Freitag, 17. Dezember 2010

El precio de la libertad




Miedo y vergüenza del imperio que se ensaña con un simple ciudadano que se atrevió a desnudar los entretelones de la diplomacia norteamericana y que se apresura a criminalizar la libertad de expresión bajo el moto: los ciudadanos obedecen y callan. Hoy permitió la policía británica salir de prisión a Julian Assange, el mismo que debió pagar una fianza de 200.000 libras esterlinas, más 40.000 de garantía ante una posible fuga. Algo así como USD 370.000. Pero no fue ni será tan fácil para él como se puede imaginar. Miles de seguidores  en el mundo celebramos a su liberación, pero quizás pocos se atrevan a pensar en que la verdadera condena de Assange recién ha empezado: la corte suprema del Reino Unido ha decidido que él lleve una cadena con un microchip en su tobillo izquierdo, con el que las autoridades identificarán su posición desde el satélite. Ha fijado también el lugar de residencia junto a su amigo Vaughan Smith, el fundador de FRONTLINE CLUB, de Londres. Deberá además entregar a las autoridades su pasaporte y registrarse cada mañana, a las 08:00hrs. en la policía de la ciudad. Las cartas sobre la mesa.

Recién hoy aprendí que la libertad de un individuo en el mundo tiene un precio.  Y quizás en la situación de Assange, ello es mejor a estar metido en una fría mazmorra; aunque fuera de ella será igual de humillante. Salir de prisión no es más que el comienzo de su extradición hacia territorio sueco, donde se le acusa de tener relaciones sexuales sin condón con dos ex colaboradoras y amigas. Las autoridades argumentan: “sexo indebido”. Ignoro si con ello se refieren a sexo oral, anal, sadismo, fetichismo, sex en el chat (o simple masturbación)… ¿Desde cuándo la vida privada de las personas es un delito? De acuerdo a las leyes suecas, si ellas –las damas en general- no fueron satisfechas en la cama, podrán siempre argüir violación, abuso sexual o maltrato psicológico en acusaciones contra sus parejas. ¿Quién entiende esto? ¿Violación a su intimidad? ¿A su voluntad? ¿A sus bragas color fucsia con encajes negros? Los mismos fiscales del estado aún no deciden bajo qué figura legal o bajo qué cargos seguir este embrollo hasta conseguir que el fundador del Wikileaks se pudra en una cárcel. Pero algo sí es seguro y es que tras este asunto banal está la sombra del imperio. Bajo qué cargos, eso es lo de menos. Y Suecia, un país ejemplo de democracia y de libertad de expresión, es su instrumento.


Bien sabemos que en la justicia y en los grandes negociados del gobierno todo se aceita con dinero. En Ecuador o en Suecia.  Aquí no ganan juicios los que carecen de dinero. Muchos están en la cárcel y los que manejan grandes negocios e influencias: en el poder; mas en el caso del creador de Wikileaks el dinero no es lo más importante. Debe haber un castigo ejemplar, que se traducirá luego en una frontal caza de brujas contra todos aquellos que frecuenten e interactúen desde y en ciertas páginas de la web, tal la ley que hoy se aprobó en Venezuela. No son tiempos de lanzar a los acusados en el potro de tormentos físicos, cuanto sí ejercer presión psicológica. Los abogados de Assange alegan de imprecisas y vagas las acusaciones de violación, y afirman que ello se trata de oscuras maquinaciones políticas al interior del gobierno sueco, bajo pedido de su similar en el otro lado del continente. Una vez conseguida su extradición a Estocolmo, es posible, eso tememos la mayoría, que sea entregado a EE.UU., donde le espera un banquillo y toda la furia de la justicia americana contra él. Su extradición será cuestión de semanas, meses quizás.

-"Cómo es la tierra?" -"Transparente, gracias a Wikileaks...!" De Tages Anzeiger, Suiza.

El imperio ha creado un nuevo ídolo. Y muchos han olvidado al verdadero hacker, al que sustrajo la información de los archivos secretos del Pentágono en un simple memory flash de 8 gigas: Bradley Manning, un militar que hoy guarda prisión en América y a quien la justicia espera condenarle a 50 años de cárcel, acusándolo de alta traición a la patria. Julian Assange recibió la información y la puso en la red. Algunos de sus colaboradores saltaron antes del barco por temor a represalias. Igual los antiguos amores de Assange. No era para menos. Wikileaks ha develado el mundo de las sombras. Los negocios turbios del poder. Mientras el imperio se apresta a castigar el atrevimiento de un pequeño enemigo al que considera más peligroso de sus propios soldados que causaron la muerte de más de 130.000 civiles en Irak, derrocaron a Saddam Hussein, se adueñaron de los pozos petroleros, hoy bajo control de sus transnacionales…

Donnerstag, 9. Dezember 2010

Wikileaks o luz sobre la oscuridad



No caerán las bolsas de los países asiáticos con tales informes, ni el dólar se debilitara frente al Yuan. No habrá una guerra regional, ni algo que se parezca a revolución moral, como pregona el fundador de Wikileaks. En cierto modo, todos sabemos lo que los gringos piensan del resto de países. Los cables son simples apreciaciones, no del mundo diplomático frente a las cámaras, cuanto de sus informantes. Y por supuesto que de ello se nutría el gobierno en Washington para tener una idea de lo que ocurre en las "colonias", previo a emprender un viaje para encontrarse con sus mandatarios. Son los informes de rigor que cualquier embajada envía a su nación. Inclusive la ecuatoriana.
No hay revelaciones de asuntos delicados que trataron vis a vis los responsables de la alta política internacional, mas ello nos advierte también de lo fácil que puede ser en nuestros tiempos el acceso a la información -privada o pública- a través del internet, hasta a admitir que no estamos más aislados, que debemos cuidar lo que vemos o hacemos con un computador. El mundo virtual puede ser incontrolable, igual la boca de los actores de la política internacional, o nuestra vida privada.
Hace pocos días, en un arrebato de la cintura para abajo, el vicecanciller ecuatoriano invitó a Julian Assange a refugiarse en Ecuador. Justo allá donde se tramita una ley contra la libertad de expresión. Quizás el novato tomaba la revelación de tales informes en la red, clasificadas como top secret por el Pentágono, como una pequeña venganza de ideología, y no vio que ello no es más que la afirmación de una verdad en las tinieblas: la política mundial alcanzó tal grado de descomposición, que sus máximos exponentes -quienes deberían estar llenos de virtudes para ejercer sus cargos y ser así el punto de referencia para nuestros hijos- son los primeros sospechosos -de acuerdo a las actas- de estar involucrados en transacciones de  grandes sumas a bancos suizos desde empresas con grandes movimientos de dineros injustificados. Corrupción en las altas esferas del poder. Formidables negocios que tienen como objetivo el lavado de activos y su inyección en el torrente sanguíneo de la economía global.



Pero no son declaraciones juramentadas ni evidencias tangibles con las que los jueces pudieran mandar a alguien a la cárcel. Son simples advertencias al gobierno de turno en Washington, que nos muestran el mundo más asqueroso y más deprimente de lo que ya imaginábamos. Que hubo una matanza planificada de civiles en Irak por parte del ejército norteamericano, o que de no les consta –a los diplomáticos- la existencia de plantas atómicas y armamento peligroso, como pusiera de pretexto Bush para atacar el país islámico y apoderarse de sus campos petroleros, eso lo sabíamos casi todos. El planeta seguirá girando, porque uno de los objetivos de nuestros gobernantes en el mundo es bombardear el inconsciente con tantas noticias deprimentes, hasta volvernos insensibles ante a cualquier caso de corrupción, de guerra, o injusticia.
Nuestro espíritu cristiano nos obliga a dar limosnas frente al hambre y a cambiar de canal o de página web frente a la desgracia.  A eso se llama la libertad del individuo. Y ocurre que al sentirnos impotentes y desvalidos, (subidos en un tren que nunca se detiene y aprendiendo a ser más fuertes tras cada estación que miramos pasar -aunque ocurra lo peor, so pena de quedar aislados) esa misma clase gobernante, perversa -no busco un antónimo- e insensible, emerge como la salvadora de nuestros males, ¡creados justo por ellos, y con nuestros votos para completar el castigo!


Prominentes figuras de la política piden al presidente Obama declarar la página Wikileaks como una organización terrorista que atenta la seguridad mundial. Una candidata a la presidencia pide sacar de la red tales actas, que solo han despertado en el mundo ese sentimiento anti americanista, tan palpitante en muchas regiones. La policía de Londres, en cambio, pone a Assange en una fría mazmorra, sin derecho a fianza. Sin duda, es una olla de grillos la que se destapó: nada tuvo que inventarse. La olla y los grillos siempre estuvieron ahí.
Julian Assange vendió a buen precio los documentos que hoy se leen en el mundo, y amenaza -tras rejas- con publicar más documentación, poco a poco, todos a su turno, de acuerdo a su importancia en el jet set de la política internacional. Luego vendrán los oscuros presidentes de naciones pobres y sin horizontes que, al no tener sitio junto a esa élite que toma decisiones en el mundo, pese a esforzarse, la revelación de tales actas carece de importancia para el resto de mortales. Hasta hoy han salido algunos nombres apenas. Las extravagancias de Sarkozy, de Gadafi; las niñerías del dictador norcoreano, el peso y las redes de la mafia internacional. El gobierno de Argentina, de Venezuela son sospechosos (los informantes no acusan) de girar una colosal turbina de corrupción. Rusia es a los ojos del imperio una banana republic (¡Creí que ese honor era para los ecuatorianos! ¡Si no es así, entonces que somos!).
La nación con mayor tecnología en el mundo y el armamento más sofisticado de nuestros tiempos es incapaz de mantener sus archivos y documentos seguros. Es la venganza de un HYPERLINK "http://www.thestreet.com/story/10941209/wikileaks-state-secrets-or-clever-tactics.html?puc=outbrain&cm_ven=outbrain&obref=obnetwork""HYPERLINK "http://www.thestreet.com/story/10941209/wikileaks-state-secrets-or-clever-tactics.html?puc=outbrain&cm_ven=outbrain&obref=obnetwork"simpleHYPERLINK "http://www.thestreet.com/story/10941209/wikileaks-state-secrets-or-clever-tactics.html?puc=outbrain&cm_ven=outbrain&obref=obnetwork"" (como se denomina a los habitantes de la ciudad en la novela "El Nombre de la Rosa") ante el aparato estatal -capaz de manipular el mundo-. Y el precio para un cibernauta que sabe mucho, que pone en soletas a la potencia mundial es la cárcel o un frío asesinato que intimidará a los demás. El stablishment no tiene compasión con quien se atreve a desnudar o a cuestionar las oscuras tramas del poder. Igual en Ecuador.

Mittwoch, 27. Oktober 2010

ENCUENTROS



De Rafael Marcelo Arteaga
Tomado del libro ENCUENTROS, Galia Editora-Mexico City, Primera Edición 2009

Me quito los zapatos y beso la tierra
para reconciliarme con mi sombra
bajo el sol de esta mañana.
No hace falta decir mi nombre,
mido mi lengua al hablar,
descifro tus frases en mi corazón
para acercarme a ti
y conseguir la armonía del viaje.

Aquello que destruí y amé,
que oculté bajo la lengua
y no pude aceptarlo
con el transcurso de los años,
me ha traído aquí.
Nada vislumbra más que el pasado.
Una máscara ceremonial,
temible ayer,
y hoy en los museos del mundo,
un dios bajo la lluvia, como un leproso,
rodando en jirones sus carnes;
páginas manoseadas durante siglos
en las bibliotecas de un pueblo estéril,
días de cólera y silencio
multiplicándose hoy
–igual que moscas en el estiércol.

Pero la boca de un muerto
no habla de esperanza.
¿Qué necesidad tienes -entonces-
de indagar por ellos
con el estómago vacío?
¿Por qué lamentarse de tu condición
ante esos rostros de madera,
si la lluvia de mañana
tampoco recordará tu nombre?
¿Fueron ellos dichosos al creer
que con el sueño
se acercaban a mejor mundo?
¿Este mundo? Y tú,
¿sabes quién eres a ciencia cierta
o sólo crees que lo sabes
cuando bajas las cortinas y hablas
contigo en las cuatro paredes
de la habitación
-que son el límite de tu existencia?

Gimes ante la duda,
mas ello no es otra cosa
que vanidad: el caos de tu palabra
irá siempre contigo.
Mira tu sombra en los ramales
del agua y deja caer
ahí tu voz: no hay repetición de días
para reconciliarse con el pasado,
ni siquiera "el volver a hacerlo bien",
pues el tiempo hace
posible la aparición de la vida
pero no tiene influencia
en el ritmo de ella; así, la rosa,
es el vestigio de su florecer,
el río, lleno de sucesos,
es nuevo cada instante,
y no es que estamos perdidos,
sino que en un giro del tiempo
hemos perdido algo.

Fiel a mi traición,
avanzo entre las ruinas.
Mi rostro no es más joven
que cualquier estrella
en el universo;
no busco la luz, no el fin,
sino el misterio de las cosas,
y esto lo puedo gritar aquí
porque ni nombre no tiene importancia.

Si el agua del río no se detiene
en mis pies, ¿por qué ha de inquietarme
lo que ignoro más allá de mi tiempo?
¿Por qué afligirse con el moribundo
que espera tras las puertas de madera
la luz de un nuevo día?
La tierra es una casa
que se abandona pronto,
morir es desnudarse ante el mar,
¿no lo has sentido alguna vez
en las escuálidas noches
de otoño al borde de las olas?
Esa hoguera se extingue
cuando los nombres de las cosas
son las cosas y no el oleaje
de la continua especulación.

El caminante lleva palabras,
sólo palabras
que en el transcurso del camino
ya no le dicen nada.
El caminante es feliz cuando ve a su hijo
en manos de la partera,
o cuando vuelve a casa y entre
el bullicio de los niños,
se sienta a la mesa
para compartir
el pan de tierras lejanas.

El caminante sabe que el tiempo
es fuego, no cenizas,
que la suprema realización de la muerte
tiene lugar en el olvido de sí misma,
y por tanto él –en medio de las ruinas-
busca y acepta lo que es,
porque su edad sintetiza
el anhelo de sus antepasados,
aunque a sus obras las cubra el polvo
y en ese lapso el universo
no haya cambiado tanto
-como nosotros.

Mittwoch, 6. Oktober 2010

UN PAIS DE OPERETA*

Domingo 03 de octubre del 2010 | Bonil  

No tiene licencia para matar, pero desde que el señor Correa asumió su mandato ya suma once muertes. Es difícil admitir que hayamos vuelto a aquellos tiempos de barbarie, donde un bravucón en medio de guardaespaldas y apoyado en las armas del ejército y policía, dejaba a su paso por el gobierno una estela de terror y sangre, con cicatrices marcadas en la piel de sus oponentes y en la memoria colectiva de varias generaciones. La impaciencia del actual gobernante y su falta de tino para manejar las situaciones políticas que él mismo provoca a diario, hace que la estabilidad de su gobierno sea cada vez más frágil. Él ha ofrecido compensaciones económicas a las familias de los muertos, -no desde su bolsillo, por supuesto- sino desde las arcas públicas. Pero ¿a quién se le ocurre pensar que la vida de un ser humano tiene precio?

Es la imagen que él tiene de nuestra nación. Todo se soluciona con dinero, y más, cuando hay en abundancia y nadie tiene acceso ni control de las arcas estatales, pues las instituciones que deberían ejercer una fiscalización están en manos de Alianza País.

Correa es un hombre con demasiada fuerza de atracción en los sectores marginados y su generosidad con ellos le asegura mucho tiempo todavía en el sillón presidencial; sin embargo, tras ocho victorias en serie en las urnas, desde su aparición en el tablero político, en ninguna de ellas aprendió que la prueba más dura para un gobierno es oír y dialogar; no una licencia para humillar o desafiar a los demás con su prepotencia. Fueron ocho pruebas para asumir con humildad su alto cargo ante la nación.
El rey Juan Carlos humilló en público a Chávez gritándole la conocida muletilla: ¡Por qué no te callas! Aquí un cabo de policía –hoy destituido- repitió –con megáfono en mano- la misma frase, aunque también añadió: ¡mentiroso, corrupto...! Y mi padre, cuando en vida, siempre me aconsejó: nunca des motivo para que tus hijos te falten el respeto alguna vez. Crece y madura con ellos. El actual gobernante ignora que él es un servidor público, un puesto que, en los orígenes de la democracia en Atenas era un privilegio; se lo ejercía sin compensación económica alguna, más que la satisfacción de ayudar y servir a su colectividad; y no solo ello, fue un deber cívico que todo ciudadano debió asumir y rendir cuentas al final de su periodo, por insignificante que fuera su cargo.

LUJÁN | Y la historia continúa... El Comercio, sábado 02/10/2010 

La revuelta policial de 30 de septiembre fue un amargo despertar, tras una larga noche de dispendio y de bohemia revolucionaria. Fue la afirmación de que estamos chiros, como al empezar el actual mandato. No hay inversión externa y la interna desde las arcas fiscales no basta para acelerar la economía del país. Entonces se tiene que recurrir al endeudamiento externo, pero como todo moroso que no cumple con sus obligaciones anteriores, si Ecuador pide nuevos préstamos, debe empeñar primero el petróleo, la única fuente de recursos disponible a mano: recibe 4.000 millones de dólares del gobierno chino y a cambio entrega 100.000 barriles diarios de petróleo durante cinco años, ¡cuando su producción nacional, sumada a la de las transnacionales, es de apenas 450.000 y en franco descenso sin paracaídas!

Y se anuncia nuevos créditos con el gobierno de Pekín. Nadie sabe a qué tasa de interés efectiva y cuánto o cuándo terminaremos pagando. En cuatro años de gobierno socialista, con el precio del petróleo en el mercado cinco, seis y hasta 15 veces más alto en comparación con la década pasada, (durante la era de Mahuad un barril alcanzó el irrisorio valor de 8 dólares), resulta que tenemos –otra vez- una deuda sobre los 17.000 millones. No está mal adquirir créditos, pero si con éstos vamos a poner en marcha el aparato productivo, la industria y agricultura, hasta lograr satisfacer la demanda interna y luego exportar.

No, resulta que gran parte de esas sumas se malgasta en propaganda oficial, en sueldos de la vigorosa burocracia  -entre ellos -52.500 policías y 71.250 militares-; instituciones a las que el presidente, en su afán de mantenerse en el poder y de conseguir sumisión, incrementó los salarios. Así, si antes un policía de tropa ganaba, dependiendo de su antigüedad, entre 320 y 650 dólares al mes, hoy, recibe entre 750 y 1950, mientras los oficiales –capitanes, sobre los 1800, coroneles sobre los 2300 y los generales superan los 3500. Igual con los profesores y demás empleados públicos, ¡mientras que el sueldo decretado desde la presidencia para el sector privado es de 240 dólares!

 
Cuando el presidente llegó al regimiento de policía, los uniformados le pedían a gritos que se vaya. Aquí se escucha ello de modo evidente; pero él ingresa a la fuerza y va al segundo piso para intentar convencer de las bondades de la nueva ley, mientras los policías junto a sus familias, tras cada palabra  se exaltan más. "La ópera de tres centavos" había comenzado.

Los policías, amparados en la constitución que él mismo encargó redactar a los españoles, y luego fue aprobada por la población, hicieron uso del derecho que ésta otorga a cualquier ciudadano al verse afectados sus intereses, y es la protesta, sin que ello signifique de ningún modo estar en contra de la nación o del orden constituido;  sin embargo, lo ocurrido el pasado 30 de septiembre fue un capítulo no planeado que alteró por completo la agenda política del señor Correa. En realidad, aquel día se iba a declarar la muerte cruzada entre el legislativo y el ejecutivo, estrategia que debió permitir al mandatario disolver por una vez el congreso, emitir luego e imponer las leyes que él creía conveniente, y después convocar a elecciones, ¡proceso en el que él volvería a salir airoso!

Y para llevar a cabo tal proyecto, necesitaba la colaboración de la fuerza pública. No estaba en sus planes que la sublevación policial se le escape de las manos, por lo que, como buen mago, sacó de inmediato una carta bajo su manga: fue el momento propicio para armar un show y asumir el rol que tanto le gusta, que lo ejecuta bien y que –por desgracia- impacta en las clases populares: el de víctima. Lo oí gritar en la radio: “¡Ya entran por mi ventana, me van a matar, hago responsable a la policía de lo que me puede ocurrir! ¡Amo a mi familia!”. Pero él estuvo en un piso superior rodeado por su cuerpo de seguridad, defendido por el grupo de élite de la Policía, el GOE y también por el GIR. Esta película la sabemos de memoria los ecuatorianos, aunque después se prohibió transmitir muchas escenas a los canales privados.

Varias veces -durante la mañana- los policías amotinados le pidieron que se vaya, pero no hizo caso. ¡Cómo se le ocurrió al señor presidente ir a patear el nido del avispero! Una comisión de policías ingresó al hospital tres veces para dialogar con él. La primera fue a pedirle que derogue la nueva ley; pero él respondió con un soberbio no. A la segunda se incrementó un pedido: la amnistía. Él siguió metido en su trinchera e informó al mundo que es prisionero y que se trataba de un golpe de estado. A la tarde se le ofreció sumisión a cambio de un pedido: la amnistía. Los policías sabían que el único sustento de sus familias es el salario y por ello sólo pedían –como niños arrepentidos- perdón.

El resto es historia por demás conocida: se ordenó su rescate a cualquier precio, sin asumir el señor Correa su rol de hermano mayor, de padre y de abrir el camino del diálogo. La información oficial es que hubo 8 fallecidos y 193 heridos, 15 de ellos con diagnóstico reservado. ¿Quién guardará en su conciencia estos muertos? ¿Y cuántos más nos esperan durante los años que el partido verde limón planea permanecer en el poder? 

Al coronel Gutiérrez lo botaron los grupos sociales unidos, la Conaie, los choferes, las sindicatos de obreros…el ciudadano común y por último los mismos policías y los militares que le pusieron en un helicóptero para sacarle de Carondelet, luego en un avión y lo mandaron exiliado a Brasil. Fue una rebelión social progresiva con tiempos y metas –y en la que el actual presidente también estuvo detrás, lo recuerdo bien-, mas lo que ocurrió el 30 de septiembre fue un show brillante: un país de opereta con un gobierno de opereta. Y ello se traduce justo en estadísticas: la figura del señor Correa ha salido robustecida entre las clases dependientes de su generosidad y que son muchas.

Pero el sueño del petróleo se acabó. La olla de oro se la robaron y ahora viene la verdadera prueba para gobernar. Es tiempo de ahorro y de negocios claros, en vez de despilfarro.

 
*Frase del presidente de Ecuador, luego de volver triunfante a su sillón