Sonntag, 8. August 2010

CIRCO DE TRES PISTAS



 
TC televisión transmitía en vivo los shows del señor Bucarán, entonces presidente del Ecuador. Hoy, luego de ser expropiado a los hermanos Isaías, el canal está al servicio del actual gobierno. 

Una noche de invierno de 1996, Gabrielle Marinucci, mi compañero de departamento, me invitó a la librería Ex Libris -en Zúrich- para ver la presentación de la escritora Rosa Montero y una selección de sus trabajos traducidos al alemán. La ceremonia es similar en cualquier país: los comentarios de rigor a cargo de un reconocido intelectual, el mismo que asigna calidad y precio a la obra; las acaloradas  -y a veces aburridas- discusiones sobre arte y política, los escritores frente a una montaña de libros y una fila de lectores pidiendo autógrafos.
Durante los brindis, Gabrielle se acercó a dialogar con la autora -que estuvo muy en auge durante esos años-, mientras yo disfrutaba de los vinos en compañía del grupo literario: La Canoa del Limmat, hundida a tiempo  -por suerte- y sin obras literarias que lamentar. De pronto escuché a alguien gritar mi nombre entre la multitud. Su voz me era familiar. Volví la vista y vi a Peter Arens, un reconocido actor suizo acercándose a mí. Debo admitir que nunca ambos tuvimos una gran amistad, más que una relación de trabajo durante mis tiempos en el Schauspielhaus–Zürich; aunque siempre admiré –inclusive hoy- sus cualidades de actor.
-“Rafael, -me sorprendió su tono familiar, -dime una curiosidad que entre los medios alemanes es motivo de pláticas y de burlas…
-¿Cuál es la pregunta? -Repuse yo de inmediato.
-¿Es cierto el presidente de tu país es dueño de un circo?
-¡¿Cómo?! –Grité yo al instante, movido por un resorte, que casi escupí el vino en la cara de los presentes. Permanecí algunos segundos con los ojos bien abiertos y la copa vacía en mis manos.
Peter Arens pareció entender mi situación. No era el momento, ni él habría soportado un curso rápido sobre la clase política del Ecuador, su extravagancia, ferocidad y folclorismo -a la vez-; por lo que, entre las risas de los presentes, decidió retirarse; mientras yo, luego de pedir otro vaso con vino y de aspirar a fondo mi cigarrillo, me atreví a preguntarle a sus espaldas:
-Y ¿por qué dicen ello?
Él pensó –quizás- que yo estaba molesto, por lo que respondió con un “olvídalo” y fue a unirse de nuevo con sus amigos.
Gabrielle, que ya estaba cerca a nosotros, empezó a enumerar algunos comentarios que entre los círculos de intelectuales y la prensa sensacionalista europea fue moneda común por entonces: que el presidente de Ecuador era dueño de un circo, un cantante decadente de rock, futbolista y entrenador a la vez del equipo más popular…en suma, ¡que un país de los Andes se había convertido en circo de tres pistas!

 
"Alberto Fujimori y Abdalá Bucaram, entonces presidentes de Perú y Ecuador, disfrazados de indios para la foto. Ambos fueron elegidos popularmente y ambos terminaron mal. La lista de casos similares en América Latina es extensísima".
-¡Vaya, qué honor! –Le respondí, sin  ocultar mi enojo, mientras cruzaban por mi mente sus extravagancias: bailar el rock de la prisión con muchachitas en minifalda y derramar la botella de agua mineral sobre su frente chorreando con sudor ante las cámaras de televisión.  Saltar del helicóptero vestido de Batman en los suburbios de Guayaquil. Grabar un CD con temas de los Iracundos bajo el tema: el loco que ama. Su hijo Jacobito celebrando a los 16 años su primer millón de dólares conseguidos a través de coimas en las aduanas. Ser presidente del Barcelona Sporting Club, director técnico y anunciar un contrato con Diego Maradona para jugar en Guayaquil por diez millones de dólares. Recibir a los cuerpos diplomáticos en zapatillas. Galardonar en el palacio de gobierno con la Gran Medalla a Lorena Bobbit, una manabita afincada en New York que se hizo famosa por cortar el pene a su marido gringo, y cuya acción desató una ola de simpatías entre los grupos feministas, que causaban miedo en los hombres de todo el mundo. 

 
Mirando estas imágenes y comparándolas con lo que ocurre en la actualidad, ¿podemos creer que en estos últimos 14 años de democracia hemos avanzado a algún lado?   


Hubo, pensé yo, mucho circo en tan corto tiempo, que el público acabó por aburrirse y nadie salió a defenderlo cuando la clase política lo destituyó argumentando incapacidad mental. ¡Ellos declararon loco al psiquiatra! Fue una vorágine, un tornado que acabó expulsando de la carpa a su director, y éste, en pleno bullicio, ordenó a sus lacayos sacar el dinero de la taquilla en grandes fardos de yute y ponerlos en el avión, que partió al exilio en Panamá: las cámaras de TC pasaron aquella noche sin comerciales su última función. 
Aún recuerdo algunos nombres de aquellos seres perversos, como un violador rondando a su víctima tras los patios de la escuela, y partidos políticos casi momias –agitando hoy la bandera de revolucionarios- que apoyaron la candidatura del señor Bucarán –hasta ganar las elecciones; mas, al verse perjudicados en la repartición del poder, (por carecer de contraparte; es decir, de grandes fortunas y empresas tras jugosos contratos con la nación, o no estar aliados a grupos económicos fuertes) se volvieron contra el amo que les dio de comer durante los meses de su gobierno*, permitiendo a la derecha fortalecer sus negocios que estaban bajo amenaza y fueron motivo de disputas  tras la aparición de un clan político comandado por la familia Bucarán (y con ellos un grupo de nóveles empresarios).
La historia volvió a repetirse durante la era de Jamil Mahuad, una legión de siniestros personajes visitaban Carondelet mientras duró su mandato: ex reinas de belleza, “el eterno perdedor” Polito Baquerizo, vedettes de la farándula, “el mago del asfalto” y junto a ellos, la izquierda caviar. El  poeta Jorge Enrique Adoum redactó las famosas “Siete Armonías para Gobernar”, con las que Mahuad hincó la estocada final al Ecuador. Ellos, que no aprendieron más oficio que el de gimotear y adular al poder, exhibieron sus medias largas de seda para treparse en la camioneta de los triunfadores, sin importar su ideología, pero triunfadores al fin: El sastrecillo valiente Paco Velasco,  Freddy Ehlers, Frank Vargas, Pazzos, Elsy Monge, el corcho Cordero, Pachakutik, el MPD con sus fuerzas de choque, la Conaie, la fundación Guayasamín, la comisión de Derechos Humanos...se fueron de luna de miel con el coronel Gutiérrez y luego se divorciaron, pusieron en el sillón a Alfredo Palacio, y hoy están junto a Rafael Correa, sulfurosos, ardientes, alquilando sus vidas incoloras para un proyecto político, a cambio de pan, de seguridad para la vejez.

Gabrielle Marinucci murió hace diez años de un tumor en la cabeza. El tiempo, que muestra sus cartas a cada jugador, hizo que algunos de mis amigos entren en la edad de jubilarse, como Peter Arens en Suiza, Ditmar Schoenherr en Austria, o Ernesto Cardenal en Nicaragua; igual el antiguo dueño del circo y en su lugar hay una nueva camada de traga fuegos, come vidrios y zanqueros -siempre dispuestos a complacer al público con sus acrobacias y ocurrencias.

*Bucaram ganó las elecciones con el apoyo del APRE (Acción Popular Revolucionaria Ecuatoriana), de Frank Vargas Pazzos, el CFP, el PLR (Partido Liberal Radical), el LN (Liberación Nacional), el MIRA (Movimiento Independiente República Auténtica), el FRA (Frente Radical Alfarista), el Socialismo y sectores cercanos al PUR (Partido Unidad Republicana),  del ex presidente Sixto Durán Ballén".

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