a casa me acordé de una frase célebre del ministro Patiño, que también estaba aquella vez junto al señor presidente: “Vendedores de culebras”.
Hey, Jorge, ¿estás ahí? Ni modo, estamos en contacto, entonces. Yo por mi parte iré al concierto de Fausto Miño, que cantará al pueblo otavaleño en el cierre de campaña de Mario Conejo. En la tarde una de sus brigadistas y amiga mía, me obsequió una funda de galletas con el nombre del candidato. Yo sonreí.

-¿Esto vale mi voto? –le pregunté.

-No-, respondió ella: -vale el concierto-.

-Vamos entonces a disfrutarlo-. Era una invitación a venir conmigo, pero ella estaba trabajando. -Si el estado es generoso no hay por qué ser resabiados. ¿Cuánto cuesta un concierto de Fausto Miño? ¿Cuánto se pagó a los otros artistas? A la siguiente noche, Gustavo Pareja dobló la oferta. Si es por alegría, no falta en el país. Bueno, por lo menos hay trabajo para los artistas, los medios, las imprentas, los confeccionistas de camisetas…mañana, ya veremos mañana. Esta fue la historia de dos candidatos en Otavalo. 5947 dignidades se eligen a nivel nacional. Habemus Presidente.

Donnerstag, 23. April 2009

PARA OPINAR HAY QUE GANAR ELECCIONES*

3

Desde la mañana la gente de apoyo aquí anunciaba el arribo de su líder. En las calles centrales -Sucre y Bolívar- lucían las banderas verdes de la lista 35. Innumerables vehículos –cubiertos con fotografías de los candidatos locales- se movilizaban llamando con insistencia a la población para recibir al presidente. Rafael Correa tuvo una reunión previa en los salones del municipio con el alcalde de aquí, con los candidatos de la provincia, y de allí salió rodeado de su gente para bajar a pie dirección al coliseo, sitio donde se llevaría a cabo la concentración. Algunos personajes junto a él me eran por demás conocidos. Uno estuvo conmigo en el edificio de Ciespal, el 21 de abril del 2005, cuando un grupo de ciudadanos secuestramos durante cinco horas a Alfredo Palacio, recién nombrado –de modo ilegal, por un congreso sin autoridad moral siquiera- presidente del país. Cómo olvidar el rostro de quien esa misma noche, en compañía de otros forajidos, (hoy revolucionarios), atentó contra la vida de mi familia en el auto, a la entrada de Carondelet. También caminaban a su lado dos activistas que hace tiempo impidieron con violencia reunirse a los congresistas, luego de ser destituidos por el tribunal electoral bajo la acusación de entorpecer la realización de la Asamblea Constituyente. Otros rondaban en Montecristi tras los asambleístas del bloque oficial –a manera de asesores, guardaespaldas, mensajeros que portaban el infaltable ceviche y caldo de manguera; en suma, gente de confianza, a la que permite acercarse y velar por su integridad -aún sobre la guardia policial y del ejército- durante sus desplazamientos, y a quienes encarga el trabajo sucio -que no deja huellas de su eficacia y en nada se diferencian de Toral Zalamea, el líder de los bastiones populares de Guayaquil que acompañaba al difunto Febres Cordero, mientras fue presidente del Ecuador, o al Pepudo Alejo, la sombra del loco que ama(ba), o los ex militares que limpiaban las calles con detergente cuando Lucio Gutiérrez salía a trotar por el centro histórico de Quito.

-Él debe tener su personal de confianza-. Escribió Jorge a prisa, sin dejar de mirar la cámara.

-Por supuesto- asentí yo, -pero ¿cuántos deben ser? El estado se volvió una agencia de empleo, donde los militantes del gobierno de turno -de acuerdo a su nivel de sumisión, unos y otros, de acuerdo al aporte económico- siempre obtienen recompensa.

-No has escrito nada original-, me sorprendió él con su observación. –Fue siempre así y el mundo, la vida sigue igual. Eh, tú estás siempre en contra de lo que huela o tenga huellas de nuestro presidente. Tú me has dicho que se debe aprender a manejar los tiempos, que la vida no es sólo movimiento, sino también pausas. Es muy temprano para ver la verdadera dimensión de su obra. No estoy de acuerdo con sus ataques verbales a quienes cumplimos con nuestro deber de informar, tampoco con las cadenas en los medios, o los abusos de poder con la gente humilde, como mandar a la cárcel a un padre de familia que le dice entre señas: “pase rápido con su limosina, señor presidente, a fin de yo cruzar la calle.” Son innumerables los desaciertos, mas ellos corresponden también al ejercicio de gobernar.

-¿Tiene él la facultad de ordenar-, interrumpí yo su alocución –que dos campesinos vayan a la cárcel, por el hecho de que, asustados y con sus cuerpos llenos de espinas, reclamen a quien confiaron su voto en las elecciones tanta ostentación y ruido de la caravana presidencial?

-Supongo que no. Ello corresponde a un juez luego de determinar el grado de infracción. Los campesinos, interrogados sobre el motivo de su detención, confesaron a los guardias haber gritado al presidente: “¡no seas vago, sal de ese auto y camina con nosotros!” El asunto pudo ser intrascendente para quien ostenta la máxima representación del país, y hasta dudo que tales palabras hayan llegado a sus oídos siquiera; pero no fue así: se humilló a dos personas humildes, incapaces de comprender la magnitud lo ocurrido y de defenderse ante un ciudadano -con el oficio temporal de presidente de un país- represivo y arrogante con los más débiles. En otros lugares, donde se respeta las leyes y sus habitantes toman muy en cuenta las actitudes, las palabras de sus autoridades, la acción -que aquí pasó inadvertida (por temor o falta de novelería para incluirla en las páginas de los periódicos) le habría significado al gobernante un severo llamado de atención de la opinión pública, sin desmedro de las acciones legales que los aludidos pueden entablar en las cortes de justicia; allá sí, independientes para actuar.

Con otros colegas de labor fuimos a visitar a los aldeanos en prisión, nos solidarizamos con ellos, les dimos bebidas y algo de comer. Al responder sobre lo ocurrido, nos dimos cuenta que aún privados de libertad, ellos no habían perdido el sentido del humor o aquella ingenuidad en sus diálogos (muy bien aprovechada por los candidatos hasta llegar al poder): entre bromas y a la vez asustados, se reían de lo bufo de tal situación; igual los policías que cuidaban aquella pocilga maloliente y calurosa en medio de la selva. En el hotel redacté los sucesos del viaje presidencial en aquella ciudad, lo envié por email y, antes de retirarme a descansar, se me ocurrió escribir también un informe sobre los campesinos. Cuando iba a cerrar mi portátil recibí la respuesta de redacción: “es un tema que, por repetido, ya no despierta interés en los lectores”. La verdad fue que el periódico no buscaba más enfrentamientos con el presidente y menos por causa de un tema sin color -por frecuente en nuestros últimos gobiernos. Igual ocurrió con el resto de medios.

Jorge me pidió aquella noche no tocar más este asunto; no por miedo, pues él confiaba (y confía) en nuestro pacto de ocultar su nombre a fin de no poner en riesgo la estabilidad de su trabajo, sino por recurrente y, por tanto, fastidioso en nuestros diálogos. Tratar temas delicados en la red implica riesgos en estos días, cuando se interviene con facilidad las líneas telefónicas, los correos electrónicos son saboteados y anulados (tal mi caso), hay cámaras ocultas, “brigadistas” en las calles realizando simples encuestas, censos. No en vano nuestra nación, con elevados ingresos económicos del petróleo, las remesas de los migrantes, los altos impuestos a las importaciones y a las actividades productivas internas, pero con niveles de vida, desarrollo industrial e inversiones externas comparables a Haití o Nicaragua, posee tecnología de punta en sistemas de intervención a las comunicaciones, adquirida en el 2007, al servicio de las fuerzas de seguridad nacional y del gobierno. La misma policía admitió en público rastrear las llamadas telefónicas del país, pero aseguró a la ciudadanía que tales conversaciones podrán ser utilizadas sólo en asuntos de seguridad interna, narcotráfico y previo al pedido de un juez.
Es tabú opinar sobre temas como la creación del banco del afiliado, los dineros que el gobierno “tomó prestado” del Instituto del Seguro Social; no se debe pedir cuentas al régimen de gastos en propaganda electoral, o en sus desplazamientos dentro y fuera del país. Ver y analizar los problemas desde otra óptica que no sea la oficial, es motivo de insultos y de burlas en público, de anónimas amenazas tras un teléfono, de “accidentes” de automóvil en la vía, de persecución a través de las instituciones del estado, como el servicio de rentas, tal es el caso –como otros- del editorialista Emilio Palacio. Si el cuestionador es de baja estatura el señor Correa dice: no está a mi altura, no me llega al pecho para hablar de tales asuntos. Si es calvo: le falta ideas como pelos. Si es mujer: la gordita horrorosa, majadera. “El hijo de la verga”, o uno con tinte racista: “cara de Rumiñawi”. Son tantos los agravios a sus ciudadanos, los que quizá, en busca de nuevos horizontes para el país, le confiaron también el voto en las elecciones del 2006. Un funcionario elegido en las urnas debe comportarse a la altura de su cargo, por irrelevante que sea su función. El fracaso de un gobernante es el fracaso de una generación y un castigo para el futuro de nuestros hijos; es una oportunidad perdida que, como el tiempo o el agua del río, no se puede recuperar. El progreso de una nación no es como el cartero, que llama varias veces a la puerta, sino una y cada cien años.

-¡Ah, qué fastidio!- intervino Jorge. -Esto ya he leído en otra parte. No más boberías, y cuéntame lo que sucedió en tu aldea.

-Vamos-. Añadí yo, y comencé a digitar.

La caminata inició, por fortuna -para mí- cuesta abajo, hasta el sitio de concentración, tomados del brazo con el alcalde candidato (otro más), a quien no le bastó 8 años en su puesto, sino que en un alarde de egoísmo por estar ahí se alió con las filas del oficialismo. Su currículum vitae en el campo político no varía mucho en relación con el de la mayoría de personajes que subieron a última hora en los vagones de la lista 35: un tren destartalado que cruza –impetuoso- los páramos, las selvas e ingresa a las ciudades con mucho ruido, humo negro, con el motor lleno de remiendos y el maquinista ciego, tal los ferrocarriles del estado. Mario Conejo llegó por primera vez a la alcaldía con Amauta Jatari, un movimiento que fue borrado del mapa electoral hace siete años al no obtener un mínimo de votos para seguir activo. En su segunda candidatura fue auspiciado por Pachakutik, mas al ocupar su puesto hizo a un lado a tal agrupación política; episodio que motivó el rechazo definitivo del mismo. Las causas para tomar dicha medida, lo entendí yo en su momento, fueron prácticas: El presidente Gutiérrez echó de palacio –casi a patadas- a las tiendas políticas y grupos radicales de izquierda que auspiciaron su candidatura –grave error que después le costó su cargo- y con quienes llegó a Carondelet, para acercarse a la derecha del país (la gran perdedora en las elecciones de entonces). Entre ellos estaba el partido del arco iris y la wipala. La táctica del coronel, en cuanto a la entrega de dineros del estado a los diferentes organismos seccionales, tal los municipios, no ha cambiado en nuestros tiempos: si estás con mi gobierno, prometo dar a la ciudad los cheques de modo puntual, a fin de que tú puedas cumplir con los ofrecimientos de campaña, así ganamos juntos; o te jodes, simplemente.

En el 2008, de cara a la elección de asambleístas, como una prueba de su popularidad y aceptación entre los ciudadanos del cantón Otavalo, fundó su propia organización, denominada minga (trabajemos juntos, en quichua), pero obtuvo un revés en las urnas, que arruinó en exceso sus futuras pretensiones políticas, por lo menos aquí, la ciudad que le confió dos veces el mandato y, frente a ello, debió dar un giro completo de sus maniobras políticas, si lo que buscaba era seguir activo en esta jungla política. Echó por la borda su agrupación y, cobijado bajo la bandera verde limón del partido de gobierno, con la euforia que éste aún despierta en la población, se presenta de nuevo a elecciones a fin de obtener un tercer periodo en el sillón de la alcaldía. Hacer lo contrario, -terciar en los comicios del 26 de abril sin el respaldo de algún movimiento- puede significar su sepultura definitiva en el campo político; aunque el triunfo bajo la sombra de Correa de ningún modo está asegurado, por cuanto existe otro candidato en carrera, auspiciado también por el partido oficial. Se trata de Gustavo Pareja, otro tiranosaurios rex del parque jurasico en los Andes, con doce años en la prefectura de nuestra provincia, perteneciente a las filas del PRIAN, de Alvarito Noboa y hoy, para estas elecciones, con la lista 32.

Quien ignora lo que ocurre tras las cortinas del tablado político, podrá decir: es un movimiento con rostros nuevos…

-Son tiempos de revolución-. Intervino solemne Jorge en el chat.

-No hay duda-. Respondí yo. –¿Qué otro oficio les daría tanto dinero en salarios, como aquí, una región sin dios ni ley, donde un simple prefecto gana más de 9.000 dólares cada mes, inclusive más que el mismo presidente de la república, mientras el 55% de la población económicamente activa recibe 218?

-¡Vamos en las próximas elecciones por un cargo público!- Propuso mi amigo periodista al instante.

-Y sin contar los gastos de movilización, representación, viáticos, aguinaldos navideños, los autos de lujo con chofer, la potestad de entregar contratos de obras a empresas fantasmas (de amigos, que se forman en la noche con capitales irrisorios para asumir obras millonarias al siguiente día)…

-Sí que eres aburrido con esos discursos-, interrumpió de nuevo nuestro diálogo.

-De acuerdo-, insistí yo –en las próximas elecciones iremos por una candidatura. Yo también tengo derecho a vivir bien del estado, ¿no lo crees así?

-¿Podrías ser un gusano que se arrastra sobre su saliva para avanzar, tal una desagradable babosa?
-Muchos lo hacen y son felices.
-Y tus principios…
-¿Cuáles?
-Tienes familia y pienso que debes dar ejemplo…
-Si estás en casa de carbonero, no puedes vestir ropa blanca.
-¡Anda a trabajar!- Gritó Jorge, irritado con nuestros sueños de cenicienta. –Produce, Rafael, haz algo de provecho con tu vida. Que al levantar tu copa de vino, al sentir la brisa marina acariciando tu rostro o al comprar los condones e iniciar tus faenas memorables, como me has contado en los emails, con esas muchachas de piel delicada como la flor de loto, nada te reproche tu voz interior y sientas que ese instante de vida lo mereces por tu esfuerzo, por lo que eres y que a nadie debes algo o te deben.

-¿Y eso?- Repliqué yo. –Nunca vino a mí la tentación de entrar en ese circo de tres pistas. Con los payasos y domadores de fieras que asoman en el tinglado de hoy tengo bastante; así que seguiré con mi historia de bobos.

En Imbabura, como en muchas provincias, los partidos tradicionales, grandes y pequeños, consientes del desgaste político y el desprestigio social que sufrieron luego de estar tres décadas, de modo alternado, en el gobierno y de ser, por consiguiente, responsables de la situación actual del país, decidieron cambiar de siglas a sus movimientos y hasta de números. Y ¿desde cuándo el partido naranja, el mismo que estuvo aliado con la derecha del país, como es el PSC, es un movimiento de izquierda?

Sonntag, 5. April 2009

PARA OPINAR HAY QUE GANAR ELECCIONES*

2

Los productores anteños guardaron silencio con tal respuesta. Especialmente nuestro alcalde. En un pueblo pequeño donde todos saben la historia de todos, nosotros sabíamos bien a quién estaban dirigidos los dardos del presidente, aunque después de su partida, las aguas volvieron a su cauce y los empresarios enojados y en broma dijeron: ¡venir a humillarnos con créditos de 3.000 dólares cuando una de nuestras máquinas cuesta 500.000!

Al cabo de un año llegó de nuevo la algarabía a la ciudad; solo que esta vez me llevé una sorpresa: ¡el alcalde -amenazado antes- desfilaba en la caravana del 14 de marzo pasado junto al candidato presidente Rafael Correa! Cambió de camiseta y se fue con el partido de gobierno. Fríos cálculos políticos –de parte y parte- con la audaz obsesión de ser fuertes y sobrevivir. Las elecciones están cerca. Hoy más que nunca es imperativo sumar. Muchos ahora son revolucionarios, cantan las canciones de Mercedes Sosa, de Piero, gritan viva Chávez, se ponen camisetas con imágenes del Che, y no se dan cuenta que al avanzar sus colas de dinosaurio obstruyen el camino al futuro.

Pero mientras yo digitaba, vi a Jorge un tanto distraído en la pantalla moviendo los controles de su monitor. Esperé unos segundos alguna reacción de su parte, hasta que al fin se dio cuenta de mi silencio.

-Ah-, replicó un tanto sorprendido. –Serrat es un veneno para beberlo a grandes sorbos.Ahí te envío un trago que te bajará ardiendo la garganta-. Y recibí la canción. Yo cliqué de inmediato el ícono.



Escuchamos juntos y en silencio. Asentimos juntos las cabezas. Vi a Jorge golpear su mano contra la mesa de trabajo; luego hubo un silencio.

Jamás sabremos los secretos de aquel pacto contra natura, y de otros bailarines que, en vez de entregar la posta para que gente nueva venga a refrescar el deslucido campo de la política actual, se aferran a sus cargos de modo descarado, como si su razón de existir fuera estar ahí, simplemente, tal las sanguijuelas o los parásitos intestinales; aunque en éste caso, sólo un buen purgante limpiará el cuerpo.

-¿Es que no saben hacer otra cosa?-, me devolvió la píldora Jorge.

-Cierto-, digité a prisa. –Se aferran con las uñas al estado y no aflojarán hasta ver su presa en huesos apenas; luego mudarán de piel y se mostrarán a los incautos electores como los salvadores de aquel cuerpo moribundo y maloliente. ¿No son estas elecciones un cortejo fúnebre acompañado de momias (que no fueron incineradas a tiempo) llevando en sus hombros un ataúd con un muerto adentro llamado Ecuador?

-¡Hey, hey!-, contestó de inmediato, -que ciertos personajes en esta contienda electoral no se den cuenta que apestan a muerto entre sus ropas recién lavadas, no significa que el país está camino al cementerio.

-Pero si el sistema actual de gobierno, que es el suma sumarum de los errores del pasado-. Repliqué con vehemencia, y añadí. –Si lo que estaba mal ayer, hoy está bien; entonces ¿a dónde vamos? Ayer se cuestionaba el voto en plancha, y hoy el mismo presidente llama a votar en plancha por su tienda política. Ayer se renegaba que el ejecutivo tome dineros del Seguro Social, y hoy se ha vaciado la caja fuerte del IESS. Ayer, ayer, hemos vuelto al ayer.

-Hombre de poca fe-, me amonestó él con un “jab” en la pantalla. –Mira que debe ser difícil gobernar en una jaula de hienas, donde tú, si quieres sobrevivir, debes ser león.

-Y más que ello; pero hienas y leones se alimentan de carroña…y tú eres lo que comes

-…y quienes te rodean-, completó él, con ínfulas de solemnidad. La noche me recibió como su huésped en Bangkok. Me gusta el calor y el ambiente de esta ciudad. Yo vivo en casa de amigos en Banglampoo, en una callecita estrecha llena de agencias de viajes, bares y muchas carretas con comida cerca a Khaosarn Road, que es el termómetro de la vida aquí. El desarrollo de la economía, de la política y la agitación social del país, se siente –como en ningún otro sitio- en este sector lleno de pubs, hoteles, restaurantes, casas de masajes, agencias de cambio, ventas ambulantes abriéndose paso entre turistas, mendigos, tratantes de niños, homosexuales tras un incauto viajero que busca cumplir al fin sus oscuras fantasías sexuales. Todos los libros de historia, los tratados de economía y las teorías de las ciencias sociales están resumidos en este sector, donde acudo con frecuencia, convencido de la vida y de mi instante. Voy por esos callejones, anónimo, distraído, sin pasaporte y con cierto dinero en mis bolsillos, lo suficiente para un vino, cualquier sorpresa al amanecer y el chat space, sitio donde a menudo converso con Jorge.

Yo aún no estaba cansado. El aire acondicionado del local me había quitado el sueño; así que decidí narrarle la visita presidencial a Otavalo. El sábado por la noche llegó la caravana. Yo me propuse esta vez seguir cada paso del mandatario en la ciudad.

-¡Ah!-, me interrumpió Jorge con un emoticón, -pero si tú fuiste parte del movimiento que derrocó a Lucio Gutiérrez y que hoy son gobierno. ¡De qué te lamentas entonces!

-¡Ni me lo recuerdes!-, contesté de inmediato, -¡Cómo pude arriesgar la vida de mi familia para que esos grupos estén hoy en el poder!

- Cree en los cambios cíclicos del tiempo-, leí en la pantalla, donde el rostro de mi interlocutor asomaba con su risa mordaz, su mirada acusadora.

Aún están presentes en mí dos encuentros con Rafael Correa en el pasado. El primero fue en los patios de la Universidad San Francisco, durante la toma de Quito por parte de grupos indígenas, en protesta a las negociaciones del TLC iniciadas por Lucio Gutiérrez. Y el segundo, en los sótanos de radio La Luna, (noviembre del 2004) cuando él era un simple asesor económico del vicepresidente Palacio. Fue el tiempo de los forajidos (o foragiles), de conspiración contra el gobierno de entonces, y el entusiasmo que nos llevó a tomarnos las calles hasta botar del sillón al coronel, nos impidió ver con claridad los rostros y corazones de quienes estaban tras aquel movimiento. Cuando los grupos sociales pusieron a Palacio en Carondelet, muchos pescaron a río revuelto, (el actual presidente obtuvo lo que el coronel le negó: el ministerio de economía). El espíritu del movimiento fue traicionado. En política no hay buenas intenciones, sino una cruel y ruda lucha por llegar al poder y lo que para algunos puede ser el sentido de su lucha el estar al frente del gobierno; para otros –en cambio- es acceder a los fondos públicos y manipularlos de acuerdo a sus pequeñas y torpes visiones. Admito que fue un error acudir al llamado del sastrecillo del rey (como nombra Rómulo Cuello al locutor), para cambiar un mal gobierno por otro peor.

–Pero “no me toques ese vals, porque me matas”-. Tomé la letra de una canción para pedir a Jorge no topar este capítulo “gris –por improductivo- de mi vida.” –y lee mejor mi tercer encuentro con el presidente en Otavalo.

Mittwoch, 25. März 2009

PARA OPINAR HAY QUE GANAR ELECCIONES*

1



Hace algunos meses, durante mi viaje a Hong-Kong, estuve en el chat con Jorge, un periodista en Ecuador (cuyo nombre verdadero, por razones de seguridad, debo omitir); el mismo que me informó sobre la actitud de nuestro mandatario durante uno de sus infaltables viajes por el país. La nota decía que una tarde lluviosa, al paso de la caravana presidencial, que es una ceremonia de ostentación con dineros públicos, por caminos angostos y llenos de baches en un pueblo de la Amazonía, dos campesinos, asustados con el ruido de las sirenas y la cantidad de autos lujosos sin placa, saltaron a un lado de la carretera y, entre señales de enojo, pero también de bromas, propio de la gente sencilla, por la situación en que se hallaban (el fango les cubría las rodillas, los espinos estaban prendidos en la piel) hicieron algunos gestos al mandatario (con su camisa blanca de motivos precolombinos, el peinado impecable, “su” limosina negra con vidrios ahumados, casi una oficina ambulante con sofisticados aparatos de comunicación y seguridad), a lo que éste reaccionó de inmediato deteniendo la caravana y dando la orden de enviar a la cárcel a los dos “majaderos”, acusándolos de faltar el respeto “a la majestad del poder”.

Los guardaespaldas, simples lacayos del poder, cumplieron de inmediato la consigna. Llevaron a los campesinos en uno de los autos del ejército para entregarlos a las autoridades locales, con la consigna personal del presidente de darles un escarmiento. El grupo oficial siguió su camino hasta otro pueblo más grande, Macas, donde lo esperaban niños de escuela con pancartas, estudiantes de colegios –igual obligados a asistir, los trabajadores de las dependencias estatales y más curiosos atraídos por la fastuosidad y derroche económico que tales actos conllevan. Allí nuestro mandatario, acostumbrado a ser la estrella de la fiesta, fue el primero en abrir la ceremonia con su discurso fogoso y lleno de insultos. La bilis le chorreaba por sus labios e inflado de arrogancia arremetió contra quienes considera sus enemigos: la oposición, (que es un muerto sin ataúd desde que él asumió la presidencia), los empresarios, la banca privada y los medios (que en su mayoría tomó partido por su candidatura de modo descarado: el Hoy, la Hora, el Comercio, Ecuaviza, por citar algunos casos). A éstos últimos los amenazó, se burló de sus editores y reporteros, los acusó de ser cómplices de la destrucción del país; luego, entre tanta espuma, pidió el apoyo a su trabajo y el sí a la instalación de asamblea constituyente, la misma que debía elaborar la nueva carta magna. Entonces, y solo entonces, se completó el resto de la ceremonia: los “obsequios desinteresados y espontáneos” de la población, las ancianas lo abrazaron y posaron con él para las fotos, las niñas se acercaron con los ramos de flores, los habitantes de tal barrio que mostraban su satisfacción y agradecimiento por las “obritas que ninguna autoridad hizo antes”, la chicha de yuca que el mandatario bebió con entusiasmo.


-Y ¿qué sucedió con los campesinos en prisión?-, interrumpí de inmediato.

- ¿Qué significado tienen sus vidas, leales sólo a la tierra que cultivan con empeño cada día, en un proyecto revolucionario basado, no en la tolerancia y el diálogo, tal los ejemplos de los líderes espirituales que transformaron- para bien- el mundo actual, sino en la prepotencia, el doble discurso y la infamia?

-Hablas de grandes líderes espirituales, no de caciques en una banana republic-. Me atreví a comentar, mientras esperaba su respuesta. Jorge cumplía entonces su labor de cobertura informativa para El Universo, durante los desplazamientos del presidente por el país.

-Tengo miedo de mi labor-, me confió, casi con timidez, aquella noche. -Nunca como ahora los periodistas hemos recibido tantas amenazas e insultos de parte del régimen.

–Y ¿por qué callas?- le pregunté.

-¡Eres ingenuo o qué! - contestó de inmediato. -Necesito trabajar. Tengo familia y la lealtad en esta jungla no llena la barriga.

-Y ¿qué de las amenazas?

-Es sencillo. Los sueños de justicia, de ayudar a transformar el mundo durante nuestra época de estudiantes acaban en un comentario sutil, con fondo de amenaza, sobre nuestra labor de parte de un superior, o en un definitivo “¡No toques ese asunto! Ocúpate de la farándula, del futbol, de las inundaciones en la costa.” Sé que ello no debe ser así, pero ¿qué otra opción tenemos los periodistas?

-Cambia de oficio-, le sugerí.

-No aprendí otro oficio-, me respondió con enfado. –No soy Carlos Vera, el tipo que tiene sus propios negocios a más de la productora de televisión, el que ayudó a poner -como una píldora en la lengua- a Jamil Mahuad, a Gutiérrez y a Correa en el sillón presidencial a través de su programa y luego los combatió –y combate con vehemencia, como si nunca hubiera conocido o intuido (¡viejo zorro de la política interna!) el credo oculto que ellos profesaban, o los grupos de poder que los apoyaban cuando fueron candidatos. Hay periodistas que no dependen de lo que escriban o digan para seguir trabajando en los medios; para muchos en cambio de lo que publiquen o del nivel de sumisión (que es igual a ser un espantoso chupamedias) se juega mucho la continuidad de una cátedra, un puesto burocrático o simplemente el laboru, tal mi situación y en este caso, nos toca ver y guardar silencio, como almas en pena y aquel sentimiento de complicidad y obediencia. Cada actor político tiene su verdad. Pero, ¿qué es la verdad en Ecuador?

-Dímelo tú-, le pedí con vehemencia, -que yo paso mucho tiempo lejos del país.

- Aquella que se repite con más frecuencia, por absurda que sea ésta. Al estribillo ya es de todos, por ejemplo, se le añade: la patria, la medicina, la justicia, el derecho a la información, el deporte, las carreteras…y quienes piensen así están –de a cuerdo a la visión de nuestro gobernante- en el sendero correcto, mientras que los demás son detractores y deben ser perseguidos hasta erradicar aquel vicio de cuestionar y de pedir cuentas. ¿Qué diferencia existe entre pan, techo y empleo, ahora le toca al pueblo o el gobierno de los pobres, algunas muletillas de gobiernos anteriores, con la actual?

-Me sorprende-, me atrevo a confesarle, -que Ecuador siempre está en elecciones. Debe ser aburrido ir de votación en votación, (y no llegar a un puerto seguro); obligado por cierto, pues sin ese papelillo que recibes luego de sufragar no puedes realizar ningún trámite en las dependencias privadas o estatales. ¿Qué trampa es ésta? Cada vez que vengo acá debo pagar una multa para obtener ese documento a fin de estar otra vez al día, que es igual a volver a ser ciudadano. Desde el inicio del actual gobierno, he visto también que el país está inundado con pancartas, camisetas y banderas verdes de su tienda política, sea invierno o verano, las carreteras, las calles, los edificios públicos, como si la razón de existir aquí fuera ganar elecciones y no dedicarse a producir. Los medios igual han engordado con tantos contratos dedicados a repetir -hasta el aburrimiento- que la revolución avanza…

-¿En qué dirección?

-He leído también pasión por la patria.

-¿No será por el poder? Él acumuló todas las instancias del estado en su persona a través de pálidos personajes nombrados por él tras bastidores. Superintendencia de Bancos, el directorio del Banco Central, el Congresillo, el Tribunal Electoral, simples vocalías en el IESS, aduanas, el consejo de educación, y hasta ciertos representantes de las universidades, que se entiende gozan de autonomía. Y un perro, por bravo que sea, nunca morderá la mano de su dueño.

-Pero él tiene gran aceptación en la mayoría de los habitantes; de otro modo, no habría ganado cuatro sufragios en menos de dos años. Y va la quinta. Entonces, se me ocurrió contarle el desplazamiento de Rafael Correa a la provincia de Imbabura durante tres días; suceso que a mí volvió a sorprenderme, no así a Jorge.

-¡No más de lo mismo, por favor!-. Clamó con largas filas de signos de admiración en la pantalla. Pero yo continué.

Ocurrió el 13, 14 y 15 de Marzo del 2009. Algunas radios locales, periódicos y hasta un canal del televisión prepararon el camino con días de anticipación, de tal modo que el señor Correa levantó mucho polvo a su arribo en por Ibarra. Las sirenas de los autos, las pancartas, los gritos a través de los megáfonos anunciando la llegada del revolucionario. Y otra vez los grupos de planta que siempre le acompañan durante sus desplazamientos, oscuros personajes confundidos entre los curiosos, con cámaras de video, celulares con cámaras de fotos, que vigilan cada movimiento de la multitud, que abren camino a su jefe y que en turnos gritan consignas a favor del movimiento del gobierno. Frases trilladas y nada originales, como: “alerta, alerta la espada de Bolívar …” e invitando a los incautos a unirse a la “marcha por la patria”. El líder sonreía y caminaba a prisa por las calles recién adoquinadas de Ibarra. Se acercó a un inválido en silla de ruedas, tomó un niño en sus brazos y lo llevó algunos metros con él, adornó las fotografías de algunos transeúntes, posó con mujeres indígenas, abrazó a dos estudiantes de un colegio, las besó en las mejillas (el resto de muchachas les apoyaron con gritos). Y así avanzó hasta el sitio de reunión, donde le esperaban los candidatos de su partido.

*Respuesta del presidente Rafael Correa a las denuncias de la Sociedad Interamericana de Prensa de hostilidad a la labor de los medios.

Freitag, 13. März 2009

HORST KRACH


A. suraka female ex. ovo 12.6.07 Tanzania1.

It shuold be fascinating the world of shadows, where it is another side of life and where silence and colors also are shaken in search of perfection.

Horst works in his laboratory with insects and plants, trying to rescue that inner world we ignored and it scares to us: the color is also life and this one follows its own rhythm , far from us, however under our responsibility in front of the world.

It is in our hands the future of the planet and hopefully we would have enounght wisdom to give this world to our children better than we received from our parents. Meanwhile Horst will stay in his laboratory, that dark room, with his camera, just as an old alchemist, trying to decipher mysteries of life.

Dirphia subhorca male 8.11.07 Durango - Esmeraldas e.o.

Copia de Eacles imp. cacicus 2.11.07 Misahualli e.o.

Copiopteryx semiramis andensisc female Agosto 07 Mompiche.

A. batesii batesii skin.

Automeris postalbida final instar 28.11.07 Mompiche - Esmeraldas.

Mittwoch, 25. Februar 2009

images of a perfect world


Almost never or almost always we ask what is the reason for the human existence? Our happiness, our comfort depends in much on the misfortune of others. Images and images. How these fit our hearts and what can we do to change that?


-Do not complain too much is same as to suggest: eat your soup and it is enough! Remember: others are in a worse position than you; so, accept all what you have with humility. Our Christian moral is perverse and satanic because this one requests our compassion for others, but it does not demand to rebel against the human misery.

What can we do to contribute to change this world that, for some people it stinks, and for others this is the only place that they have: the only way of life they know it.


To write more of same is perhaps not the best way to change the world. It is better to shut up and to do a inside trip with these images that soon it will be an explosion wich brings us to shout… or to the suicide.






you are not happy with your jop

you can not more...

you think that you are alone

you are hungry

it rains too much in your city

your future is certainly sure

Freitag, 30. Januar 2009

la tentación del suicidio


Textos de Charles Bukowski, traducción de Rafael Marcelo Arteaga




ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR

si no hay una ruptura en ti
no lo hagas.
si no brota instintivo
de tu corazón, tu mente, tu boca
tu intestino,
no lo hagas.
si tienes que estar sentado durante horas
ante la pantalla del monitor
o encorvado sobre tu
máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
si escribes por dinero o
fama,
no lo hagas.
o porque quieres
una mujer en tu cama,
no lo hagas.
si tienes que sentarte y
escribir y volver a escribir,
no lo hagas.
si piensas que es difícil hacerlo,
no lo hagas.
si tratas de escribir como alguien,
olvídalo.
si esperas un aullido de
ti,
espera pues con paciencia.
si no es un rugido lo que sale de ti,
haz algo más.

si debes leerlo antes a tu esposa
a tu novia a tu novio
a tus padres o a cualquier otro,
no estás listo.

no seas como muchos escritores,
no seas como tanta
gente que se llama a sí mismo escritores,
no seas importuno, aburrido,
pretencioso, no te infles de amor
propio.
las bibliotecas del mundo nos fastidian
hasta el cansancio
con seres como tú,
no entres en ella.
no lo hagas.
a menos que salga de
tu alma tal un proyectil,
a menos que puedas llegar
a la locura o al
suicidio o a matar,
no lo hagas.
a menos que tu luz interior
queme tus intestinos,
no lo hagas.

cuando llegue el tiempo
que has elegido,
lo harás por ti
y no te detendrás
hasta morir en ella o acabar ella en ti.

no hay otra manera.

y nunca hubo.

From sifting through the madness for the Word, the line, the way by Charles Bukowski.


PÁJARO AZUL

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy demasiado impetuoso con él,
digo, quédate allí, no dejaré
que nadie vea.
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero derramo whisky en él y aspiro
el humo de los cigarrillos
y las putas y los camareros
y los empleados de la tienda
no saben, nunca saben que
es él
quien está allí.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy demasiado impulsivo con él,
digo,
quédate allí, ¿quieres causarme
líos?
¿quieres atar mis tornillos?
¿quieres que mi libro se venda
en Europa?
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy demasiado listo, yo le permito volar
a veces por la noche
cuando todos duermen.
digo, sé que estás allí,
no te pongas
triste.
entonces lo dejo entrar de nuevo,
luego él canta apenas
y yo no tengo el valor de dejarlo
morir
y dormimos juntos,
así
con nuestro
pacto secreto
que es demasiado bueno para
hacer lloriquear a un hombre
pero yo no
lloro,
¿lloras tú?

Publicado en "Última Noche de Poemas en la Tierra", 1992.



POCO DE NADA

muy gordo
muy flaco
o nadie.

risa o
lágrimas

rencorosos
amantes

desconocidos con rostros semejantes
al lomo
de un miguelito

ejércitos caminando a través
de calles de sangre
agitando botellas de vino
bayonetas y aborrecibles
vírgenes.

un viejo en un hotel barato
con una foto de M. Monroe.

hay una soledad tan grande en este mundo
que se la puede ver en el lánguido movimiento
de las agujas de un reloj

personas pavorosamente cansadas
mutiladas
por amor o sin amor.

la gente no es buena con nadie.

los ricos no son buenos con los ricos
los pobres no son buenos con los pobres.

tenemos miedo.

nuestro sistema educativo nos dice
que todos podemos ser
unos ganadores de mierda

mas no ha dicho algo
sobre la miseria
o el suicidio.

o el miedo de una persona
a sufrir en un sitio
abandonado

inmune
reacio a
regar una planta.

el hombre no es bueno con su prójimo
el hombre no es bueno con su prójimo
el hombre no es bueno con su prójimo.

sospecho que nunca lo será.
y no pido que lo sea.

aunque a veces pienso en
ello.

el péndulo pendulará
las nubes nublarán
y el asesino degollará al niño
tal si diera un mordisco al helado de cono.

mucho
poco

muy gordo
muy flaco
o nadie.

más rencorosos que amantes.

el hombre no es bueno con su prójimo.
y si acaso lo fuera
nuestros muertos serían menos tristes.

mientras tanto yo observo a las jovencitas
tallos
flores de esperanza.

debe haber una manera.

seguro que hay un sitio que aún no
hemos caminado.


¿quien puso este cerebro en mí?

que llora
que exige
que dice que hay una esperanza.

que no dirá
"no".

Copyright © 2005 by Charles Bukowski. From Slouching Toward Nirvana: New Poems.

Samstag, 3. Januar 2009

JEFFERSON PEREZ ACEPTA CANDIDATURA A LA PRESIDENCIA DEL ECUADOR


He recibido con agrado la noticia desde Ecuador, la misma que informa de la decisión de nuestro compatriota, Jefferson Pérez (medalla de oro en las olimpiadas de Atlanta, plata en Pekín y varias veces campeón mundial en los 20 kilómetros de marcha) de ceptar su nominación como candidato a las próximas elecciones de gobierno (¡otra vez!) en nuestro país. La convención en el coliseo de Guacaleo estuvo a reventar de público entusiasta que coreaba el himno nacional (no el Patria tierra sagrada...), el nombre del candidato, al mismo tiempo que realzaba sus hazañas deportivas. No hubo zhumir, ni vino dulce o botellas de "puntas" (puro cariño) obsequiadas por anónimos auspiciantes, ni camisetas que usualmente los candidatos lanzan al aire con dulces, fundas de sal, galletas, o pulseritas. Tampoco hubo grupos de muchachitas cantando y bailando en cueros, o luces con equipos de música a todo parlante.

Me han escrito que no hubo rifas de relojes o celulares entre el público. Tampoco se pudo ver a los aniñados de siempre tras el potencial candidato, con sus autos últimos modelo, sus camisetas de fina tela, con sus gafas oscuras de marca, sus zapatos de Miami, sus celulares con televisor e internet: los que ponen la plata para el baile y luego, cuando el candidato gana, se reparten el país a su conveniencia.

Nada de esto hubo, sino un público entusiasta, gente humilde que en silencio hace grande a su país, que sueña, y no solo ello, que se esfuerza día a día por un nuevo Ecuador, que no vende sus sueños de ser escritores, poetas, catedráticos, sencillo trabajador por un puesto de comisario municipal; que no busca un lugar en las tenebrosas redes de la burocracia, que no sueña con ser ministro, cónsul, embajador, corderos de manada, o perros bravos y gritones ante los más débiles, pero demasiados dóciles antes su jefe, el que les da de comer y les descubre ante las luces, las cámaras y los flashes del anonimato. Fue un público que no come cuento, porque está consiente que un país avanza con trabajo digno, con inversiones, con apertura de mercados, con defensa del mercado interno, -que no se traduce en imponer aranceles altos (la gente igual comprará los productos importados que no hay en el mercado -y si hay, es de mala calidad) sino con apoyo a la empresa privada, a grandes y pequeños productores, con créditos bajos, con incentivos tributarios, (nada de regalos) porque este sector a fin de cuentas es el que ha sacado a muchas naciones de la pobreza (China, India, Tailandia, España, Brasil, Chile...)

Las primeras palabras de Jefferson fueron: ¡Vamos atrabajar 25, 30 horas al día! ¡Y así hasta que lleguen nuestros hijos y ellos nos agradezcan no solo por el Ecuador que les heredemos, sino también por el entusiasmo por la vida, por el ejemplo que les demos! (Y el público empezó a soñar y a apretar sus manos, contagiados de esa energía positiva que el andarín, el antiguo vendedor de periódicos que las calles y que con esfuerzo supo llegar al podio de los vencedores emanaba en esos instantes). ¡Solo el esfuerzo nos hará libres! Gritó. Y antes de que la masa comience a aplaudir a rabiar, añadió: ¡E igual la verdad!! Cómo podemos volver al hogar, abrazar a nuestros hijos y besarles con tiernas caricias, sin darnos cuenta que por nuestras pequeñas ambiciones hemos destruido hoy el país, ¡la casa grande de nuestros hijos!! (El público empezó a temblar con el nombre del candidato en sus bocas) Obraremos con el ejemplo porque nosotros somos el espejo en el que un día ellos descubrirán nuestras sombras y terminarán odiándonos.

Jefferson, retorciéndose de dolor, luego de ganar el campeonato mundial de marcha en Japón

¿Quieren regalos? Y antes de que alguien responda, añadió: yo no soy santa Claus. Si llego a la presidencia seré un administrador, no el dueño de nuestra casa grande. Mi gobierno estará compuesto por los mejores hombres, no de aquellos que quieran poner el dinero para mi candidatura. Mi gobierno estará abierto al diálogo con todos los sectores. Les propongo un gobierno de concertación, logremos un acuerdo, un pacto de gobernabilidad para los próximos 30 años, dejando a un lado nuestros desatinos políticos, nuestros resentimientos personales, nuestras ambiciones pequeñas. Seamos constructores y que en esta obra tengamos todos una herramienta todo el tiempo y que siempre estemos levantando algo, uniendo, soldando, ayudando, sin que se detenga la obra, porque entonces se detiene el país. Total, desde cualquier esquina que estemos, sabemos una cosa: todos queremos un nuevo Ecuador, más justo, ¡Sí!, más solidario, ¡Sí!, pero ello no significa dar limosnas. El estado debe ser un gran regulador, no un mercader de baratijas! Prometo trabajar cada día, como si Ecuador fuera a ganar una medalla de oro contra la pobreza, el hambre; pero, sobre todo, contra la ignorancia. Prometo no convertir al estado en una oficina de empleos, sino en una gran fábrica que ofresca iguales oportunidades una población preparada. Ofresco orar cada día, escuchar a mis adversarios. Prometo no comprar más armas, no crear más cuerpos policiales, sino crear fuentes de trabajo. Prometo no humillar a mi gente solo por el hecho de no compartir mis ideas. Prometo estar a la altura de la dignidad de mi cargo y marcharme pronto de palacio una vez cumplido mi periodo, agradecido con mi gente, por la oportunidad que tuve de servir a la nación y luego dedicaré todo el tiempo a mi familia, a plantar verduras hasta esfumarme de la vida pública a fin de no interferir en las decisiones de los gobiernos que me sucedan.

Y la gente comenzó a entonar el himno nacional otra vez. Les ofrezco volver nuestra nación, como alguna de aquellas naciones donde yo viví, entrené hasta las lágrimas, con calambres, tendones rotos o meses y meses de para ante la enfermedad. En esos países triunfé. En mi mente siempre estuvo esto: quiero dar un empujón de entusiasmo, de dinamismo, de ejemplo a mi nación: Por mi madre anciana, por mis hermanos, por mis amigos, por todos quienes somos Ecuador. Y cuando estuve allí, siempre miraba, observaba y me puse a pensar cómo lo hicieron esos países, revisé su historia y vi que ellos fueron como hoy nosotros alguna vez, en alguna parte del tiempo. Y hoy ¿dónde están estas naciones? ¡Vamos entonces a ganar! Vota por Jefferson, él único que nunca te defraudó. Leed mis labios: ¡no más mentiras disfrazadas de verdad en los medios! ¡No más pesadillas para nuestros niños!

Y al final la gente empezó a dejar sus firmas en las papeletas que luego serán entregadas al tribunal electoral. Espero que quienes están allí acepten, por dignidad, su candidatura y que este discurso no sea un sueño de inocentes.

Mittwoch, 31. Dezember 2008

time to change friends



I'm back in Guangzhou. Yeah! I like to be here again! Night is warm compared to Shanghai, where snowed last morning and I left my friends and even a little bit love. A hacker blocked my email: cacuango@hotmail.com. Thanks God, it was really time to change friends. I missed some of them during my trip, others were doing a lot of noise, simply. There are so many friends on the way and they are great a night of wine and love but a day after we ignore them. Appear and disappear. Nothing should us otop and nothing requires us to find the way back. I do not fled. I enjoy life and this trip. It's simple.

Sometimes I miss the old e'mail, which was together fifteen years. Well, I am speaking about time. That is a symptom of age. Christmas time is hard to be alone. I will try to meet my friends here before tomorrow arrives! But in China this year ends in 45 days! Oops, another advantage of being here. So old and new year is just in my mind.


I admire this city with its bustle of life. It never rests. Here are the factories of the world but you can breathe also peace here. China is the only country where you can walk at any time without paying attention to the clock. These are the consequences of a good government: stability, security, work, talk less and act: the verb is action, words do not leave traces, like the cold breeze caresses my face so that I am drunk tonight. I like to arrive here and I wonder its enthusiasm for work and life.

Donnerstag, 11. Dezember 2008

LOS TUK-TUK Y LA CRISIS DE GOBIERNO EN TAILANDIA

Por Rafael Marcelo Arteaga, desde Bangkok.

Choferes de los tuk-tuk, cerca a Banglampoo, a la espera de turistas.

La crisis de gobernabilidad en Tailandia, muy común también en tierras tropicales de América, se debe en gran medida a los efectos de la crisis global de estos tiempos, aunque sus primeros signos de alerta ya fueron visibles varios meses atrás, cuando las cifras económicas indicaban una mayor dependencia de las importaciones frente a una industria nacional semiparalizada. El país no fue inmune a la saturación de los mercados, ocasionada por una mayor oferta desde otros países de productos fabricados tradicionalmente aquí, junto a ello la subida de precios de las materias primas a nivel global, tal el petróleo, base primordial para el movimiento de cualquier nación, la subida repentina de los metales preciosos lo que ocasionó la quiebra de su sólida (hasta hace poco) industria dedicada a la fabricación de joyas, el inevitable aumento de los precios de los alimentos, luego la caída del floreciente mercado del turismo a causa de las continuas agitaciones internas, y el resto vino solo: la economía tailandesa ha comenzado a desplomarse como un castillo de naipes, y lo peor de ello es que podemos ver como cada carta cae al suelo, tras una larga sucesión de errores que no se corrigieron a tiempo, debido a que sus gobernantes de turno estuvieron enfrascados en continuas rivalidades por tomar el control de todos los poderes del estado, confiados en la solidez de su economía, sin mirar al futuro y sin actuar a tiempo ante los primeros síntomas de degradación.

Ello se traduce hoy en despido masivo de personal, cierre de fábricas, contracción súbita del mercado, donde hay mucha oferta de productos pero bajas ventas en los centros comerciales por cuanto sus habitantes están más preocupados en ahorrar, lo poco que puedan, frente al vendaval que ya ha afectado sus bolsillos. Las clases sociales más sensibles son las más afectadas, por ahora. Luego viene la clase media, incapaz de reaccionar ante la caída de sus ingresos y de niveles de vida alcanzados durante la época de bonanza económica -tras superar la crisis de la década pasada, lo que creado un campo propicio para la inestabilidad social y política que hoy vive el reino del Siam.

La Kahosarnroad lució casi desierta durante los dias de convulción social.

Nada es más peligroso para una nación que bajar los niveles de producción interna, porque entonces ésta se vuelve importadora de todo aquello que usualmente demanda para su consumo. En Tailandia, desde hace algunos años que el mercado nacional dejó de expandirse y poco a poco se volvió dependiente de otras naciones para satisfacer su demanda. Durante mi estadía aquí pude ver desde hace tres años el cierre de numerosas empresas, antes florecientes y generadoras de empleo; hubo demanda de producción, pero no había crecimiento de su industria hasta niveles de satisfacer el mercado y de exportar, salvo en algunos sectores, como es tecnología y turismo; pero el peligro que estos dos sectores llevan consigo es que si no hay innovación, llega un momento en que el mercado se satura y cae la demanda. Y con el segundo sector, quizá el más importante en la economía de Tailandia, como es el turismo, es que desaparece a la menor señal de peligro (una epidemia o, en este caso, una convulsión social, puesto que los interesados en viajar siempre buscarán sitios seguros para sus vacaciones) y luego tarda mucho en recuperarse.

Durante esta década el sector agrícola creció a niveles aceptables, su industria pesquera, el camarón. El reino del Siam es el tercer productor mundial de arroz. Lamentablemente, la poca demanda de las naciones compradoras, (Japón, Europa, EE.UU. están muy ocupados en salvar las ollas al menos) hizo que en Tailandia, como en el resto de naciones, la producción se contraiga, y que ni siquiera los altos precios del arroz durante este año hayan podido detener la caída de la economía. Los alimentos se volvieron caros (y nunca volverán a sus niveles de hace 15 meses, que es cuando empezó la tendencia al alza), afectando de sobre manera a los sectores más pobres. Nuevos países entraron a competir a precios más bajos y con la misma o mejor calidad de aquí. China se ha convertido en nuestra fábrica desde hace pocos años. Filipinas, Vietnam, y hasta Camboya se han vuelto fuertes y hoy son sus principales rivales en el campo agrícola para exportación. Incluso en maquinaria y fabricación de materias primas, como algodón, seda, Tailandia cedió su mercado ante Singapur, India, e Indonesia. El turismo (hoy su principal ingreso de divisas) ha perdido mucho terreno (con sus conflictos sociales) frente a Camboya, Filipinas, Indonesia y hasta Nepal, que acaba de derrocar a su rey.

Pero no solo la crisis externa tuvo influencia en la situación actual de Tailandia. No podemos echar siempre la culpa de los errores a los demás y no aceptar parte alguna de ello. La convulsión social de nuestros días se debe, sobre todo, a los errores de sus gobiernos en el poder. Enfrascados más en disputas internas, sin escuchar las voces de las minorías y de la oposición, convencidos de que su deber es perpetuar sus mandatos, no se ocuparon por afrontar la crisis pese a los claros indicios de que ésta sería como la llegada de un torbellino que iba a sacudir hasta los gruesos muros del palacio de gobierno. Y mientras más caía la producción interna, más ingobernable se volvió la nación, dejando en el camino a dos primer ministros en tres años. Ninguno de ellos afrontó con decisión la avalancha económica en camino y en su lugar se dedicaron a gastar los pocos ahorros que el país logró durante los años de bonanza, sin fomentar la producción, sin apoyar a los sectores empresariales y sin pensar en los efectos que podría generar en la nación el debilitamiento de este sector. Las autoridades de turno creyeron que imponiendo altos impuestos a los bienes importados protegían la industria local, pero no se daban cuenta que tal medida sólo provocaba el incremento de los precios en los centros comerciales, ¡porque la industria local hace mucho tiempo que había perdido terreno y no era capaz de abastecer la demanda interna siquiera!

Para muchos conductores el tuk-tuk es igual que su casa: "viven en él". Son emigrantes de las regiones centrales a la gran ciudad, con sueños de superar la pobreza de sus aldeas.

No se preocuparon en delinear un plan de desarrollo industrial y de producción para los próximos años, tomando en cuenta la aparición de nuevos países con grandes posibilidades de competencia, y estaban seguros que imponiendo altas cargas tributarias al sector empresarial, que fortaleciendo al máximo su aparato de control tributario, incorporando nuevos grupos sociales al pago de impuestos, hasta depender el 35% del presupuesto nacional con tales medidas, que el turismo y la incipiente y caída producción interna, como la confección, la agricultura, era suficiente para salvar de la tormenta a la nación.

Pero gobernar es avizorar también y descifrar a tiempo las líneas que asoman en el horizonte. Es tener las antenas abiertas a los satélites, donde está el futuro, al diálogo con su gente, a la concertación política cualquiera sea ésta su tendencia ideológica. Y he aquí, que la tormenta llegó, y cosa curiosa, los políticos que estuvieron y están en el gobierno, aún no se dan por enterados y siguen haciéndose de oídos sordos, disputándose palmo a palmo cada resquicio en la nación que signifique poder. Thaksin fue destituido ayer, Newin es el nuevo primer ministro y él deberá afrontar las consecuencias de los últimos cinco años de inestabilidad política, la ira de los sectores más afectados con la crisis económica y política.

La industria se ha detenido, al punto de cerrar muchas de ellas. El negocio de los metales preciosos sufre un gran remezón: el mundo esta pobre, no tiene dinero y no puede gastar en joyas, así que su demanda, como en muchas partes, ha caído hasta niveles de alarma. La producción textil es cara y la oferta se ha trasladado a China, a Vietnam. India pasó a producir los electrónicos que usualmente se elaboraba aquí. La alta tecnología, como los computadores, celulares y afines igual. La industria automotriz (con capitales extranjeros) ha desplazado sus fábricas y personal preparado a China. Los conflictos internos han causado que el turismo disminuya el 45% en comparación con los niveles del año pasado, lo cual es terrorífico pensar en qué situación se halla este sector y aquellos que viven de tal actividad.


Y frente a este desolador panorama, ¿qué hacer? He aquí la responsabilidad del nuevo premier. Ojalá Newin esté a la altura de su cargo y que con sabiduría y decisión en el obrar, permita al pueblo tailandés creer en nuevos amaneceres, distintos a los rutinarios y convulsivos que hoy tenemos.

Hasta tanto, los tuk-tuk, la insignia del turismo local, seguirán circulando por las calles en busca de turistas para llevarlos a los templos, a Banglampoo y su Kahosarnroad, a Path Pong, el prostíbulo más grande del mundo, a Sukunvich, con sus restaurantes, en las convulsionadas calles de Bangkok.