Donnerstag, 11. Dezember 2014

NADA ME DETUVO


De Rafael Marcelo Arteaga
Tomado del libro ENCUENTROS, Galia Editora-Mexico City, Primera Edición 2009




The Forbidden City, Beijing 

Cerré la puerta de golpe
y eché a andar,
libre al fin de un mundo
que no pudo retenerme
y me dejó partir. 

Subí a prisa al tren, 
me acomodé en mi asiento
y, mientras sentía la velocidad 
con los ojos cerrados, 
pensé en la novia de juventud
que siempre estuvo conmigo,
sin percatarme,
hasta saber de su existencia
cuando la vi feliz
en los brazos de su amante.

No había motivos para volver atrás,
tampoco para detenerme:
seguí de largo mi viaje.


Mittwoch, 9. April 2014

ORACIÓN



De Rafael Marcelo Arteaga
Tomado del libro ENCUENTROS, Galia Editora-Mexico City, Primera Edición 2009


 

No tengo más planes
para este día
que volver completo a mi cama,
donde amo, conspiro,
y leo los libros
que siguen juntos mi viaje.

Dienstag, 11. März 2014

EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI HA FRACASADO



Texto de Sandro Benini, del Tages Anzeiger del 10.03.2014 
Traducción: Rafael M. Arteaga

A un año de la muerte de Hugo Chávez, Venezuela sufre una gran convulsión social. Las manifestaciones continúan y ponen en peligro al gobierno venezolano. 



Nicolás Maduro busca de cualquier modo frenar las intensas protestas en contra de su gobierno: extendió el feriado de carnaval dos días más y ha dedicado el 5 de febrero a exaltar la figura de su predecesor Hugo Chávez en el aniversario de su muerte; mas, sus esfuerzos hasta ahora han sido inútiles. El país luce convulsionado, lleno de manifestaciones, calles interrumpidas que provocan el colapso del tránsito, manifestantes peleando contra la fuerza pública, y milicias civiles armadas (del gobierno) en defensa de la revolución.
 

Desde el inicio de las revueltas hay más de 20 muertos, docenas de heridos y cientos de detenidos que afirman ser torturados por la fuerza pública; pero el gobierno lo desmiente.

CORRUPCIÓN Y CONTROL DE PRECIOS

La situación en Venezuela se ha deteriorado de modo constante desde la muerte de Hugo Chávez. La inflación anual es del 57%, la más alta del mundo. La tasa de asesinatos es de 70 por cada 100 mil habitantes, una cifra superada sólo por Honduras. La falta de divisas y los controles a la tasa de cambios han provocado la escasez de productos importados que, de acuerdo al Banco Central, afecta a un tercio de productos. El dólar de EE.UU. en el mercado negro es cinco veces más alto que el precio oficial. El déficit del estado es más del 10% del producto interno bruto y, de acuerdo a un reciente estudio del Banco de Inversiones Morgan Stanley, Venezuela no tuvo en el 2013 un superávit de 10 millardos de dólares, como el gobierno afirma, sino un déficit de 15 millardos.

Tomando en cuenta la disminución acelerada de su reserva de divisas, los analistas suponen que el país puede entrar este año en una moratoria de pago ante sus acreedores; lo cual sería grotesco, si  pensamos que Venezuela es uno de los más grandes exportadores de petróleo en el mundo.

Chávez, hoy venerado como un grande, un Cristo de los pobres, dejó a Maduro un país en ruinas, cuyas causas fueron y son ineficiencia, corrupción, expropiaciones, control de precios y despilfarro de recursos públicos: una cruz ajena que no puede evitar hacer suya. Algunos observadores dudan –inclusive- que el chofer y ex sindicalista de 51 años tenga bajo control a sus propias huestes. 


GOLPISTAS FACISTAS


Algunos se preguntan ¿cuán grande es el poder del presidente del Congreso Venezolano, Dios Dado Cabello, cuyo apoyo reside en el ejército, y de los consejeros cubanos? Maduro ha respondido con brutalidad a las protestas: hizo apresar al líder de la oposición Leopoldo López, cortó la señal de un canal de televisión colombiana y suspendió la visa temporal de trabajo de reporteros de la CNN. La semana pasada cortó relaciones bilaterales con Panamá, porque su presidente pidió una reunión urgente de la OEA para tratar la situación interna de Venezuela; no permitirá el ingreso de una comisión de la OEA al país y a cada paso repite que hay una conspiración internacional en contra de Venezuela, sin presentar pruebas de ello. El jueves la Comisión de Derechos Humanos exigió al gobierno explicaciones sobre los informes de detenciones arbitrarias, maltratos y uso excesivo de violencia de los cuerpos de seguridad del estado. 

En el discurso de Maduro las manifestaciones sociales no son causadas por la actual situación económica y las altas tasas de criminalidad, sino por grupos golpistas fascistas; pese a ello, el presidente ha ofrecido dialogar con la oposición, lo que es objetado por sus líderes, dicen que se trata de una farsa, porque uno es su obrar y otro su discurso. De acuerdo a encuestas, el 70% de la población cree que es tiempo de un cambio de curso. La insatisfacción parece extenderse incluso en las mismas filas gobiernistas de base, sin que hasta ahora hayan plegado a las manifestaciones, ya por lealtad a la memoria de Chávez, o simplemente por miedo a perder –con un cambio de gobierno - la ayuda de los programas sociales.

OPOSICIÓN DIVIDIDA

 
La caída de Maduro podría producirse por dos causas: que las protestas de estudiantes y la clase media se convierta en un levantamiento popular, o una revuelta en las propias filas chavistas. ¿Cuándo podría ocurrir esto? Imposible determinarlo. Luego de la detención de López,  María Corina Machado y el Alcalde de Caracas, Antonio Ledesma, los líderes de los manifestantes, corren un gran riesgo político, pues las barricadas en las calles afectan de modo directo a las clases medias y altas porque cortan los pasos de abastecimiento, lo cual agrava la situación.

Incluso entre los manifestantes hay actos de violencia, que los críticos al gobierno de Maduro tienden a callar. Si Maduro logra sobrevivir a la presión de las calles, será porque  es capaz de desgastar a los manifestantes. Y mientras a  las huestes chavistas el miedo a un cambio de gobierno hace que juntos se cuiden las espaldas, la oposición asoma dividida. El grupo de Machado y Ledesma asoma muy distante del liderado por el ex candidato presidencial, Henrique Capriles, ya que éste aboga por derrotar a Maduro en las urnas.
Y aún cuando él, a simple vista duro y, a la vez, incapaz, se mantenga en el poder algún tiempo, el alabado socialismo del siglo XXI sucumbirá ante la realidad económica, como igual sucedió con el socialismo del siglo XX. Y lo más probable es el escenario que planteó Felipe Pérez Martí, ex Ministro de Planificación, seguidor de Chávez: “No derrocará a Maduro la clase media, sino el propio pueblo chavista, cuando se dé cuenta que su gobierno es el culpable del desastre económico”.  


Freitag, 6. Dezember 2013

EL CLUB DE LOS INMORTALES

El premio para el escritor, más los elogios desmedidos de los ponis en la aldea, fue como alcanzar el zenit de su carrera y no el inicio de un reto que lo habría llevado a lanzarse al abismo de la creación.

Texto: Rafael M. Arteaga

Hace treinta años, fue el primero, y acaso el único ecuatoriano hasta ahora, en ganar un importante premio de literatura a nivel Latinoamérica; luego, su militancia política, no el "susurro de las musas" al oído, se encargaron de consagrarle en el podio de los inmortales de nuestra aldea.

Recuerdo a una apasionada editora del diario El Comercio preguntarle, en una entrevista, qué pensaba hacer luego de recibir aquella distinción, tan codiciada por los escritores y por los jóvenes de entonces que soñábamos con dedicarnos al oficio de escribir como una profesión, sin dejar de ser "revolucionarios".

Aún está en mi mente su foto en la portada de la revista. Lucía fuerte y esbelto, como un potro de Arabia. Tuvo un arranque espectacular en una pista llena de ponis literarios en el Ecuador de los años 80.

El escritor que, al contrario de su cara de luchador de la UFC, tenía una voz suave, como el gorjeo de un canario en su jaula, contestó - entusiasmado - que estaba en sus planes o ya tenía cinco novelas listas para la editorial, dos obras de teatro y una más de filosofía que trataba sobre los significados mutantes en las letras, o algo parecido. Daba la impresión de ir a la velocidad de un avión supersónico. El Concorde -por aquellos tiempos - empezó a unir París con Nueva York en cuatro horas.

Ante la pregunta de si le gustaría vivir en algún lugar especial donde dedicarse a la escritura, su respuesta fue: París. No en vano García Márquez, tan en boga aquellos días, vivió y escribió allá durante su juventud; para nosotros estaba claro que ambos pertenecían a otra generación, porque nuestra ciudad, en cambio, era New York. Hablo de Vicente Robalino, Jennie Carrasco…Sus historias nos fascinaban por su lenguaje despiadado, brutal, como el jap de un boxeador directo al hígado, describiendo esa herencia, casi medieval, de Quito a fines del siglo XX, causando rabia en los "viejos y consagrados" escritores de entonces, que no se habían enterado (o no aceptaban) que la velocidad de las turbinas superó al sonido.

Luego ella quiso saber en qué se inspiró él  para escribir su libro.

- ¡En la lucha obrera! Respondió enfórico, con un fuerte golpe en la mesa.

 Y la periodista, seducida por el entusiasmo del genio, arremetió de nuevo:

- ¿Qué oficio le gustaría si no fuera escritor?

- ¡Limpiador de zapatos!

- ¡La cagó! -, gritamos en coro, tras la lectura del periódico en boca de Allan Coronel, moribundos aún y chiros tras la farra de la noche anterior. 

Por aquellos días mi padre, que también frisaba los cuarenta y cinco años, planeaba, igual que el escritor, su retirada. Tenía un quiosco con baratijas y dulces en el bar de una escuela de barrio. No le gustaba la idea, llegado el tiempo de la soledad, de acabar sus días en una habitacíon sin sol, sin aire; así que imaginaba con dedicarse a lustrar zapatos, forcejejando cada día con los guardias municipales por un espacio en el parque del pueblo. No tuvo una juventud espectacular. Recién a los veinte años aprendió a escribir su nombre y, desde entonces, no cambió su firma. Nunca hojeó un libro, no aprendió a sumar o a restar en el papel, pero fue feliz, eso creo, hasta la ultima copa de ron que acabó con su vida.

El premio para el escritor, más los elogios desmedidos de los ponis en la aldea, fue como alcanzar el zenit de su carrera y no el inicio de un reto que lo habría llevado a lanzarse al abismo de la creación. Su descenso literario fue igual de vertiginoso, aunque con paracaídas, y las musas, ah las musas, ya sin fósforo ni mecha que encender, lo vieron - con lágrimas - cerrar sus libros para convertirse en un tragador de espadas, lanzafuegos de los gobiernos de turno.

Sus mejores años de revolucionario quedaron atrás, igual que la bella Mercedes Sosa, Piero o Pablo Milanés y empezó a luchar por un espacio que creía merecer en el podio de los inmortales, movido por esa torpe creencia de ser el maximam splendorem de las letras y que es obligación de la sociedad proteger a sus genios. ¿Quién les hizo creer que espacio alguno les pertenece en aquella cocina de brujas llamada Casa de la Cultura?

Una voz les susurrra atrás: Eres un artista. Libera tu espíritu de fustigador y rebelde. 

Es la voz de los patricios romanos, de los mecenas en la Edad Media; es la voz del estado que, como la Medusa con mil serpientes en su cabeza, sus ojos vuelven estatua a quien los mira. La historia nos muestra que pocos creadores fueron capaces de superar esa sumisión económica y espiritual para llegar a ser los grandes renovadores de las ciencias y del arte. Eran genios y ante ello los protectores debieron aceptar - a regañadientes - su inferioridad; aunque, no todos: la iglesia no perdonó a Galileo Galilei.

El autor que soñaba con publicar una docena de libros, llevando una vida sencilla en Paris, sin sobresaltos económicos o morales en su vejez, hace poco se jubiló de trabajador público, mientras sus escritores preferidos publicaban en New York o en Londres.

Yo aún no he sacado un libro...

 

Freitag, 16. August 2013

PALABRAS


Texto de Rafael M. Arteaga

Angkor Wat, Siem Reap, Cambodia.

El caminante lleva palabras,

sólo palabras que en el transcurso

del camino ya no le dicen nada. 

El caminante es feliz cuando ve a su hijo

recién nacido en manos de la enfermera,

o cuando vuelve a casa

y, en medio del bullicio de los niños,

se sienta a la mesa para compartir

el pan e historias de tierras lejanas.

 

El caminante sabe que el tiempo

es fuego, no cenizas,

que la sublime realización de la muerte 

tiene lugar en el olvido de sí misma;

por tanto él, en medio del camino, 

busca, acepta lo que es,

y en ese lapso el universo

no ha cambiado tanto - como su rostro -.


Freitag, 26. Juli 2013

COMO SI FUERA UN BISTEC

-¡Simple canibalismo!- Vociferé en medio del restaurante; por fortuna en tales lugares, la gente grita a su gusto durante las comidas, donde es normal las sonoras carcajadas, fumar, sorber los tallarines y la sopa.


Doctores, enfermeras de hospitales públicos, dueños de restaurantes se ven involucrados en este negocio que, ignoro si es nuevo, o es una tradición de hace siglos. ¿Cuánto vale en el hospital un feto con fines gastronómicos? 200 a 300 dólares, es lo que he leído.  ¿Cuál es el porcentaje para la madre y cuánto para la gente del centro de salud? ¿Cuál es el precio de la sopa? ¿Cuánto tiene que ver la política de estado de "un niño por matrimonio"? ¿ Es cierto que quienes sobrepasen la regla son castigados con penas económicas imposibles de pagar la gente sencilla, con cárcel y la separación del recién nacido de la madre?

-Sí.- Oí su respuesta. Yo no supe si seguir comiendo mi sopa (¡Y sí que la saboreaba hasta entonces!), o hacer una pausa para ahogar ese instante con un sorbo de té. Me decidí por lo segundo. De ningún modo era mi intención acusarle de algo que en Occidente la sola idea de comer escorpiones, o saltamontes es repugnante, peor fetos humanos en salsa de soya, con vegetales y carne de pato. Tampoco debió sentir algún remordimiento, porque – luego de tales ideas en mi cabeza - al alzar la mirada, él seguía disfrutando de su comida. El fuego bajo el tazón estaba cerca de extinguirse y las verduras con el pescado estaban en su punto. Wang Shang tomó el cucharón y puso más sopa en su plato; en tanto yo, restablecido al fin tras su respuesta, se me ocurrió atizar de nuevo nuestro diálogo: 

-Y eso… ¿A qué sabe? - Pregunté, sin subir el tono para esconder mi repugnancia.

-Si pides pato a la pekinesa, ¿a qué va a saber?

Estaba claro que nuestra educación y costumbres, en asunto de comidas, eran diferentes. No había para qué insistir y menos cuando él estaba convencido de que ello es lo más normal en su mundo. Entonces añadió:

- Lo he probado luego de hablar con el dueño del restaurante y de esperar varios meses. ¿Dónde? Si quieres un día vamos a visitarle…

- !¿Qué?!- Respondí sorprendido al instante, casi como un reto pendiente, que los comensales a nuestro alrededor volvieron sus miradas a nosotros. Wang Shang sonrió.

- Es una delicia -. Lo dijo como si explicara a un niño de las bondades de incluir las frutas en los desayunos. - Es un plato del que la gente de aquí habla mucho y que, por tanto, nuestro paladar está preparado para ello. Fuí allá –una noche- con un grupo de cinco amigos...

-Dicen que es estupendo para la potencia sexual…- Le interrumpí de inmediato, para no seguir con detalles. Mi sonrisa era insípida.

- El viagra fue un invento chino, no lo olvides -. Aseveró, mientras ponía con los palillos más verduras en su plato de porcelana. Yo estaba sumido en mis pensamientos.

-¡Simple canibalismo!- Exploté en medio del restaurante; por fortuna, en tales lugares, la gente grita a su gusto durante las comidas, donde es habitual las sonoras carcajadas, fumar (sin prestar atención a niños o a mujeres), sorber los tallarines y el caldo. A nadie le incomoda, sólo a los extranjeros, masticar con la boca abierta, de vez en cuando meterse el dedo en la nariz, las ruidosas carrasperas, o escupir la flema en cualquier sitio. 

Más allá de comer ranas o culebras, (admito que su sabor agradable se debe - tal vez - a la habilidad de los cocineros para elegir los aliños con los acompañados), o de si la carne de perro, que para mí sabe bien (sólo en cierto restaurante en las afueras de Seúl), ayuda a soportar la crueldad del invierno en el norte de China, o a mitigar el insoportable verano en las costas del sur, mi razón no admite que a la hora de la cena alguien pueda servirse un feto ¡como si fuera un bistec!

Wang Shang me miraba, siguiendo - tal vez - la línea de mis pensamientos; o quién sabe, ajeno a mi conflicto interior, disfrutando – ahora - del té, mientras limpiaba sus dientes con un palillo. 

Las costumbres de cada país son diferentes y, como la religión o la política, no hay que exponerlas al fuego, porque son como pólvora, incluso si de ningún modo son similares a nuestra manera de concebir la vida y su final. Muchos habitantes del Tibet, en pleno siglo XXI, no entierran sus muertos: ellos tienen un deshuesador, una especie de carnicero que desuella los cadáveres con un gran cuchillo y sus carnes - gramo a gramo - las arroja a las aves de carroña en el bosque. Tras varios días, él vuelve allá, recoge los huesos resplandecientes sobre la hierba y los entrega en un costalillo a sus familiares para que se ocupen de ellos. En nuestro mundo occidental, eso no está bien, porque a los muertos se los lleva al cementerio y allí se los olvida. O se los arroja al fuego y después sus cenizas se las guarda en una urna, simplemente; pero, entonces, los tibetanos se preguntan, ¿por qué se tiene que chamuscar un cuerpo sin vida, o por qué se los sepulta enteros?  

- En el “civilizado” mundo occidental, en pleno siglo XXI -, Wang Shang interrumpió mis pensamientos, - el canibalismo es más frecuente de lo que - rara vez - se lee en los medios. Hay sectas enteras entregadas a ello, como volver a la esencia, al principio de lo fuimos y somos: seres marinos, terrestres, carnívoros. Tú me has contado que en tu pueblo (Atuntaqui), hasta mediados del siglo anterior, hubo casos de antropofagia, cuando se descubrió que la carne frita en una posada de tu pueblo se hacía con carne humana...

- Fue durante mi niñez...

- Un caso muy bullado entre ustedes, aunque desconocido para el resto del mundo. 

- Recuerdo que luego de inagurarse el tramo de la Panamericana entre Quito e Ibarra, mi padre solía “escaparse” para ir a la fonda de doña Jesusa, ubicada a pocos kilómetros del pueblo, justo a la vera del camino. Era un sitio para comer, amenizar con mujeres jóvenes y embriagarse con ellas hasta perder la razón, sin preocuparse del tiempo, de los comentarios mordaces de la gente y del dinero, porque – según gritó él a mi madre en una discusión - el crédito era bien venido. Lo frecuentaban taxistas, hombres solos (por quienes nadie preguntaba si desaparecían), esposos aburridos de sus mujeres gordas y viejas: los nuevos ricos de la industria de aquel entonces: la caña de azúcar, - hoy son los tejidos. El negocio debió ir sobre ruedas, de no ser porque el cocinero un día olvidó un detalle: alguien descubrió en su comida – las carnes fritas servidas con papas, mazorca con salsa de ají - un pedazo de dedo humano con su uña. El caso fue denunciado a las autoridades y éstas, al inspeccionar el sitio, descubrieron que en su cocina se faenaba personas, que bajo el suelo de los patios cubiertos de maleza, estaban restos de huesos humanos. Los perros de las comunas habían desaparecido. 

Igual ocurió en Otavalo. Hace cuatro décadas, cuando el camino a Quito era rodeando las lagunas de Mojanda, una familia de apellido Viniachi tenía un comedero en medio de las montañas. Fue un sitio de descanso obligado para los últimos arrieros de entonces, choferes y pasajeros. En la ciudad había noticias de desaparecidos, pero nadie imaginó que éstos habían terminado en las gigantescas pailas con fritada que se vendía a los transeúntes. Fueron denunciados y llevados a la cárcel; no así sus hijos menores y trabajadores, que huyeron del pueblo y cambiaron de apellido, dando origen una nueva generación en los alrededores de Riobamba como Remaches. 

-Y, entonces, -me preguntó Wang Shang, desafiante - ¿Cuál es tu problema con la comida? Aquí hay quien piensa que la sopa de embrión les ayudar a mantenerse jóvenes y activos en la cama. ¿Quién podrá hacerles creer lo contrario? ¿Ustedes que usan la placenta de sus hijos recién nacidos en cremas faciales para evitar las arrugas? Nosotros creemos que comer perro nos ayuda a soportar los calurosos días del verano, que la culebra en nuestras barrigas nos acerca al dios dragón, que el gato (porque ya no hay tigre ni selvas) nos ayuda a adquirir la vitalidad y potencia sexual del felino; por ello aquí comemos dos o tres carnes juntas de acuerdo a lo que creemos son las cualidades de cada animal: culebra = dragón, gato = tigre, pollo = águila. 

Mi amigo empezó a disfrutar del momento sagrado del vicio. Supongo que él esperaba aun más de mí, pero no dije nada. El ruido de los clientes y el humo de otros fumadores en el local se volvió insoportable. Yo pedí la cuenta, pero él se había adelantado a ello. Una jovencita con pantalón negro y chaqueta roja con hilos dorados se acercó con la factura y, ni bien la puso sobre la mesa, Wang Shang la tomó consigo, sin darme tiempo a extender mi mano siquiera. En China los amigos aún se pelean por pagar la factura. Yo no insistí, aunque hice un pequeño amague, mientras anunciaba: ¡La próxima es mía! En Europa yo me habría hecho cargo de la propina, pero aquí es considerado una humillación. Nos incorporamos y, al abandonar el local, seis jovencitas, tres a cada lado de la entreda, con sus vestidos largos de seda, se inclinaron de nuevo a nuestro paso, para agradecer en coro la visita. 

Otra vez en las calles de Guangzhou en época de verano y de vacaciones: ¡Bienvenidos al infierno!